Convertir la pena en fuerza colectiva

Belén Gopegui • España

En mi país han abundado los comentarios “equidistantes” ante la muerte de Chávez, cuando no los agresivos. Extraña y familiar “equidistancia” que, como si fueran equivalentes, pone a un lado, a quienes sufren la explotación y al otro a quienes se benefician de ella, a un lado a quienes son insultados y a otro a quienes insultan, a un lado a quienes luchan y al otro a quienes se pliegan. Pero, también en mi país, miles de comunistas, anarquistas, del 15 M, de los grupos que paran desahucios, los que luchan por la igualdad, la libertad, la fraternidad, hemos celebrado su vida y la de quienes hacen posible la revolución bolivariana, y esta noche acudiremos a las plazas para compartir la pena hasta que se convierta en fuerza colectiva. Es cierto que nadie es imprescindible y que sin una colectividad un hombre o una mujer solos nada habrían podido hacer en Venezuela ni en el mundo; sin embargo, también cada persona a veces debe tomar decisiones como Chávez las tomó, elegir un lado en la batalla y, cuando llegan el cansancio, las amenazas, la fatiga, mantener el empeño en demostrar, una vez más, que es posible seguir empujando la historia.

Imagen: La Jiribilla

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