Sus ojos en el alma

Ayer yo lloraba abrazando a un niño impedido mental. Estaba llorando. Él, desde que nació, está así y no tiene una silla de ruedas, chico. Tenía un gran dolor, que yo lo levanté, en medio de la multitud, porque ya está grande y gracias a Dios le saqué una sonrisa, Dios me permitió sacarle una sonrisa, cuando le dije que le íbamos a dar una silla de ruedas que tenga un pito, una corneta, que va a ser como un carrito. Él no me quería mirar. Cuando le dije eso, me miró; sus ojos se me quedaron grabados en el alma.

Y le dije: “Va a ser una silla rápida, va a correr rápido pero va a tener frenos y tú vas a aprender a manejar tu silla, eso va a ser un carrito”. Aquel niño empezó a reír y a mirar para arriba, Dios mío. Yo le pido a Dios y a todos ustedes que nos unamos, porque ¡no puede ser! Aquí se han robado tanto y se sigue gastando tanto en viajes, en fiestas, en no sé qué cosa, y allí están los niños impedidos mentales que no tienen una silla de ruedas y, ¿qué van a ir a la escuela?, ¿con qué? Si ni siquiera tienen a veces para comer.

Anécdota incluida en el libro Cuentos del arañero, de Hugo Chávez Frías. Compilado por Orlando Oramas y Jorge Legañoa Alonso. Vadell Hermanos Editores, C.A. Venezuela, 2012.

 

 

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