Manuel Martín Jr. y Cuba: Un solo teatro

Dainerys Machado Vento • La Habana, Cuba

La lectura de escenas de algunas piezas claves de la dramaturgia de Manuel Martín Jr. se alternaron con ponencias especializadas sobre su obra creativa. Del otro lado oíamos cómo los actores-personajes de Rasputín, Sanguivín en Unión City, Francesco y otras, debatían dilemas colectivos, trazaban proyectos individuales, anhelaban el regreso a sus raíces, fantaseaban, criticaban a su forma el “american dream” o lo hacían realidad. ¿Quién podía decir que aquellos no eran dramas cubanos? Ni siquiera lo risible de las escenas le arrancaba su matiz dramático, como tampoco sus referencias a Nueva York, Union City o el “Florida room” las alejaban demasiado de Cuba.

Ese fue el mayor dilema del dramaturgo y director Manuel Martín Jr.: partir sin dejar de ser. Un dilema inmenso para un tipo que nació en Artemisa en 1934, y emigró a EE.UU. en 1954, donde murió en el año 2000. Un dilema inmenso para quien se reconoce hoy como uno de los principales precursores del teatro latino en Nueva York, pero que lamentó siempre que su madre, cubana residente en la Isla, no pudiera disfrutar de las puestas de sus obras en los circuitos escénicos conocidos como “off-off Brodway”.

Mas la Feria Internacional del Libro suele tener magia suficiente para propiciar acercamientos que parecían distantes. De sus sortilegios tomaron ventaja los organizadores de la subsede de las artes escénicas, que desde hace varios días tiene espacio en el Complejo Cultural Raquel Revuelta. Allí, la Casa Editorial Tablas-Alarcos y los organizadores del Centro para las Artes OLLANTAY, de Nueva York, se unieron para rendir homenaje a “la riqueza de la obra de Manuel Martín Jr.”, y a “su aporte al teatro latino-neoyorquino”, según palabras del creador Pedro Monge, uno de los principales precursores de este encuentro, junto con Omar Valiño, director de la editorial cubana.

A las 4 de la tarde del lunes 18 de febrero comenzó el encuentro que se extendió durante casi dos horas. Especialistas de EE.UU. y de Cuba expusieron ideas sobre diferentes características históricas, estéticas y temáticas, del teatro de Martín, y alternaron con sus ponencias la lectura de varias escenas de sus obras, protagonizadas por un grupo de jóvenes actores y actrices cubanos, dirigidos por Felipe Gorostiza.

Claudia Benítez, graduada de Artes y Letras en la Universidad de La Habana, inauguró el panel, que tuvo a Pedro Monge como anfitrión. Bajo el título de un “Sanguívin a la cubana”, la joven investigadora hizo varias lecturas de las representaciones de género en las obras de Martín, especialmente en su más conocida Sanguívin en Unión City, de la cual se celebra en 2013 el 30 aniversario de ser estrenada.

Benítez hizo un bosquejo también de cómo el autor traslada muchos modelos de la tradición teatral cubana a su creación dramática, especialmente el de la representación de la familia, sus conflictos y personajes tipo.

La Dra. Lillian Manzor, profesora de la Universidad de Miami, y una de las personas que más ha trabajado a favor de la unidad del teatro cubano que se produce en las dos orillas, se refirió a la creación más temprana de Martín en Nueva York. Comentó que después de salir de Cuba para estudiar teatro, se convertiría en el director del estreno de La noche de los asesinos, en EE.UU. y en el responsable de las primeras puestas de piezas de Virgilio Piñera en ese país.

Para entonces ya había jugado Martín un importante papel en el auge del movimiento teatral conocido como “off-off Brodway”, que comenzó a desarrollarse fundamentalmente en 1958 gracias al afán de un grupo de creadores de desprenderse del comercial Brodway, cansados además de las estéticas del hasta entonces alternativo circuito “off Brodway”. “Primero, porque la guerra de Vietnam politizó el teatro experimental de aquel momento. Segundo, porque el movimiento de los Derechos Civiles trajo a primer plano cuestiones de raza y de género que se empiezan a ver reflejadas en el teatro del momento y, por último, que Nueva York en sí estaba cambiando como ciudad”, refirió la especialista para describir el contexto en el que Martín encontraría luego el camino hacia sus creaciones de más madurez.

Manzor comentó, además, cómo “esos fantasmas del pasado de Manuel Martín Jr. que fue sacando repetidas veces en sus obras tempranas, fueron los que las dotaron de cubanía a pesar de no tener una temática cubana”. Reconoció que su labor como director cambiaría, en definitiva, el teatro norteamericano, junto con la de varios artistas cubanos que se destacaron en esa época.

La profesora Carolina Caballero, de la Universidad de Tulane, en Orlando, EE.UU., enfocó su ponencia en por qué y cuándo Martín empezó a explorar la problemática cubano-americana en su teatro, y cómo consiguió descifrar a través de sus contradicciones el concepto de lo cubano. La especialista aseguró que mediante la combinación de todos esos elementos, el dramaturgo logró llegar a la expresión de lo universal.

“Me pareció interesante que él pensara que a sus obras le faltaba claridad, o que no alcanzaba a representar lo universal porque, al contrario, lo que me llama la atención de las obras de Martín que tratan directa o indirectamente la temática cubana es que consiguen aclarar tantas cosas, no solamente de los cubanos, también de la humanidad en general”, aseguró Caballero. Su hipótesis parte de una entrevista que dio Martín y de la cual ella compartió con el público:

“Si hubiera estado en mi país, mi teatro habría tenido más trascendencia, habría sido más universal a la vez que local, —dijo Martín alguna vez—porque habría sido muy claro lo que quería decir. Aquí uno pierde la claridad de las cosas, a quién le escribes, cuál es el motivo”.

Pedro Monge convocó también a la actriz y directora Gloria Zelaya, y al creador Felipe Gorostiza a que contaran algunas de sus experiencias de trabajo junto con Martín. Ambos comentaron la disposición del artemiseño a ayudar siempre a las personas más jóvenes que se iniciaban en el teatro en Nueva York y contaron algunos de sus recuerdos personales a su lado. Gorostiza prepara una lectura de Sanguívin en Unión City, evento que propiciará el encuentro del público capitalino con la obra más conocida de Martín en el marco de la Feria Internacional del Libro, Cuba 2013.

La Casa Editorial Tablas-Alarcos ha incluido estos homenajes entre un programa diario de presentaciones editoriales que traerán, además, a finales de semana dos números de la revista tablas del 2012.

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