Ciencia y edición

Esteban Llorach • La Habana, Cuba
“La sociedad humana tiene que seguir progresando,
tiene que seguir modificándose,
tiene que seguir superándose a sí misma”.1
 
Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz

 

En la Primera Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en Santiago de Chile, el 28 de enero de 2013 el General de Ejército Raúl Castro Ruz expresó:

“Vamos construyendo, en la dura realidad, trabajosamente, el ideal de una América Latina y Caribe diversa; pero unida en un espacio común de independencia política, de control soberano sobre nuestros enormes recursos soberanos, para avanzar hacia el desarrollo sostenible, la integración regional y el enriquecimiento de nuestra cultura.

“Los obstáculos no han sido ni serán menores. Las amenazas a la paz son crecientes y la injerencia en los asuntos de nuestra región continúa.

“No podemos olvidar que cerca de 170 millones de latinoamericanos y caribeños viven en la pobreza, de ellos 175 millones de niños; 66 millones de personas en la región están en la pobreza extrema, de los cuales 34 millones son menores.

“La CELAC está en condiciones de trazar su propio concepto de cooperación, adaptado a nuestras realidades y a nuestras mejores experiencias de la última década.

“Estamos obligados a alcanzar progresos considerables en la educación como base del desarrollo económico y social. Nada de lo que nos proponemos, desde la disminución de la inequidad hasta la reducción de la brecha tecnológica y digital sería posible sin ello”.2

Y es en este concepto que la Feria Internacional del Libro dedica una sesión a la ciencia y a la edición de textos científico-técnicos, vastísimo tema al que podrían dedicarse varios eventos. Basta mencionar algunas aristas: acceso y calidad de la educación, calificación ocupacional, ahorro de energía y recursos, aumento de la producción, bienes de consumo, centros de educación superior, centros de investigación, colaboración científico-técnica, vida, contaminación (ambiental, atmosférica, del agua, marina), crisis económica y energética, cultura, cultura técnica, cultura política, desarrollo (agrícola, económico, social, educacional, industrial, pecuario, rural, territorial, urbano), energía (eólica, geotérmica, hidroeléctrica, nuclear, solar), esperanza de vida, la ciencia y la técnica en la defensa del país (medios químicos para enfrentarnos a las plagas: fiebre porcina africana, la roya de la caña, moho azul del tabaco, el dengue hemorrágico).

Los problemas específicos de la agricultura, avicultura, acuicultura, alimentación animal y humana, el aprovechamiento del suelo, la autosustentación. Todo matizado por la conciencia de clase, las condiciones de vida, la consagración al trabajo.

Las posibilidades que se abren con la ciencia y la técnica son realmente ilimitadas. La técnica duplica el valor práctico de cada hora dedicada a la investigación, piedra angular de la edición.

Ciencia, conciencia y ética están en la base del desarrollo sostenible.

“Las ciencias —señala nuestro Apóstol José Martí— aumentan la capacidad de juzgar que posee el hombre y la nutren de datos seguros” 3 Y sigue exponiendo: “…amenizar la ciencia es generalizarla”4. “Poner la ciencia en lengua diaria: he ahí un gran bien que pocos hacen”5. “…apenas si alguna vez hallan cabida en las columnas de los periódicos, las solemnes palabras de la ciencia, madre amorosa que descompone, elabora, estudia, crea en pro de tantos hijos que la desconocen, la desdeñan o la olvidan”6 . “¿Para qué, sino para poner paz entre los hombre que han de ser los adelantados de la ciencia?”7. “Ciencia y libertad son llaves maestras que han abierto las puertas por donde entran los hombres a torrentes, enamorados del mundo venidero”8. “…el sentimiento es también un elemento de la ciencia”9. “la prueba de la civilización humana está en la especie de hombre y de mujer que en ella se produce”10. “La ciencia está en conocer la oportunidad y aprovecharla en hacer lo que conviene a nuestro pueblo, con sacrificio de nuestras personas; y no en hacer lo que conviene a nuestras personas con sacrificio de nuestro pueblo”11. “La conciencia es la ciudadanía del universo”12

Comprenderse a sí mismo, comprenderse y explicar el mundo, poder vivir mejor transformándose a sí mismo y transformando su contexto, ha sido la razón de ser de los humanos desde su etapa de las cavernas. La mujer y el hombre encuentran en cada etapa del desarrollo socioeconómico una naturaleza dada, pero intentan crear por todos los medios una sobrenaturaleza. Para ello han creado la filosofía, la ciencia, la tecnología, las artes…

Gracias al desarrollo científico-técnico se va produciendo una nueva cultura cuya razón esencial es lograr una vida individual y social creada por la razón práctica. Una vida capaz siempre de ser mejorada y que sea digna de vivirse. La historia del pensamiento es el relato de la medida de los fracasos y los éxitos de esta empresa.

Estamos en la época de la universalidad —más bien, hasta ahora, de la globalización neoliberal―, donde no basta la interrelación de los hombres entre sí (con sus mediaciones políticas, militares, educacionales…), sino que es crucial la interacción del hombre con la naturaleza, con su medio ambiente.

La ciencia, por ser hecha por humanos, tiene las mismas limitaciones que posee el ser humano que la produce aquí y ahora, y refiere sus urgencias y sus mediaciones. Como ciencia de la naturaleza, de su medio ambiente, incide positiva o negativamente en los ecosistemas del planeta, pues a largo plazo son interdependientes. La historia de las sociedades —de cómo han desarrollado y empleado sus conocimientos y emprendido la aventura exploradora de la naturaleza― ha marcado decisivamente la historia de los hombres.

Para Heráclito “la naturaleza se complace en ocultarse”, para los atomistas “la verdad yace en lo profundo”. Para descubrir lo oculto y extraer su verdad se requiere de tiempo y de perseverantes. Martí está consciente de ello y apunta: “De la ciencia es padre el tiempo”13. “…toda ciencia empieza en la imaginación, y no hay sabio sin el arte de imaginar”14.

Estas ideas presuponen el carácter de proceso que posee el conocimiento científico, implican la dimensión histórica e individual que, inevitablemente, lo condiciona.

Una maestra lo resumiría así: para saber, hay que comprender; para comprender se necesita de una explicación; saber y comprender desembocan en implicar no solo cosas, sino teorías, sistemas y actitudes.

O sea, que las aptitudes definirán las actitudes —pero también puede ser viceversa―. Un problema crucial de nuestro tiempo es el de la mirada. Hay que saber ver. Hacer posible una convergencia de miradas que nos permita construir un país más confortable, más manejable y más comprensible, posibilitar —acorde con los lineamientos del Partido aprobados por nuestro pueblo— una reconstrucción conceptual y práctica del país cada vez más profunda, amplia y exacta. En resumen, remodelar las sociedades en que vivimos “acorde con los procesos de cambio y creciente interrelación a fin de responder a las necesidades del desarrollo de la economía y la sociedad a corto, mediano y largo plazo,” y protegiendo “el entorno, el patrimonio y la cultura nacionales”. “Sostener y desarrollar los resultados alcanzados en el campo de la biotecnología, la producción médico-farmacéutica, la industria del software y el proceso de informatización de la sociedad (…), la producción de equipos de tecnología avanzada, la nanotecnología (…), propiciar el incremento de la producción de alimentos y la salud animal.15

Las actuales expresiones existenciales dependen del nivel de la ciencia y de la eficacia alcanzada por la tecnología, esta implicada al desarrollo de las fuerzas productivas. La implementación de la tecnología incide —pensemos en el movimiento de los innovadores y racionalizadores— en la vida cotidiana del hombre, condiciona todas sus expresiones existenciales. El largo camino del libro desde las tablillas de barro hasta los actuales libros electrónicos es un evidente ejemplo.

Del desarrollo científico-técnico, de nuestra comprensión en torno a los procesos que amenazan el medio ambiente —de la conciencia en cuanto a que todas y todos somos actores indispensables de los cambios—, defenderá que podamos proporcionar bienestar, saber, poder, dignidad y eficacia. Que seamos capaces de construir la libertad, afianzada en normas éticas y en una profunda cosmovisión que brinde las razones del vivir. Es necesaria, pues, la cultura general integral de la que es adalid el Comandante en Jefe Fidel Castro. Incorporar en nuestros planes temáticos más libros derivados de las cumbres de Río, del ALBA, de la CELAC

Dado que la ciencia y la tecnología no son realidades terminadas, sino medios específicos y limitados para el descifrado del mundo y del hombre y que producen, en interacción con los restantes componentes de la ideología y, en especial, con la política —o mejor dicho, con las políticas—, una cosmovisión particular, debemos cada quien preguntarnos cuáles son los saberes que hemos aprehendido y cuáles ponemos en función del desarrollo de nuestros puestos de trabajo como editores (uso el término como máximo exponente del quehacer editorial).

Cada cual debe preguntarse: ¿qué conocimiento tengo de los planes de desarrollo de nuestro país, hacia dónde van nuestros ministerios, cuáles de sus políticas ensamblan con nuestros planes editoriales? Mi plan de publicaciones, ¿responde a las necesidades del país hoy? ¿Ayudo a mancomunar los esfuerzos entre las casas editoriales del sector? ¿Hemos investigado si el número de revistas cubanas en soporte de papel dedicadas a la divulgación de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente es el necesario? ¿Cuántos investigadores de los que publican en revistas especializadas los resultados de nuestros polos científicos lo hacen después en términos asequibles en publicaciones masivas como Juventud Rebelde, Bohemia, Granma? Deseo larga vida a Juventud Técnica por su incidencia en la mentalidad científico-técnica de nuestros jóvenes.

Los periódicos nacionales y provinciales, constructores del hombre y la mujer nuevos, podrían tener un hilo directo científico-técnico que pulse la realidad —múltiple y diversa— en torno al desarrollo científico-técnico. Hay que nutrir las políticas públicas con los resultados de las investigaciones. Muchas de las necesidades de la población en el orden agrícola (del consumo, de la construcción o del transporte) podrían encontrar solución en buenos libros acerca de qué, cómo, cuándo y en dónde sembrar algunos cultivos, por ejemplo. Y estoy seguro de que se han publicado, pero no con la periodicidad requerida. Quienes arriendan nuevas tierras para producir deben estar más y mejor informados, o preparar mejor a la población en torno a los fenómenos naturales. Las necesidades locales solo pueden ser mejor resueltas en el orden editorial por las editoriales provinciales capaces de dialogar in situ con las delegaciones del CITMA y del MINAGRI para saber cómo invertimos mejor las capacidades de papel, tinta y poligráficas, todas estas subvencionadas en moneda fuerte por el Estado cubano.

La crítica en una obra teatral sobre los problemas de la cotidiana supervivencia en un archipiélago bloqueado es, sin duda, un resumen de los aciertos y desaciertos de las políticas para el desarrollo.

El país ha crecido cuantitativa y cualitativamente desde el triunfo de la Revolución. Hay una sensibilización superior por cuanto a la ciencia, la técnica y el medio ambiente. El eje transversal de la política para el desarrollo, de la política para el avance científico-técnico ha sido la conducta ética que nos ha caracterizado como nación. Los pueblos más antiguos acuñaron una premisa: “No hay estética sin ética”. Hoy podemos subrayar que no es posible el desarrollo científico-técnico sin que este se sustente en la conducta ética de quienes ejercen la ciencia y la técnica, de quienes las difunden, de quienes las editan.

Cada país, cada región tiene que producir sus propios libros, con su cuerpo de especialistas, acordes con su ideología, marcados por su idiosincrasia. Hay que aumentar la socialización de la información sobre la ciencia, la técnica y el medio ambiente. En un mundo cada vez más hostil a los valores del hombre, hay que reafirmar el criterio de que editar es educar.

“Educar —señala Martí, más vibrante su voz en este aniversario 160 de su natalicio— es depositar en cada hombre toda la obra humana que lo ha antecedido: es hacer de cada hombre un resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive, es ponerlo al nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote, es preparar al hombre para la vida” 16.

En un mundo en plena crisis de los valores neoliberales capitalistas, debemos trabajar cada día más para desarrollarnos y, como Martí, repetirnos: “Tengo fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud, y en ti”17. Debemos ser mejores para, desde la diversidad, avanzar hacia la integración regional. El cambio de mentalidad y con ella el cambio de la cultura tiene que ser reflexivo.

Todo será posible si cada uno de nosotros mantiene una actitud proactiva en su praxis vital y aplica las palabras del Comandante en Jefe: “Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado”18.

Resumo estas breves ideas con una frase extraída de un título de Pedro Pablo Rodríguez: Pensar, prever, servir.
 

Ponencia en el Encuentro de Editores y Traductores Literarios de la 22 Feria Internacional del Libro de La Habana. Sala Nicolás Guillén, Fortaleza San Carlos de La Cabaña. 20 de febrero de 2013.
 
Notas:
[1] Fidel Castro Ruz: Ciencia, tecnología y sociedad. 1959-1989. Editora Política, La Habana, 1990, p.447.
[2] Raúl Castro Ruz: Intervención del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en la Primera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Santiago de Chile, 28 de enero de 2013. En Granma, 29 de enero de 2013, pp. 4-5.
[3] José Martí: “Sección Constante”, La Opinión Nacional, Caracas, Junio 15 de 1882, O.C., t. 23, p. 317.
[4] Folleto Guatemala, escrito en 1877 y publicado en México en 1878, t.7, p.149.
[5] Comentarios al libro Las leyes de la herencia, del biólogo W.K. Brooks, enero de 1884
[6] “Escenas mexicanas”, Revista Universal, México, 3 de julio de 1875, t.6, p.285.
[7] “Postrimerías del verano”, La Nación, Buenos Aires, 16 de octubre de 1887, t.11, p.292.
[8] Emerson, La Opinión Nacional, Caracas, 14 de mayo de 1882, t.13, p.25.
[9] Discurso en conmemoración del 10 de octubre de 1868, en Hardman Hill, Nueva York, 10 de octubre de 1890, t.4, p.250.
[10] “Honduras y los extranjeros”, Patria, Nueva York, 15 de diciembre de 1894, t.8, p.35.
[11] “Ciegos y desleales”, Patria, Nueva York, 28 de enero de 1893, t.2, p.216.
[12] “Extranjero”, El Federalista, México, 16 de diciembre de 1876, O.C., t.6, p.363.
[13] “Garfield”, La Opinión Nacional, Caracas, 19 de octubre de 1881, t.13, p.211.
[14] “Libro nuevo de José Miguel Macías”, Patria, Nueva York, 8 de septiembre de 1894, t.5, p.240.
[15] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución. Política de ciencia, tecnología, innovación y medio ambiente, pp. 21-22.
[16] “Escuela de electricidad”, La América, Nueva York, noviembre de 1883, O.C., t.8, p.281.
[17] En su poemario Ismaelillo. Véase José Martí: En mi pecho bravo, Selección, introducción y notas de Esteban Llorach Ramos, Editorial Gente Nueva, Segunda edición, 2010, p.301.
[18] Lineamientos, p.1.

 

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