El Porvenir, de Nueva York
a Santiago de Cuba

Cira Romero • La Habana, Cuba

Como “Semanario político, literario, de noticias y anuncios” se presentó por vez primera este periódico, aparecido el 12 de marzo de 1890 en la llamada “Gran manzana”. Fue redactado y dirigido por el santiaguero Enrique Trujillo (1850-1903),  sobre quien es obligado decir que había sido amigo de José Martí, amistad quebrada por el comportamiento impropio que tuvo Trujillo al acompañar en 1891 a Carmen Zayas Bazán, esposa de Martí, al consulado español en La Habana en busca de protección para ella y su hijo. Posteriormente atacó de manera virulenta al Partido Revolucionario Cubano, fundado por el héroe cubano.

En un artículo inicial titulado “En nuestro puesto” exponía, entre otros comentarios:

Seremos breves en nuestra profesión de fe. El Porvenir defenderá para la Isla de Cuba, desgraciada colonia española, la absoluta independencia, y como la revolución es el único medio de conseguirla, la aceptamos con todos sus desastres y con todas sus consecuencias, porque si las revoluciones devastan también fundan y civilizan.

Y más adelante añadía:

Este modesto periódico, que comienza hoy sus tareas hace la causa de Cuba causa de la América Latina, porque de ella es, por razones naturales, de donde han de venirle simpatías [...] Nos ocuparemos de todos los pueblos latinos de América, acariciando en la práctica la idea que ya está germinando en las orillas del Plata: Unión estrecha desde México y las Antillas a los confines de la Patagonia, contra todas las intrigas de colonización , absorción de territorios o predominio de raza- Si Cuba, en nuestros trabajos, ocupa más nuestra atención, en este caso se impone; por una parte somos cubanos, y por la otra, Cuba es la tierra triste de la América libre y feliz. Tendremos respeto para todas las opiniones, que tengan, pues, respeto a las nuestras. Antes que prevaricar, antes que convertir este papel en palenque de odios y pasiones personales, antes de servirnos de la intriga y la calumnia, arrojaremos nuestra modesta pluma, que escribe solo a impulsos de una conciencia que se inspira en la sinceridad y la justicia.

El Porvenir estuvo dedicado casi por entero a servir de portavoz a la libertad de Cuba, razón por la cual en sus páginas aparecieron, fundamentalmente, trabajos de carácter político y de propaganda revolucionaria, pero también publicó poemas en su “Sección literaria”, crítica de libros de reciente aparición  y discursos de José Martí, publicados en sus páginas antes del rompimiento con Trujillo. Colaboraron firmas tan notables como las del poeta modernista Julián del Casal, Enrique Hernández Miyares, Mercedes Matamoros, Francisco Sellén, Benjamín Giberga, Diego Vicente Tejera, Enrique José Varona, Nieves Xenes, Esteban Borrero Echeverría, Bonifacio Byrne y otros.

    La publicación sirvió de órgano de difusión de la Sociedad Literaria Hispano-Americana, fundada hacia 1889 y uno de cuyos promotores fue José Martí. Varios escritores latinoamericanos publicaron en sus páginas, como los poetas Manuel Gutiérrez Nájera y Juan de Dios Peza.

    De la poetisa Mercedes Matamoros, más conocida como “La alondra ciega”, publicó poemas como soneto el titulado “La muerte del esclavo”, que había sido premiado en unos Juegos Florales de Matanzas celebrados en el año 1889. El jurado lo consideró el mejor, pero ni siquiera se le dio lectura públicamente “por razones de prudencia”. En 1892 apareció en la revista habanera El Fígaro, de donde lo tomaron para incluirlo en El Porvenir:

La muerte del esclavo
 

Por hambre y sed y hondo pavor rendido

del monte enmarañado en la espesura

cayó por fin entre la sombra oscura

el miserable siervo perseguido.
 

Aún escucha a los lejos el ladrido

del mastín, olfateando en la llanura,

y hasta en los brazos de la muerte dura

del estallante látigo en chasquido.
 

Mas do su cuerpo ante la masa yerta

no se alzará mi voz conmovedora

para decirle: —¡Lázaro, despierta!—
 

¡Atleta del dolor! ¡Descansa al cabo!

que el que vive en la muerte nunca llora,

y más vale morir que ser esclavo.

La poetisa Nieves Xenes publicó en sus páginas el poema titulado “Rima”, de carácter intimista, provocado, como otros suyos, por el amor no correspondido que sintió por José Manuel Cortina, famoso orador de la época y fundador del Partido Autonomista. Leamos:
 

En el triste sendero de mi vida

vuelven a contemplar

mis fatigados ojos el espacio

que he recorrido ya.
 

Y solo ven, entre medrosas sombras,

abrojos que, al pasar,

bañándose en la sangre de mis venas,

¡me hirieron sin piedad!
 

Al través de mi llanto vuelvo entonces

con doloroso afán

mis ávidas miradas al espacio

que aún tengo que cruzar.
 

Y solo encuentro entre medrosas sombras

anrojosque, al pasar,

bañándome en la sangre de sis venas,

a herirme volverán.
 

Para seguir el fatigoso viaje

¡no tengo fuerzas ya!

¿Cuándo la muerte me abrirá su asilo

de reposo y de paz?

Al parecer, el 18 de julio de 1898, cuando se encontraba en el número 437, el periódico dejó de publicarse en su primera época, pues reapareció en Santiago de Cuba con el mismo director, el 10 de agosto de 1898.

   En un artículo titulado “Decimos hoy”, afirmaban:

El Porvenir comienza a publicarse en la patria cubana, amparado mientras lo cobije su bandera, por el estandarte más glorioso y libre, que existe en la faz del planeta, y puede decir con satisfacción que ha vencido.

Y añadían:

Y El Porvenir se presenta con visera levantada, no con odios, porque estos son de sabor amargo, y nuestro pueblo está cansado de ver odios e infamias; no con pasiones, que engendran los errores, no con venganzas, que producen sangre. Aquí hay una sociedad desquiciada, por el despotismo y la maldad, y tenemos que levantar esta sociedad; y al tender la vista no queremos encontrar ni autonomistas ni conservadoras, ni blancos ni negros, ni ricos ni pobres, ni aristocráticos ni gente de pueblo, sino que teniendo por Escudo el derecho, por base la justicia, por égida la moral, y por lema la independencia absoluta de esta tierra que tanto amamos, seamos todos factores de su progreso y de su bienestar.

Esta segunda época de la publicación se corresponde históricamente con la intervención norteamericana en la guerra cubano-española y solamente publicaron comunicados de guerra y otros asuntos similares.

    El Porvenir se inscribe entre la prensa cubana que apoyó a la revolución estallada en 1895. Es de lamentar que el incidente provocado por su director, que fue desleal a su amigo José Martí, haya provocado desavenencias que, en cierto modo, perjudicaron la necesaria unidad revolucionaria. No obstante, la calidad de sus colaboradores y los propósitos que lo animaron lo colocan en un lugar importante de la prensa cubana.

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