César García del Pino,
Premio Nacional de Ciencias Sociales

Testimonio de una vocación erudita

Helen Hernández Hormilla • La Habana, Cuba

Como un decano de los historiadores cubanos y maestro de varias generaciones de investigadores se definió a César García del Pino durante la entrega del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012, en acto ocurrido este lunes 18 de febrero en la Sala Nicolás Guillén de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, sede principal de la 22 Feria Internacional del Libro de Cuba.

Con ello se reconoce a uno de los profesionales de la historia de Cuba con obra más prolífica y significativa, cuyo interés temático va desde la arqueología hasta el repaso de la historia naval de Cuba; las luchas por la independencia; la toma de La Habana por los ingleses; las expediciones de los independentistas cubanos; las vidas de patriotas; el arribo de los primeros pobladores europeos a Cuba; el atlas arqueológico nacional; la metodología de la investigación en archivos y la arqueología histórica del Caribe y de La Habana Vieja, entre otros.

Imagen: La Jiribilla

Según el investigador Rafael Acosta de Arriba, quien tuvo a su cargo las palabras de elogio, Del Pino es un humanista que se ha dedicado con pasión a investigar. Se inició en la arqueología a los 20 años y junto con Antonio Núñez Jiménez y otros espeleólogos realizó descubrimientos de suma importancia en la región de Vueltabajo, entre ellos el fémur fósil de un almiquí gigante que le valió el reconocimiento del gremio antes de superar las tres décadas.

Arqueólogo, investigador, diplomático y publicista son algunos de los oficios ejercidos por este hombre en sus 92 años de vida. Pero entre lo más importante de sus aportes destacan varios volúmenes sobre la historia naval en Cuba, que ayudaron a localizar más de 1600 naufragios sumergidos en las aguas cubanas.

El jurado, presidido por Oscar Zanetti e integrado por Antonio Aja, Yohanka León, Jorge Luis Acanda y Rafael Acosta de Arriba lo eligió entre 18 propuestas teniendo en cuenta que su obra “es fuente indispensable para el conocimiento del pasado cubano, particularmente en sus siglos coloniales”. Del Pino estaba presente aun cuando la Historia no constituía una profesión reconocida en el país, pero su vocación ininterrumpida ha dado lugar a más de 20 libros y folletos, a lo que se suman más de dos centenares de artículos. El empleo de la investigación documental ha sido eficaz en la realización de títulos como La campaña de Antonio Maceo en Pinar del Río; Expediciones de la Guerra de Independencia 1895-1898; Vikingos, españoles, genoveses, franceses y holandeses en América; Naufragio en Inés de Soto: un hallazgo de cuatro siglos; El corso en Cuba en el siglo XVII y Piratas, corsarios y Santiago de Cuba.

Imagen: La Jiribilla

Arriba sentenció que no se puede escribir Historia en la Isla y soslayar los aportes de García del Pino. “Es uno de nuestros más rigurosos investigadores en el escenario científico y cultural del país, de obra sólida, vasta y diversa, que ha resistido el paso del tiempo y que se valora como cardinal en varios tópicos de nuestra historiografía”, sentenció.

A juicio del discípulo, los aportes del Premio Nacional de Ciencias Sociales van desde lo local, hasta lo nacional y lo universal, aunque la Historia de Cuba ha sido su pasión mayor. “Ha cubierto una diversidad tal de intereses, que solo es consustancial al humanista, al erudito”, sentenció.

“Si la historia es devolver a la sociedad aquel devenir que el tiempo y la manipulación de los poderes han escamoteado, y ello solo es posible interrogando a los documentos viejos y examinándolos desprejuiciadamente; si la Historia, más que su memoria, es su crítica, podemos concluir que estamos ante un investigador de la Historia digno de ser atendido por su rigor y honestidad”, opinó.

García del Pino agradeció el galardón y repasó su trayectoria desde el nacimiento de su interés por las ciencias históricas en la biblioteca de su padre, hasta los posteriores hallazgos espeleológicos, la participación en el movimiento 26 de Julio, las pesquisas documentales en los Archivos de Indias localizados en Francia, España e Inglaterra y sus labores como asesor en la empresa Carisub, especializada en arqueología subacuática.

Imagen: La Jiribilla

En prueba de su quehacer incansable, actualmente se desempeña como especialista en temas navales e históricos en el Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC). César García del Pino ha merecido también el Premio Nacional de Historia en 1999, el Premio de la Crítica, la Distinción por la Cultura Nacional, la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, el Premio Nacional Ramiro Guerra y la Orden Félix Varela de Primer Grado.

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