Eusebia Cosme: la suave rosa mulata

Josefina Ortega • La Habana, Cuba

“Bien está la suave rosa mulata, la rosa Eusebia, repleta todavía de gracia primera y sentido original”. Así escribió Juan Ramón Jiménez, el Premio Nobel de Literatura, en su libro “Españoles de tres mundos” sobre esta cubana reconocida en su tiempo como la excepcional declamadora de la poesía negra a la que hoy lamentablemente apenas se le recuerda.

Imagen: La Jiribilla

Incluso algunos se preguntan hoy día si sobreviven las grabaciones de la poesía negra de Eusebia Cosme, (Cuba, 1901- EE. UU., 1976), cuyas interpretaciones causaron delirio desde los años 30 y fueron aclamadas no solo en Cuba por las más prestigiosas universidades, colegios e instituciones culturales y artísticas, así como también por un público que iba desde los más desconocedores hasta los más enterados.

“Su voz, unida a sus manos de seda, han sido cantos de dolor y alegría de su raza, ella pone un cálido acento y un maternal espíritu de los arrorrós de los versos negros”, comenta en marzo de 1957 la periodista Nydia Sarabia.

Su repertorio incluye, entre otras, la “Balada del Güije”, de Nicolás Guillén; “Para dormir a un negrito”, de Emilio Ballagas, y la “Canción de cuna de la negra esclava”, de Regino Boti.

“Artísticamente, ella es en la actualidad la creadora y recreadora de toda una poesía: la poesía mulata, que es la nuestra, y hasta tal punto, que sin la Cosme —afirmaba Nicolás Guillén en los días de triunfo de la recitadora—(...) el esfuerzo de nuestros poetas populares habría encontrado escollos insuperables para devolver a la masa sus más puras esencias; la Cosme en ese sentido, es, puente lírico, la genuina portadora de un mensaje difícil a causa de esa misma sencillez. E históricamente, representa también la figura inicial de lo que será en definitiva todo un género: el punto de partida de una escuela llena de posibilidades (...).”

Con Eusebia Cosme despertó un nuevo estilo, dentro de un arte clásico. Con su voz y estilo únicos, se impuso en los escenarios y el verso negro emocionó e hizo llorar. Alcanzó trascendencia y condición continental, en tiempos que el arte popular era despreciado por la burguesía rica.

Después de sus éxitos en Cuba, su arte auténtico y nuevo se abre paso en México, el Caribe y otros países de América Latina así como en EE.UU. (Nueva York), donde desarrolla la mayor parte de su carrera artística, recitando el verso antillano ante cientos y cientos de espectadores, “que sin saber el idioma, quedan embelesados, escuchándole, viendo sus gestos”. Por la televisora WPIX, de Nueva York, ofrece recitales; también dicta clases de declamación y dramaturgia en la Universidad de Columbia.

Nacida en Santiago de Cuba, “Eusebia, la negrita linda que siempre reía con sus dientes de coco, cuando niña —recordó Nydia Sarabia— no jugaba a las muñecas, sino le encantaba bailar, cantar y recitar, y todos se reían de sus ‘locuras’.  (…) Cuentos de hadas que le siguieron acompañando hasta su completa madurez. Ella soñó también ver su nombre en grandes letras”.

Su carrera comienza en su natal Santiago de Cuba y pronto conquista La Habana, donde en 1934 es presentada por don Fernando Ortiz en la sociedad cultural Lyceum. Sus triunfos se suceden unos tras otros, y los elogios a su arte, se multiplican por doquier. En 1936, el Ayuntamiento de Santiago de Cuba la declara Hija Predilecta.

Para entonces transcurren los días en que Luis Palés Matos, el gran poeta de Puerto Rico, recordado por “¿Y tu abuela dónde está?”, declara sobre la genial recitadora “Pero a ese Parnaso le faltaba la voz (...) y surgió como por milagro Eusebia Cosme, gracia viva, intención maravillosa, verbo auténtico y único, de la poesía antillana. Con ella queda asegurada para siempre una nueva modalidad literaria; en ella adquiere su expresión más pura el ritmo afrocubano y afropuertorriqueño; por ella Cuba y Puerto Rico se sitúan hermanadas en el mapa ideal de la poesía del mundo”.

Como actriz, ella hizo teatro y cine en México. Filmó varias películas en ese país entre ellas “El derecho de nacer” en el papel de Mamá Dolores, basada en la popular radionovela del también cubano Félix B. Caignet; y en “Rosas blancas para mi hermana negra”, con Libertad Lamarque. En 1968 fue muy elogiada su actuación en el filme norteamericano “El prestamista”, de Sydney Lumet.

En enero de 1939, luego de escucharla en el Carnegie Hall, el más prestigioso coliseo de Nueva York, la poetisa colombiana Sonia Dimitrowna reseña: “La poesía negra adquiere en boca de Eusebia Cosme la fuerza irrefutable de la verdad. (…) La pequeña estatua de ébano envuelta en los volantes multicolores de una bata, recibió serena la ovación que el público le tributara (…) La sensibilidad de esta mujer es enorme. Tiene ella el don de transmitir al auditorio el escalofrío de la emoción; mas si sus condiciones de declamadora son muchas, es su voz la que subyuga y domina. ¡Oh, la voz de Eusebia Cosme! ¡Qué difícil es olvidarla! En ella parecen gorjear los pájaros de la selva, los rumores del viento…el glu-glu de los pantanos, el batir de las palmeras y hasta el rugido de la mar bravía”.

Comentarios

Falleció en Miami, Florida, el 11 de julio de 1976.

Me fascina la voz de Eusebia y lloro todos los días, cuando escucho la radionovela El dereecho de nacer, me encantaría escuchar alguna poesía de Ella.Gracias Eusebia por esa voz.

Hola,

Me encanto muchisimo el articulo de Josefina Ortega sobre la gran recitadora de poesia Eusebia Cosme.

Mi pregunta es cual mes y dia Eusebia nacio y murio? Yo has tratado buscar esta informacion en toda la red pero no se encuentra.

Le agradesco su ayuda en mi busqueda.

Edwin Rosa (Lgoyabean@aol.com)

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