La obra inagotable de Alejo Carpentier

Dainerys Machado Vento • La Habana, Cuba
Foto: Tessio Barba

La obra musicológica de Alejo Carpentier es inseparable del conjunto de su narrativa y de su periodismo”, aseguró Graziella Pogolotti, Premio Nacional de Literatura, durante la presentación del volumen de ese eminente intelectual titulado La música en Cuba. Temas de la lira y del bongó, que vio la luz en esta 22 Feria Internacional del Libro, gracias a Ediciones Museo de la Música.

En la mañana de este martes 19 de febrero, la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), acogió la presentación, en la que participaron además el musicólogo Jesús Gómez Cairo, director del Museo Nacional de la Música, y Radamés Giro, editor principal de Ediciones Museo de la Música.


Imagen: La Jiribilla
La sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba acogió
el encuentro como parte de la 22 Feria Internacional del Libro.

 

Pogolotti aseguró que Alejo Carpentier “llevaba ciertamente un músico dentro y la resonancia de su música estaba en sus grandes novelas, y en buena parte de su periodismo”. “El escritor fue uno solo”, sentenció. Habló de la pasión que sentía como creador por esta manifestación, cuya expresión es muy clara en obras como Concierto barroco y El Acoso.

Para la relevante intelectual, una de las principales contribuciones de Carpentier a la música, además de su estudio, ha sido su modo de acercarse a ella, sin miedo a la polémica cuando esta fuera necesaria. Celebró la reaparición de este volumen, en el que trabajan hace cuatro años y el cual prologó especialmente. Elogió, también, la decisión del editor Radamés Giro de reincorporarle el último capítulo, excluido alguna vez por su propio autor.

Por su parte, Giro rememoró cómo conoció muy temprano la obra ensayística de Carpentier acerca de la música, gracias a sus maestros de la escuela de instructores de arte. Y cómo la vida fue acercándolo, después, al creador. Así compartió con los presentes la larga conversación que sostuvieron en una habitación del Hotel Nacional, donde el escritor le comunicó su deseo de sacar de la próxima edición de La música en Cuba el fragmento final que ahora ha sido restituido.

Elogió Giro la necesidad del autor de El siglo de las luces “de estar siempre al día de las más diversas manifestaciones del saber humano”, y se confesó un ser humano carpenteriano. Pues, tal como aseguró, el intelectual no solo le enseñó su pasión por la música, sino por todas las empresas que se emprenden en la vida.

Las primeras palabras de Jesús Gómez fueron para celebrar el prólogo que Graziella Pogolotti preparó para esta edición. “No había visto yo una categorización de la música como la que ella nos propone”, aseguró.

“Sin La música en Cuba no habría musicografía en el país”, sentenció para demostrar todo el valor del libro de Carpentier para los estudios de esa manifestación en la Isla. Y afirmó que la aparición del volumen en la década del 40 fue un incentivo para que músicos de otros países latinoamericanos se plantearan la necesidad de crear una base investigativa para su obra. Según Gómez, el libro “se convirtió en una especie de brújula”, y lo más importante es que ahora vuelve a estar al alcance de la mano.

Para concluir, el dúo Promúsica regaló la interpretación de dos obras de Alejandro García Caturla, contenidas en su disco Leyendas.

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