Coloquio Vida y Obra de Daniel Chavarría

El Chava presentado por sus amigos

Paula Companioni • La Habana, Cuba
Fotos: K & K, R. A. Hdez

Los milagros, los amigos y las fantasías, a veces, confluyen en la vida de ciertas personas; si estas saben detectarlas llegan a conformar singulares existencias con grandes obras, como la de Daniel Chavarría, quien compartió en la Sala Nicolás Guillén con el público asistente y con sus amigos especiales, que no solo analizaron su obra, sino que ofrecieron una visión muy personal sobre este autor.

Imagen: La Jiribilla

Los “panelistas” —moderados por el propio Chavarría— fueron abordando desde sus experiencias y con un tono muy coloquial, obras y momentos específicos de la vida de este escritor, en lo que resultó una reunión de amigos que abrió las puertas a un público que admira la prolífera obra de este narrador.

El primero en responder al llamado de Chavarría fue el escritor, periodista y  guionista de cine y televisión español Juan Madrid, autor de novelas como  Nada que hacer (1984), Restos de carmín (1999) y Pájaro en mano (2007) y creador de famosas series televisivas como Brigada Especial. “Los que nos dedicamos a escribir —reveló Madrid—, los que pertenecemos a ‘la infame turba’, no podemos ser amigos de un escritor si este no es bueno, por eso yo he venido a hablar hoy de mi amigo Daniel Cavaría”.

Imagen: La Jiribilla

Madrid, analizando la obra de Chavarría añadió que esta “contiene gran madurez por la facultad que tiene de trasmitir lo importante, o darse cuenta de lo que es lo relevante en la literatura que es, a su vez, lo importante en la vida: comprometerse, amar, ser amigo de los amigos, ser generoso, no engañar, no estafar, no mentir a sabiendas. Cuando un escritor no tiene nada útil que decir, utiliza las palabras como muebles para adornar las páginas; pero, por suerte, lo contrario a eso es la literatura del Chava”.

A continuación, intervino el periodista José Manuel Martín Medem, quien fuera director de Televisión Española en Cuba durante algunos años, y que fue presentado por Chavarría como “uno de los mejores conocedores de la literatura policíaca cubana, por lo que sabrá explicar correctamente a dónde pertenece Adiós Muchachos”. Esta novela del año 1989, y la obra completa en general fue abordada a través de una metáfora culinaria, pues explicó que Medem cuando ellos se reunían conversaban con un trago mediante, “mezcla del guarapo de la caña, enfriado con hielo frappé, mezclado con limón y ron añejo, lo que daba una especie de daiquirí de guarapo. Así son las novelas de Daniel: por una parte su propio guarapo, el jugo de la vida que es el protagonista fundamental de su narrativa, añadiéndole el buen limón del humor y el erotismo, con el ron destilando lo mejor de lo peor del ser humano a través de la libertad y la solidaridad, y todo eso enfriado con inteligencia, como contrapunto de la pasión de la ternura. Así que me gusta utilizar ‘el guarapo de Chavarría’ como punto de referencia para sus novelas”. Adiós muchachos es una novela que podría transcurrir en cualquier lugar del mundo; pero empieza en La Habana y termina en cada uno de nosotros, según apuntó Medem, con características poco habituales en el género del policíaco, porque la protagonista es una mujer. Consideró, además, que es un relato tan bien escrito, tan bien elaborado, con tanto ritmo que si se leyera en la radio podría verse a través de imágenes sonoras.

Imagen: La Jiribilla

Una de las sorpresas que aliñaron la mañana del público y del autor fue la presentación de la última novela publicada de Daniel Chavarría, La piedra de rape, del sello Ediciones Cubanas. Mónica Olivera, especialista de la editorial señaló que esta narración ofrece una lectura que “se regala sola, compleja y múltiple en su argumento pues forma parte de las novelas-río, que corre en un paralelismo sin tiempo y sin espacio pero que lleva a todas sus historias, al igual que los ríos confluyen en el mar, a un final común”.

Iroel Sánchez, por su parte, presentó Cuentos para ser oídos, un libro especial por su doble característica narrativa: una serie de narraciones escritas y un audio-libro. Este título transita por las particularidades del habla de los cordobeses argentinos, de dos gagos montevideanos, de las prostitutas colombianas, de un matón salvadoreño, de un sirio-libanés, y de un grupo de campesinos cubanos que aprenden la fonética francesa, revelando una suerte de indagación lingüística del autor.

Imagen: La Jiribilla

El complemento familiar llegó de la mano del  jazzista César López, del escritor y repentista Alexis Díaz-Pimienta y un Doctor en Ciencias Médicas —llamado en total complicidad “chavarriana”— Chachi.

Chachi y César López, miembros “adoptivos” de la familia Chavaría, por la especial amistad que los une con uno de sus hijos, rememoraron anécdotas familiares que muestran al padre pícaro que se entrevé en los textos del Chava. Escuchar cómo estudiaba las características de la jerga juvenil a través de trueques que obligaban a la lectura y al trabajo a sus hijos o sus amigos, o cómo fue necesario engañarlo con una “mentira blanca” para tratar su condición cardiopática, mostraron las diferentes aristas de la vida de este escritor, que logra sorprender en sus textos por su capacidad para crear diversas experiencias y situaciones que retratan fielmente los tipos sociales de los personajes que fabula.

Imagen: La Jiribilla

Díaz-Pimienta fue revelado como el “hijo literario” de Chavarría, quien confesó admirarlo no solo por su dominio del repentismo, sino por su cabal conocimiento general, justificado por el hecho de que “Alexis es capaz de explicar El Capital o el Evangelio en verso”.

Con temas de José Antonio Méndez en el seductor saxofón de César López; y el pie forzado de Alexis Díaz-Pimienta —no podía faltar—, quien plasmó en versos la cubanidad de Chavarría al presentarlo como el escritor de la “invención del ‘asere’ ”, concluyó este coloquio protagonizado por amigos.

Imagen: La Jiribilla

Comentarios

Muy bueno Paulita¡¡ solo te comento un detalle editorial fíjate en el tercer párrafo... Chavaria, creo que se debería poner una notica si es una manera jocosa que tiene Madrid al referirse a Daniel Chavarría o entrecomillarlo pues de lo contrario el lector piensa que es una error, ¿o qué tal si lo es?.

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