Coloquio “Vida y obra de Pedro Pablo Rodríguez”

Un profesional de la historia

Rachel Domínguez • La Habana, Cuba
Fotos: K & K

Pedro Pablo Rodríguez es un intelectual orgánico. Lo dicen también sus amigos, reunidos esta mañana en la Sala Nicolás Guillén de la Fortaleza San Carlos de La Cabaña para homenajearlo por su obra y, de paso, presentar, en esta 22 Feria Internacional del Libro que —junto con Daniel Chavarría— se le dedica, casi una decena de libros suyos.

Imagen: La Jiribilla

Las intervenciones de los investigadores Dra. Ana Cairo, Dr. Ibrahim Hidalgo, Dr. Yoel Cordoví y del editor y director de La Gaceta de Cuba, Norberto Codina, abordaron la seriedad y responsabilidad con que Pedro Pablo asume su trabajo, su cultura sólida, sus aportes investigativos, su nueva visión sobre el pensamiento latinoamericano del Apóstol, y su obra monumental —heredada de los grandes martianos Cintio Vitier y Fina García Marruz—:la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí.

En efecto, para el panelista y amigo Norberto Codina, lo único que le falta al homenajeado para entregarnos nuevos títulos es el tiempo —del cual ha dedicado una gran parte, con increíble humildad, a la preparación de la Edición Crítica, en el Centro de Estudios Martianos.

El largo camino historiográfico de Pedro Pablo Rodríguez, iniciado en 1970 con el texto La idea de liberación nacional en José Martí, ha estado marcado por la solidez de sus enfoques y por la tarea de reivindicar el imaginario de las personas sin historia. Según Ibrahim Hidalgo, esto ha ocurrido no solo por el “agudo olfato de historiador, sino también por las herramientas metodológicas de las que se vale para ofrecer sus investigaciones”.

Para Pedro Pablo, “el historiador, más que cualquier otro estudioso de las ciencias sociales, tiene que ser un hombre de su tiempo, porque le permite conocer al hombre de otros tiempos. En eso radica el secreto de Martí para el historiador contemporáneo”.

Con Ana Cairo le unen más de 40 años de amistad, desde que era profesor en la antigua Escuela de Periodismo. Cuando Pedro Pablo llegó a esa institución, venía del ya desaparecido Departamento de Filosofía y, al decir de la profesora universitaria, formó una nueva generación de investigadores y científicos, con otras herramientas para enfrentar la profesión.

Una vez en la Escuela de Periodismo —rememora Ana Cairo— creó una asignatura que no se ha recuperado: una Historia de Cuba para periodistas, “que no es lo mismo que enseñar la historia cubana a biólogos. Luego, fue a dar a la revista Bohemia, donde retomó algo que no se hacía desde que Jorge Quintana dirigió la sección de historia allí, que era el periodismo histórico de investigación; CMBF Radio Musical Nacional, también fue transformada con su trabajo. De hecho, su contribución, no solo en la formación de periodistas, sino en el modo en el que ha trabajado en los medios, ha sido importantísima para esa profesión. Se merece el Premio Nacional de Periodismo; lo digo con toda la responsabilidad”.

En esta ocasión, la lista de presentaciones fue abundante. La primera invasión fue elogiada por el profesor titular con más de 40 años de docencia en la Universidad de La Habana, Oscar Loyola; Hacia Cuba Libre, próceres inolvidables, por el investigador y profesor Félix Julio Alfonso; Diálogo con la historia, por el historiador Ernesto Molina; Ensayos de mi mundo, por Fernando Martínez Heredia; y San Martín en José Martí, por el Secretario de Cultura de Argentina, Jorge Coscia.

Imagen: La Jiribilla

El reconocido historiador recuerda con agrado su paso por el antiguo Departamento de Filosofía, porque le dio una perspectiva de lo que es ser un intelectual en la Revolución —que no es lo mismo que ser un intelectual en el capitalismo, aunque algunos se confundan— y la visión interdisciplinaria necesaria y presente en su obra.

Ha aprendido de todos: de Juan Pérez Rivas, lo fundamental, hasta cómo trabajar con un legajo; de Manuel Moreno Fraginals, a tener imaginación; de Hortensia Pichardo, la pasión por el documento, por el dato exacto. Pero, en especial, en estos tiempos ha destacado el quehacer de los historiadores cubanos. “Es este un buen momento de consolidación y arranque para la historiografía cubana; hay un grupo de personas que están dignificando esta labor desde los más disímiles ángulos. A todos ellos tengo muchísimo que agradecer, porque sigo aprendiendo mucho de ellos”, confesó.

Y continúa: “Soy resultado de estos años, de este tremendo proceso que es la Revolución cubana. Camilo Cienfuegos dijo una frase que es certerísima: ̀hemos hecho una Revolución más grande que nosotros mismos. Hoy tenemos que pensar que cosas como la dignidad, el decoro y el orgullo de ser cubano son indispensables. Me enorgullece haber vivido esta Revolución, y quisiera que nunca se perdiera de vista su justicia social. Ninguna sociedad va a ser perfecta, pero el camino de perfección tiene que ser trazado, y lo más importante deben ser los valores”.

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