Jorge Coscia y Ariel Miynarzewiz
en la Luz Redentora

Pablo Armando Fernández • La Habana, Cuba

Hay voces que han de servir como instrumento o herramienta  para darles continuidad a otras, que les precedieron desde que el Verbo encarnara  en la palabra  y  sus acepciones, la comunicación creadora, que inspira en  corazón y mente  el pensar y el  sentir humanos. Henos aquí con Jorge Coscia y su libro “Che Cuba y otros versos pintados” que comparte con Ariel Miynarzewicz. Jorge, imantado por los colores que la  luz esparce a su redor, entrelaza la poesía en el verso con  el esplendor que irradia en los dibujos de  Ariel y ese abrazo natural y humano nos acoge en la lectura de su libro.

Os convoco a seguir sus pasos, unos tras  otro, en la palabra y el dibujo, acompañados por Che Cuba. Como Martí, todo corazón abierto al amor,  que hace de patria humanidad, Jorge recorre  medio siglo de resistencia y lucha: enfrentando desafíos, ataques,  bloqueo y contra estos males  alza su voz: “Che Cuba / que lindo tu heroísmo inesperado… / un período de aguante y  resistencia / que habrá de pasar o no / pero que vuelve a hablar de un pueblo que resiste  / de mil maneras / la abrumadora presencia / del animal voraz que hambriento / espera al norte a pocas millas.

Imagen: La Jiribilla

Auque confiese que  “sólo es posible cantarte  / en un desafinado envidiar de tus cantores…”, une su voz a la de Martí, Pablo, Silvio, Guillén y canta a los héroes de Girón, Angola, Bolivia y a su “viejo líder / que se atrevió a mil luchas / y hasta a cambiar el verde uniforme de  Girón / por la pilcha Adidas del atleta / que ha recorrido miles de leguas / con su andar de orador y comandante / nos ha enseñado que gobernar el cambio  / es resistencia. / Hasta pareciera que ese hombre /  cuyo nombre debo de haber escuchado / más allá de mi memoria vieja / persiste en quedarse de guardia, paciente alerta / es probable que sepa. / Es la hora en que Venus / escupe la cruda misoginia del imperio.  Y añade otros nombres que configuran nuestra historia contemporánea: Sandino, Allende, Evita,  Perón, Chávez, Evo,  Lula, Néstor, Mujica, “Por eso Che Cuba / más que nunca / vale la pena que resistas… el viejo brazo de la Patria grande / se extiende hoy más fuerte  y largo y te acaricia… Con la blanca rosa de Martí / que sigue viva / Che Cuba / venceremos.”

Ahora a su lado nos detendremos frente a El mural: “Lo harán con versos y canciones /  como el de esa musa que clavara sus puñales / en las carnes blandas de un poeta / un pensador / o un empecinado sobreviviente de batallas.” Ahora, siguiéndolo, nos trasladaremos  a el Barco en tierra, Todo  evocación: “En Valeria del mar / una sirena de barco suena / en un bar de la costa… que recuerda  viajes de ultramar / y no de tiempo”. Y Ariel, nos instala en sus predios imaginarios, donde agua y tierra se entrecruzan.

Una fecha 18 de Octubre,  es un punto de  luz, que nos retrotrae a la unión de una pareja: Juan y Eva. “Los hombres hacen la historia / y las revoluciones / no son más que sus febriles consecuencias. / Quiero contar entonces una de ellas / bien distinta” y Jorge nos devuelve a ese momento: “La tierra tembló para que el hombre sepa / de su persistente fuerza y sus calvarios… Juan y Eva / en los dolores de las ruinas se encontraron… / y ese fue el fruto más bello y necesario / de esa revolución enamorada”

En When I get older, Jorge siente en sí mismo el peso de los años y le impacienta no saber qué puede sucederle “cuando tenga sesenta y cuatro años” o una década más. Hoy aquí en  su  Che Cuba  celebraremos esas fechas por su salud que ha de mantener despierto su talento y gracia reconocidos por su obra cinematográfica, sus ensayos y novela.    

En Canción para Paloma, feliz,  canta a su hija feliz “Porque canté en silencio y de rodillas / mi canción de cuna / para alumbrar tu sueño / con sol de amor esperanzado”. Venus. Lo exalta de tal modo que confiesa “Podría escribir un millón de versos / Abriendo las puertas del recuerdo. / Un amor / largo y fructífero / alimentado de besos y de gritos”.

Ese momento de su vida  en la niñez o adolescencia con alguien semejante a la diosa o de la belleza natural y astral aún permanece activo en su memoria: “Lloro mis errores / Ungidos por la pena / Quiero mirar atrás /  Ultima mirada / En la que seré por fin de sal”.

En Nobel  hace un recuento del premio literario en todas sus secuelas admirables y las que aún no han logrado alcanzar las cumbres por cumplir. El lamento en espera, surge  ¡Oh, qué  pena!  Y  todo cuánto ha  ido acumulando como conocimiento no ayuda a confortar su espíritu acongojado: “Desde el estrado / entre significantes vacíos / y  pensamientos débiles /  mi razón se distrae… Lo que me distrae / y percibo como un aplauso de silencio / es el pecado de tu ausencia / en esa noche de jueves / filosófica.

En búsqueda de una confortante realización de su ser ha de adentrarse en dominios reveladores del conocimiento que lo fortalezca en su empeño creador  y  ha de enfrenar  la Blanca Luz, “Lumbre de olvidos / Apagada tu simiente / Nacerán de vos / cuchillos de desamparo /  Angustia con filo…/ Escapo del puñal que me asignaste / olvidándote.”. Libre de ese empeño frustrante  encuentra lo soñado en Avec toi: “Uno suele  escribirte / a la pérdida / a la ausencia / versos que apenas son recuerdos. / Tenerte en mis brazos /  (avec toi) / es el  mejor de los poemas. El amor: me ha hecho ir de la mano / con voz / por el planeta / la galaxia / el universo.   No obstante, pese a todo lo que el amor le ha otorgado en Visceral: “Desmiento a los poetas / que han instalado al amor / en un músculo inestable / involuntario”: Y va anotando las partes del cuerpos: barriga, tripas, intestinos que pueden padecer, dados al amor. “El amor no sangra / pero duele / como una indigestión que lo es / de miedos y esperanzas. / Que me disculpen los poetas / yo los comprendo  por omitir los verdaderos efectos del amor”.

Imagen: La Jiribilla

Esta obra nació del fraternal entrelazamiento de Jorge y Ariel: “me quiso enseñar a pintar / y solo aprendí a sentir la dulce envidia / de su libertad… Y de ese modo con temple y con color / teje Ariel su personal  Aleph / de rutinas, patriotas, paisajes  porteños / y desnudos “.

Jorge  se ofrenda a la palabra que ha de entregarnos su ser y Ariel hace visual lo que la luz en sus manifestaciones de color, textura y composición nos revela. Asistidos por quienes les han precedido en las Artes y Letras, estos hermanos del alma  han de mostrarnos la continuidad imperecedera.

Mas, no podía faltarnos  Viet tango y su voz se alza y canta: “en cada rincón destacada de la vieja Raigón / Ho Chi Minh ha ganado para su / heroico nombre /  un lugar en el que se impone / su mirada de mármol y victorias. / Allí / los derrotados gringos / han dejado sus trastos de acero / y su humillación  de imperio / como trofeo de su guerra perdida”.

Jorge y Ariel, argentinos, descendientes de italianos y polacos, aquí en Che Cuba, confirman uno de los ideales supremos de José Martí: “Patria es Humanidad”. Ahora, nos corresponde celebrar este reencuentro que el tiempo y la memoria conmemoran: “Vale la pena / más que nunca / tu pertinaz y cambiante resistencia / ha inspirado desde el Caribe hasta Ushuaia / acompañarte y renovar tu grito / ¡Patria Grande / es vida”.

La Habana, 16 de febrero de 2013

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