Las izquierdas tienen posibilidades de engendrar numerosas y flamantes criaturas

Germán Sánchez Otero • La Habana, Cuba
Fotos: Kike, R. A. Hdez

Las izquierdas latinoamericanas en tiempos de crear exhibe el primer atributo en su título, al mencionar a las izquierdas en plural y calificar los tiempos presentes de la mejor manera posible: con el verbo crear.

Imagen: La Jiribilla

Y es que, ciertamente, vivimos hoy en nuestras tierras un lapso en el que las izquierdas tienen posibilidades de engendrar numerosas y flamantes criaturas.

¿Cuál podría ser esa prole de objetivos a lograr en el corto, mediano y largo plazos? ¿Cómo alcanzarlos? ¿Con qué instrumentos se cuenta para ello? ¿Y con qué fuerzas sociales y políticas?

Además: ¿Qué lecciones es necesario aprender de la compleja historia de las izquierdas, de sus fecundas ideas, heroicidades,  quimeras y logros, como de los numerosos desatinos, varios descalabros y no pocos tanteos ingenuos?

Estamos en presencia de una obra oportuna dado el actual momento continental, y debemos agradecer a la editorial Ciencias Sociales publicarla en Cuba. Los atinados juicios y balances que nos entrega Nils Castro podrían ser de provecho a partidos y organizaciones de izquierda empeñados en renovarse, luego de haber sufrido el tóxico neoliberal y los golpes de un derrumbe foráneo, que aturdió a muchos, aunque también permitió que se mostraran de una vez verdades que de otro modo numerosos entes de izquierda no querían o no podían comprender.

Este libro merece leerse, subrayarse, y estudiarse de manera individual y en grupos. Los temas que Nils aborda, casi todos pueden encontrarse en obras de autores diversos. En Cuba, sobresalen los excelentes textos que ha aportado en los últimos años el compañero Roberto Regalado.

Observo, sin embargo, varios aspectos originales.

Las izquierdas latinoamericanas en tiempos de crear es, a saber, el ensayo más completo publicado al respecto. Nils apela a las ciencias políticas y sociales y utiliza un enjundioso bagaje de conocimientos, sin empaque académico y con una intención pedagógica, que hace valer gracias a la fluidez de su prosa diáfana y precisa.

Imagen: La Jiribilla

El autor pone a disposición de los lectores un suculento menú de vivencias personales, resultantes de sus más de 50 años de quehaceres en los laberintos y mesetas de la política latinoamericana.

Aunque por su modestia y naturaleza de la obra él no lo hace explícito, en ella late el joven estudiante y profesor de la Universidad de Oriente, el miliciano y el cortador de caña, el primer director de la revista Oriente, el que sufrió junto a nuestro pueblo la muerte del Ché —aquel desgarrador 9 de octubre— y disfrutó como un cubano más, al lado de su entrañable compañera Adela, las epopeyas y laureles de la Isla en los años 60 y el escabroso recodo de los cambios políticos de los 70. Cuando él evoca el llamado quinquenio gris entre 1971 y 1975 —que en rigor se extendió más tiempo en el pensamiento social—, seguro tiene en mente sus propias experiencias. Por ejemplo, debió encarar la quema de la edición completa del número dos de la revista Santiago, donde aparecía una entrevista realizada a directivos de otra revista, Pensamiento Crítico, que en aquella coyuntura de 1971 se había decidido clausurar. Experiencia que es conveniente conozcan las nuevas generaciones, como también la grandeza de la Revolución ante sus errores, pues hace dos años la Feria del Libro fue dedicada a Fernando Martínez Heredia —director de Pensamiento Crítico—, y en esa ocasión le publicaron un libro con una selección de textos de aquella memorable revista —entre ellos la inédita entrevista incinerada—, y además todos  sus números serán divulgados pronto en formato digital por nuestra Biblioteca Nacional.

En este libro de Nils está también el asesor de Omar Torrijos y de varios presidentes y cancilleres de su país; el dirigente del Comité Permanente de Partidos Políticos de América Latina y del Comité Latinoamericano de la Internacional Socialista; el embajador de Panamá en México; el dirigente del Partido Revolucionario Democrático de Panamá; el periodista de revistas y diarios, el escritor sobre temas de la cultura; el profesor de universidades cubanas, panameñas y de México. En fin, un ensayista singular, que en sus disímiles aventuras políticas nunca dejó de preguntar, conocer, pensar, debatir, y escribir, y gracias a esa sabiduría fáctica e intelectual ahora nos condensa un producto añejado, de excelente calidad, que nos incita a darle los mejores usos.

La obra es un vasto sondeo que contiene al menos 20 breves ensayos sobre diversos asuntos, que fluyen igual que una inmensa cascada, sin perder el cauce ni sus objetivos.

Derrama interpretaciones sobre disímiles procesos de alta complejidad, como la evolución histórica de la Revolución cubana y sus influencias en América Latina; las revoluciones rusa y china y las  implicaciones que ellas tuvieron en las izquierdas, en particular en nuestra región; el caso colonial de Puerto Rico y la problemática de las luchas por su independencia; los procesos nacional populistas de América Latina; los gobiernos militares reformistas de los 70; el proceso político chileno en tiempos de Allende; los impactos que tuvo en las izquierdas la desintegración de la Unión Soviética y sus repercusiones en el balance de fuerzas mundial; la unipolaridad y el auge y crisis del neoliberalismo; los regímenes de transición democrática restringida en los 80; el despunte de gobiernos controlados por fuerzas de izquierda a partir del triunfo de Chávez; las circunstancias actuales que favorecen la concertación e integración regional, y el debilitamiento del dominio hemisférico de EE.UU., sin desdeñar su hegemonía y poderes predominantes; la crisis de la economía mundial que se inicia en 2008 y las oportunidades para nuestra región… Y pudiera seguir, pero solo deseo acrecentar el interés de ustedes.

Imagen: La Jiribilla

Nils es metódico y pertinaz en el afán de incentivar en las izquierdas visiones críticas, balances constructivos y propuestas realistas, que favorezcan el avance de las mayorías hacia la transformación de sus modos de existir.

Por cierto, me costó trabajo encontrar en el libro la definición de “izquierda”, hasta que la identifiqué dicha de soslayo en un breve párrafo: “En ese contexto —afirma Nils— comunistas, socialistas, nacionalistas revolucionarios y simpatizantes de otras corrientes de izquierda”. Obsérvese que él no encierra el concepto; deja abiertas aristas y adecuaciones posibles, según las realidades de cada país.

A Nils le importa más entregarle a quienes se sientan parte de las izquierdas —o incluso sin conciencia de ello lo sean por su praxis, sentimientos y aspiraciones difusas—, los instrumentos analíticos que ayuden a todos los sujetos individuales y sociales de esa corriente política latinoamericana, a encarar con éxito las nuevas oportunidades que se han abierto, en la dirección de  conquistas diversas y cambios de orientación antimperialista y socialista.

Él insiste en hacerlo sin saltos suicidas, en el entendido de que muchos de esos procesos conllevan logros parciales, reformas y a veces retrocesos. Y enfatiza la necesidad de evitar errores del pasado, como la desunión, el vanguardismo, el dogmatismo y la supeditación de los proyectos estratégicos a los intereses de una alianza onerosa con sectores de la burguesía y el imperio.

Las izquierdas por su complexión política e ideológica son polémicas por definición. Nils lo sabe y su libro por ende no deja de ser controvertible en varias de sus afirmaciones. Esto lo hace más interesante y útil. Él no rehúye el debate y a la vez utiliza el bisturí de la diatriba con la destreza del buen cirujano. Su pulso no le tiembla si cree menester cortar por lo sano.

También Nils coloca su lupa sincera sobre los que considera errores de la Revolución cubana, y aunque hay derecho y oportunidades para discrepar de uno u otro criterio suyo lo más importante es que esos juicios provienen de un hombre que siempre ha sido leal a nuestra patria y a las ideas socialistas.

Solo deseo ahora precisar que Cuba mantuvo durante los años en que existió la Unión Soviética una política exterior independiente, y no dejó un instante de estimular —y apoyar en lo posible— a todos los luchadores revolucionarios de nuestra América y de otros lares. Recordar que en paralelo con la asunción mimética que se hizo del sistema de dirección económica y otros componentes políticos y teóricos del llamado marxismo soviético, Cuba extendió su solidaridad a Angola, a la Revolución Sandinista, a los combatientes salvadoreños y a otros procesos, aunque en ocasiones se hiciera “en silencio”, como aprendimos los cubanos de Martí.

La dirección cubana y de manera especial Fidel, no disminuyó un ápice el perseverante apoyo moral y político, y el impulso a las ideas revolucionarias para favorecer a los luchadores latinoamericanos y del Caribe, y cuando fue necesario y posible también extendió el respaldo militar.

Por último, quisiera recomendarle a Nils que en una próxima edición se extienda en evaluar la compleja experiencia y la importancia de la Revolución Bolivariana, que a mi juicio representa el evento histórico más relevante en nuestra América desde 1959. Ella es una pieza esencial de la nueva correlación de fuerzas continental, a lo que ha contribuido mucho el liderazgo de Chávez.

Chávez comprendió en el ejercicio del poder que solo una alternativa anticapitalista de orientación socialista podía conseguir los anhelos bolivarianos de justicia social, libertad e independencia plena y la democracia protagónica de su pueblo. Es muy importante justipreciar en un primer plano esa intención socialista y los avances de la revolución bolivariana —sin minimizar las vulnerabilidades— y la envergadura de su líder, en comparación con otros gobiernos y dirigentes progresistas de la región, entre los que destacan los procesos y líderes de Ecuador y Bolivia.

Gracias Nils por tantos aportes. Ellos rezuman tu devoción martiana. Nosotros desde Cuba estamos muy obligados a aprovecharlos al máximo.

En no pocos frutos de los pueblos latinoamericanos y caribeños en estos últimos años, podemos identificar savia de la multifacética  solidaridad de la Revolución Cubana desde 1959.

Continuar esa estratégica política, de vocación bolivariana y martiana, es indispensable además para la seguridad nacional y el desarrollo exitoso del socialismo en nuestro país. Como expresó Che: “El internacionalismo es un deber y una necesidad”.

Tu libro, Nils, nos confirma que ese es el único derrotero posible de los revolucionarios cubanos, cuyo cimero artífice durante más de medio siglo ha sido Fidel.

Muchas gracias.

 
Presentación del libro de Nils Castro: Las izquierdas latinoamericanas en tiempos de crear. La Cabaña, Feria del libro de La Habana, 16 de febrero de 2013.

 

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