Palabras de agradecimiento de Marta Mosquera Rosell,
Premio Nacional de Diseño del Libro 2012

“Una mano experimentada, una mente abierta,
y un corazón sensible”

Marta Mosquera Rosell • La Habana, Cuba
Foto: R. A. Hdez

Imagen: La Jiribilla

Vivir y crear fuera del ámbito de la capital tiene sus ventajas, porque un premio como este es mucho más gratificante, al reconocer el posible talento de los que aún vivimos en provincias.

Comencé el trabajo profesional al fundarse la Editorial Oriente, con Rolando Rodríguez al frente del ICL, luego vinieron los años dorados de Pablo Pacheco, cuando éramos tan jóvenes, felices e indocumentados y hacíamos los libros como los panaderos hacen el pan… con las manos.

Ahora no concebimos casi nada sin la tecnología digital, que nos costó mucho aprender y todavía nos cuesta.

Pero la máquina per se no es nada, se necesita delante una mano experimentada, una mente abierta, y un corazón sensible para producir un buen diseño.

Después de más de 40 años de luchar con autores y editores, de estrenarme en el mundo editorial con el equipo estrella, incluido Wichy Nogueras, que trabajó en el libro Oriente, el de la zafra de los 10 millones, después de la dicha de ser alumna de Antonia Eiriz, Fernando Luis, Masíquez y Martínez Pedro, de trabajar con Raúl Martínez, Carlos Rubido y Villita, todavía me siguen sucediendo cosas buenas.

Por eso hay que agradecer, al jurado que vio más allá del verde, a Ileana Mulet por su solidaridad y sus palabras, a los imprescindibles en mi formación, aunque ya no estén, Esteban Ayala, Sicre, Sánchez, Lázaro Enríquez, y muchos que no nombro pero los pienso.

A todos gracias, muchas gracias por mi felicidad.

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