Contradanzas y latigazos, de Reynaldo González

Claves para entender a Cuba

Helen Hernández Hormilla • La Habana, Cuba
Fotos: R. A. Hdez

La novela cumbre de la literatura cubana en el siglo XIX, Cecilia Valdés o La Loma del Ángel, puede leerse como una clave histórica de la nación cubana. De ese modo lo entiende Reynaldo González en el libro Contradanzas y latigazos, “una mirada calidoscópica de quienes habitaron La Habana durante la primera mitad del siglo XIX”.

La nueva entrega de este ensayo, corregida y aumentada por su autor 30 años después de su primera publicación, fue presentada este 20 de febrero en la Sala Cordeiro Da Matta durante la 22 Feria Internacional del Libro de La Habana. Esta tercera entrega resalta por la inclusión de más de 300 ilustraciones, incluidos varios grabados de la época. Además, González suma referencias y viñetas con textos de historiadores y contemporáneos de Villaverde, que contribuyen a reconocer los ambientes y situaciones analizados en el texto, las cuales hacen del libro un acertado tejido intertextual.

Imagen: La Jiribilla

El análisis de la novela de Villaverde le sirve al escritor y periodista para disertar sobre condicionantes de la época esclavista en Cuba y descubrir la génesis de muchas de nuestras complejidades actuales. “Al leer estas páginas nos encontramos hábitos que nos hacen pensar que vivimos en una ciudad muy parecida a aquella”, opinó el editor del volumen, Tupac Pinilla.

Según comentó la asesora literaria Cira Romero, la preparación de esta edición duró más de tres años y funcionó como un verdadero taller de investigación y edición donde se cotejaron datos y se incluyeron nuevas informaciones gráficas y documentales.

Para el editor y crítico José Antonio Baujín, Reynaldo González ejerce su oficio de escritor, de hombre de pensamiento, con una enorme complacencia. Como ensayista, se distingue por buscar los terrenos menos explorados o vírgenes del universo artístico, o la revisitación crítica de zonas lastradas por la repetición urgida de miradas nuevas. Cuba es la prioridad del Premio Nacional de Literatura —refiere Baujín—, pues acostumbra  a buscar en los vericuetos poco explorados de nuestra historia.

Imagen: La Jiribilla

Asuntos como la raza, ampliamente tratados por nuestra intelectualidad contemporánea, marcan la actualidad de esta publicación que, para el presentador, pone el dedo en la llaga de la desmemoria, “porque somos herederos del discurso de fundación de la nacionalidad que, fraguado en el siglo XIX, atendió el asunto en buena medida a conveniencia del patriciado cubano, comprometido con la sacarocracia y, por tanto, desde una perspectiva masculina y blanca”.

Aunque los múltiples acercamientos a esta novela tienden a fijarse más en su anécdota romántica o a presentarla como mosaico antiesclavista, en este libro Reynaldo usa a Cecilia Valdés para desmontarla críticamente. “No resta importancia a la obra o al autor, pero los lee desde el presente, como documentos excepcionales por haber captado una época y una concepción de la vida con sus más complejos pormenores”.

La novela le permite a González revisitar el siglo XIX, esencial en la fundación de la nación cubana. Le preocupa el universo de la “intrahistoria”, que va tanto desde la situación de la burguesía habanera de entonces hasta quienes sufrían la esclavitud.

Imagen: La Jiribilla

Contradanzas … cuestiona realidades establecidas en el arsenal simbólico de la nación y desmitifica la imagen seráfica de la mulata sensual, en una indagación que no repara en presentar un Cirilo Villaverde que también es, por momentos, portador de prejuicios raciales y sexistas. “Reynaldo González busca iluminar los ángulos ciegos de la novela, donde el racismo aparece una y otra vez como parte del sentido común de las clases dominantes y también de los dominados”, apuntó el historiador Félix Julio Alfonso, otro de los presentadores. González ve en la novela el sentimiento esclavista de la época, la hipocresía y cinismo en la clase plantadora, el drama de la pequeña burguesía negra y mulata, la transculturación de la servidumbre doméstica y el papel de negros y mulatos libres en la sociedad decimonónica.

Baujín destacó, además, “la elegancia discursiva del texto y el genio agudo que seduce a quienes tenemos la fortuna de leerlo”. A decir del historiador Manuel Moreno Fraginals, “Reynaldo González ha hecho un aporte muy importante y significativo a la cultura cubana con sus Contradanzas y latigazos”.

Imagen: La Jiribilla

“Trabajé desde todos los ángulos esta novela porque es básica para entender a Cuba —señaló por su parte el autor—. Muchos de los prejuicios de hoy se fundaron entonces. Los asuntos tratados por Villaverde en alguna medida también se mantienen”.

Si leemos Cecilia Valdés o La Loma del Ángel y lo hacemos bien, “es como si estuviera escrita con un escalpelo”, declaró el ensayista. “Por eso los independentistas cubanos la traían en sus humildes mochilas. Era un recordatorio de las razones por las que estaban luchando”.

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