Los que mueren por la vida
no pueden llamarse muertos

Paquita Armas Fonseca • La Habana, Cuba

No soy una excepción: la palabra cáncer me da escalofríos, incluso hoy cuando esa enfermedad no es ya lo que era décadas atrás.

Ya cuando fui periodista rechazaba la frase cliché “murió de una larga y penosa enfermedad”, cuando hubiera sido más fácil, decir que un cáncer acabó con ella o con él.

El rechazo no es para menos. Durante mucho tiempo el cáncer en un altísimo por ciento fue una enfermedad letal. Hoy el desarrollo de los sueros citostáticos, las vacunas, otros fármacos y el propio acto quirúrgico permite que exista un buen por ciento de hombres, mujeres y niños que hayan vencido a lo que fuera un enemigo totalmente mortal hace unos lustros.

Hugo Chávez

Pero de todas formas la palabra cáncer impresiona y quizá por eso cuando Hugo Rafael Chávez Frías anunció la primera vez que tenía esa enfermedad, lo hizo con ecuanimidad y hasta con cierto humor, mi admiración por el presidente venezolano creció. En aquel momento ya él se había operado de urgencia siguiendo “las órdenes” de Fidel que al conocer los síntomas lo remitió a un equipo de buenos profesionales.

Chávez fue perdiendo su pelo negro intenso y también bromeaba con esa secuela de los sueros. El penúltimo chequeo médico no ofreció ningún indicio de reproducción ni metástasis. Unos meses después comenzaron a correr los rumores y la hidalguía volvió estar presente cuando le pidió perdón a los venezolanos por informar en el contexto de los  carnavales que una pequeña formación apareció donde le extirparon la otra. Con razón el mandatario dijo que algunos se alegrarían pero que su pueblo se pondría triste.

Ese pueblo lo siguió minuto a minuto, junto a sus hijas, sus padres, su gobierno y también de millones de cubanos encabezados por Fidel y Raúl, de bolivianos con su líder Evo Morales, de argentinos con Cristina Fernandez a la cabeza, de los brasileños con Lula da Silva y Dilma Rousseff al frente, de ecuatorianos liderados por Rafael Correa y de millones de latinoamericanos, o de otros continentes, hombres y mujeres llenos de dignidad que admiraron al militar honesto, mestizo, que con Simón Bolívar a la cabeza se irguió en busca de la definitiva liberación y unidad de América Latina.

A las 4 y 24 de la tarde de este 5 de marzo dejó de latir el corazón del líder venezolano y continental, amigo especial de Cuba. Sus compatriotas sabrán mantener la Revolución Bolivariana, esa gesta que ubicó a Venezuela en la geopolítica mundial. Hugo Chávez seguirá vivo, arengando a sus soldados, acariciando a los niños, cantando en una tribuna, jugando a la pelota y riendo como lo que fue y es, un símbolo de los nuevos tiempos que no pueden volver atrás.

Comentarios

Fantástico artículo cargado de una buena dosis de realidad y sensibilidad. En enfecto, a pesar de los avances médicos para la cura de esta maldita enfermedad, esta vez, no han sido suficientes para evitar este fatal desenlace. Considero que estamos ante la pérdida irrecuperable de un valor. Que aunque sus políticas no fuesen bien recibidas por USA y algunos países de Europa, lo cierto, es que el gobierno debe ser por y para su pueblo, en busca de la igualdad social. Motivo por el cual, quiero presentar mis respetos y admiración al Presidente. Aprovecho la ocasión para enviar un saludo a la Perla del Caribe y a la periodista de lujo que firma el artículo.

Desde Venezuela, profundo srntimiento de gratitud a mis hermanos cubanos que con gran amor cuidaron de nuestro camarada comandante Chavez, mil gracias, hermanos Chavez vive la lucha sigue

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