Tres títulos de Ediciones Matanzas

Para forzar los límites

Helen Hernández Hormilla • La Habana, Cuba

Libros cuestionadores, de agudeza política, fundadores de la expectación. Textos que interpelan al canon, lo miran de frente y lo obligan a torcerse hacia esa dimensión “otra” donde habita lo ocultado, lo consignado al margen y que, sin embargo, se hace centro.

Es ese tipo de propuestas las que entrega en esta 22 Feria Internacional del Libro la regional Ediciones Matanzas. El adjetivo geográfico no pretende apocar la producción de esta casa de publicaciones. Por el contrario, sabiendo los menores recursos y magnánimos esfuerzos que requieren este tipo de editoriales destinadas, sobre todo, a magnificar la producción literaria de una provincia, resalta más lo alcanzado por su catálogo, con obras de interés medular para la literatura de la ciudad, de la Isla y, más allá, de una literatura transfronteriza.

Lourdes González Herrero, Norge Espinosa y Laura Ruiz ocuparon con sus obras más recientes el primer momento de la presentación de esta casa editora en la Sala José Lezama Lima de la Fortaleza San Carlos de La Cabaña, evidencia también de la diversidad de temas y géneros literarios de su entrega.

Con La mirada del siervo, González vuelve a hacer gala de la destreza narrativa que, según la escritora Laidi Fernández de Juan “contiene en sí el deleite de una coherencia argumental admirable, desplegada con las justas palabras que requiere cada situación narrativa, cuidando al mismo tiempo que nada quede fuera de lugar, que ningún punto esté de más ni de menos”.   

Además del rigor técnico, en la colección de 17 cuentos sobresale —a decir de la presentadora— las locaciones en que se desarrollan las tramas, la sexualidad insinuada o explícita, y el riesgo que significa dedicarse a la literatura. A ello se añade el humor que caracteriza a la autora de novelas como Las edades transparentes y El amanuense. “El humor constituye su recurso más natural; llega a sus textos con una fluidez envidiable, porque Lourdes es, por encima de todo, una cronista, y nuestra realidad es, ¿quién lo duda? una sucesión de eventos graciosísimos que ella sabe captar con gran poder de observación. Esto, por supuesto, no basta para ser un buen humorista: se puede estar al tanto de cuanto sucede, y no reflejarlo con gracia. Pero en el caso que nos ocupa, la autenticidad del humor está dada por la fluidez con la cual brotan las expresiones y las situaciones cómicas, sin que la autora pueda evitarlo”, confirma Fernández de Juan.  

Acercarse a la realidad de las Antillas francófonas a partir del análisis de las protagonistas negras en importantes novelas caribeñas es la pretensión del ensayo A la entrada y a la salida, de Laura Ruiz. Desde las representaciones literarias, el libro logra también retratar las tensiones sociales, de género y raza en la región caribeña, y se vuelve un llamado a comprender a Cuba dentro de este contexto regional. La investigadora asume la crítica como el gesto de raspar la superficie, según la ensayista Zaida Capote Cruz, para la cual el libro propone la voluntad de ser caribeño, que va mucho más allá de tratados y conferencias y llama a trabajar por traer el Caribe a Cuba, empezando por la traducción de las novelas estudiadas, de las que solo una se ha publicado aquí.

Para Capote Cruz el ensayo se abre como una convocatoria a asumir el deber de recordar, único modo de restablecer en su lugar a tantas víctimas de la violencia histórica. “Laura va recogiendo y armando una galería de mujeres útiles, con la que dibuja las variaciones y modelos de los personajes femeninos más notables de las novelas de esos autores”, significó. Las rutas elegidas por las protagonistas buscan el camino de la sonoridad, una hermandad femenina que ha sido descrita como fundamental para entender cualquier transformación.

“Laura nos invita con sus lecturas inteligentes y comprometidas a seguir pensando el Caribe como parte propia, y a trabajar entusiasmados por promover la traducción y difusión de estas novelas cuya relevancia aprendimos leyendo este libro, hurgando con ella en historias ajenas pero entrañables, acompañando con ella a estas mujeres fuertes, magulladas o divididas, pero siempre en la lucha”, defendió Capote.

La tercera propuesta de Ediciones Matanzas resultó el conjunto de textos Cuerpos de un deseo diferente, de Norge Espinosa. Luego de varios años de activismo a favor de los derechos de las comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales), el autor del clásico poema “Vestido de novia” acertó en recopilar buena parte de su producción reflexiva y literaria sobre el universo homoerótico en la cultura cubana contemporánea.

Cuando en 1998 Espinosa organizó las jornadas de Arte Homoerótico en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) patentizaba un trabajo sostenido como activista que “no ha parado desde entonces de empujar los límites de lo deseable, lo posible, lo políticamente correcto, lo socialmente aceptable respecto a la lucha por el respeto a la diversidad sexual en Cuba”, según recordó la crítica Yasmín Portales.

Portales enfatizó en la capacidad del volumen para romper convenciones del panorama editorial cubano. Primero, porque no es costumbre reunir documentos sobre la lucha política a favor de la diversidad sexual en Cuba. Para la editora “esto es memoria de las acciones políticas emprendidas durante dos décadas en distintos espacios de la sociedad para visibilizar y desautorizar la discriminación por orientación sexual o identidad de género en Cuba. La política desde los ojos de Norge Espinosa”, refirió.

Otro punto transgresor en la obra, parte de la unidad del texto en el orden temático, pero no genérico, y hacer de “poemas, reseñas críticas, artículos de opinión, obituarios, ensayos” testimonio de la Historia. Portales aseguró que este libro cambiará el movimiento LGBT cubano en tanto demuestra la existencia de un problema, que es la discriminación por orientación sexual, pero también evidencia la acción de este grupo para superar las antiguas exclusiones.

En el libro, Espinosa reunió todo aquello que le permitía entenderse como homosexual en Cuba “y ayudar a conocerse desde una perspectiva que no es ya para quien la mira desde afuera, sino para quienes desde adentro, poco a poco, a veces sin saberlo, se construyen y se reconstruyen otra vez por encima de obstáculos, de silencios, de oratoria y de tantas otras maniobras, no solamente de orden político”, expresó.  

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