El arte de la fuga, de Sergio Pitol

Viajar con la literatura a cuestas

Rachel Domínguez • La Habana, Cuba

El escritor, traductor y diplomático mexicano Sergio Pitol presentó en esta 22 Feria Internacional del Libro, El arte de la fuga, “un libro escrito desde el optimismo, desde la calma, desde el sosiego”, según la crítica de arte mexicana Marta Rivera de la Cruz.

Uno de los investigadores mexicanos que asistieron a la presentación, Roberto Culebro, refirió que el libro es uno de los exponentes más paradigmáticos de la literatura de ese país; “con este libro, se ha dicho de Pitol, el escritor entró en la etapa más significativa de su carrera”.

El también promotor de los derechos humanos en México, quien además habla ocho idiomas y ha recorrido medio mundo, presenta un conjunto de ensayos —según la opinión de Culebro—, o un diario, o una autobiografía —al decir de la también investigadora azteca Elizabeth Corrales— que representa la primera parte de la trilogía Tríptico de la memoria.

La interrelación entre los distintos géneros literarios en un mismo texto fue una característica de la obra de Sergio Pitol señalada por ambos investigadores y por Cristian Frías, editor del libro, quien explicó que, aunque el autor nunca perteneció a una corriente o círculo literario, “su estilo suele ser muy lógico y organizado. Las imágenes que describe en esta coedición entre Letras Cubanas y Torre de Letras, tienen un efecto sorpresa, brindan al lector la sensación de estar en realidad en lugar descrito”. Frías también anunció la intención de publicar, el próximo año, las otras dos novelas que conforman Tríptico de la memoria.

“Este libro es, a su vez, un tríptico: memoria, lectura y escritura. Estas partes se interrelacionan; crea una forma que permite combinar la fiesta y la locura con la razón más cartesiana. El arte de fuga rompió una serie de esquemas en la literatura mexicana, porque ahora es muy fácil hablar de la literatura híbrida, pero en el momento en que salió el libro, en 1997, era distinto”, explicó Culebro.

Por su parte, Corrales advirtió que una de las claves del trabajo de Sergio Pitol es la imposibilidad de distinguir entre vida y literatura. “No se trata de inventar historias, sino de transformar la propia existencia en literatura; para él no se trata de un género determinado, sino de la importancia de la escritura en su vida, siempre con una fuerte consciencia de la Forma (en mayúsculas, como propone el propio escritor). Pitol no publicó poesía, pero tiene el espíritu de los poetas, en el sentido de vivir, experimentar y autoconocerse, elemento este indispensable para un artista”, explicó.

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