Reunión de Ministros de Cultura de CELAC

“Urge, más que nunca antes, significar las culturas que atesoramos”

Rafael Bernal • Surinam

Honorable Dra. Shirley Sitaldin, Ministra de Educación y Desarrollo Comunitario de Surinam y Presidenta de la Secretaría Pro Tempore de nuestro Foro;

Estimadas Ministras y Ministros y Jefes de delegaciones presentes;

Apreciados colegas y jefes de delegaciones;

Distinguidos delegados e invitados que nos acompañan:

Permítanme, en primer lugar, expresar nuestra satisfacción por encontrarnos reunidos en Paramaribo, hermosa y acogedora sede para nuestras importantes jornadas, que nos proponemos realizar con el fin de enriquecer la vida cultural de nuestras naciones. Quiero a su vez, agradecer al Gobierno y al Ministerio de Educación y Desarrollo Comunitario de Surinam su ingente labor preparatoria y las excelentes condiciones creadas para nuestro histórico encuentro, símbolo del cambio de época que vivimos en nuestra Patria Grande.

En este sentido es oportuno reconocer la destacada labor desplegada por este Foro, que durante más de 20 años ha propiciado el encuentro de los Ministros y Altas Autoridades de Cultura de América Latina y el Caribe con resultados de apreciable valor que ha contribuido a fortalecer las acciones por la unidad de Nuestra América.

Cuando animamos su surgimiento eran otros los tiempos y los signos distintivos de la región; fue un acto de infinita confianza en nuestro porvenir, pues entonces no existía ninguna instancia gubernamental que nos cobijara en su seno, mas estuvimos todos convencidos de que la cultura podía anticiparse a esta colosal obra de construir la unidad en la diversidad, pues para acometerla se demandaba conocernos mejor, tender puentes y abrir puertas, de manera que nuestras identidades y nuestra producción simbólica fueran acercándonos en diálogo fecundo, como el que ha caracterizado a este Foro.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en la Declaración de Santiago, de su Primera Cumbre, lo reconoció como “uno de los foros más antiguos sobre materias culturales que incluye a Latinoamérica y el Caribe” —realmente el único que nos acoge a todos—, y agradeció la excelente disposición de sus integrantes de celebrar, conjuntamente con el XIX Foro, la I Reunión de Ministros de Cultura de CELAC, conjunción de la que hoy somos excepcionales protagonistas.

Consideramos, consecuentemente, que cuanto hemos cosechado de experiencias y realizaciones, por modestas que en algunos momentos nos puedan resultar, debemos preservarlo y proyectarlo ahora en las nuevas condiciones que en la región se han configurado, a lo cual sin duda se sumarán nuevas acciones de interés común, las que cada vez más han de responder a favorecer el alcance de los objetivos estratégicos que nuestros Gobiernos han fijado en el ámbito de nuestra flamante Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

El camino recorrido y la conjunción de propósitos alcanzada, nos permite ahora subrayar el inaplazable y prioritario fortalecimiento de nuestros nexos, que propicie el avance en todos aquellos aspectos que nos unen y en cuantos intereses compartimos, los que por su magnitud y relevancia bien merecen no verse influidos por asuntos en que aún no hayamos alcanzado el debido consenso y pudieran tender a separarnos, de manera que nada obstaculice la contribución que pueda ofrecerse desde la cultura a la unidad e integración política, económica, social y cultural de nuestra región, logrando el necesario equilibrio entre la unidad y la diversidad, como suscribieron en Santiago de Chile nuestros Presidentes y Primeros Ministros.

Es pertinente —y de justicia— reconocer el aporte brindado por los diferentes países que desempeñaron la Presidencia del Foro y de aquellos que integraron sucesivamente su Secretaría Pro Tempore, los que sustentaron la continuidad de nuestros encuentros y tareas en estos fructíferos años. A ello se suma la acogida brindada por la UNESCO a la solicitud que, en aquel contexto, le formuláramos para que acompañara al Foro, lo cual dio lugar a la Secretaría Técnica que, desde la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe (ORCALC), sumó una eficaz contribución a nuestras labores.

Consideramos que hoy —a la luz de estos elementos—, en ocasión de esta trascendente cita, estamos en condiciones de evaluar la viabilidad de avanzar progresivamente hacia la fusión de estos dos mecanismos de concertación en el ámbito de la cultura, que acogen exactamente a los mismos países e idénticas autoridades, y teniendo en cuenta, sobre todo, la plena coincidencia de ambos en lo que respecta a su espíritu y sus objetivos, sin que ello signifique arriesgar la continuidad de nuestras acciones exitosas ni nos lleve a descuidar lo que juntos afanosamente hemos construido y constituye sustento de nuestro accionar común.

Estamos persuadidos que con esa fusión daríamos un paso consecuente con el pronunciamiento de la Cumbre de Santiago a favor de no duplicar o superponer experiencias o instituciones regionales, a la vez que de manera diáfana quedaríamos armonizados con la hora actual de la región, la cual han propiciado y conducen nuestros respectivos Jefes de Estado y de Gobierno mediante la CELAC, a cuyo desarrollo y fortalecimiento podemos contribuir, a la vez que en su seno deberemos lograr el impostergable respaldo que merece la acción cultural caribeña y latinoamericana.

La agenda que abordaremos en estas jornadas, necesariamente intensas, nos permitirá intercambiar, actualizar y proyectar nuestro quehacer, el que estamos convencidos puede ser más abarcador y lograr mayores impactos en nuestras sociedades. Para alcanzarlo será imprescindible el ejercicio de la complementariedad, la solidaridad y la cooperación que debemos estimular entre nuestros países, del que cada vez más deberemos hacer partícipes a los mecanismos de integración que actúan en la región —cuya presencia enriquece esta cita—, de manera que progresivamente disminuyan las asimetrías actuales y se favorezcan, en particular, aquellos países vulnerables y de menor desarrollo relativo, entre los que destaca la hermana Haití.

De tal magnitud son los retos de este cónclave, a los que estamos comprometidos a darles respuestas viables que deberán expresarse en nuestros pronunciamientos y acuerdos concretos, de manera que concluyamos nuestra cita sintiendo que hemos cumplido la tarea que emana del gran tema que nos ha convocado: cultura y desarrollo sostenible. Su implementación eficaz, sin menoscabo de la gestión nacional en cada uno de nuestros países, demanda de un consecuente ejercicio multilateral, en el que cada uno de nosotros debe poner a disposición de los demás sus mejores resultados y experiencias en las diferentes vertientes y modalidades de la creación y la expansión de la cultura hacia todos los segmentos de la sociedad.

La Declaración de Santiago destacó el carácter latinoamericano y caribeño de Puerto Rico, cuya rica cultura nacional y su defensa del español como lengua materna —para tomar dos elementos que nos son particularmente cercanos— dan fehaciente cuenta de ello; esto hace que nos identifiquemos muy especialmente con la consideración de nuestros Jefes de Estado y de Gobierno de que Puerto Rico es asunto de interés de la CELAC y, en consecuencia, deberemos también atenderlo en nuestras reuniones de Ministros de Cultura.

Muy estimados compatriotas de Nuestra América, como llamó José Martí —un hombre universal y de todos los tiempos— a este conjunto de naciones y pueblos que hoy aquí representamos:

Hoy nos reunimos aún consternados por el fallecimiento de uno de los principales fundadores e impulsores de la CELAC; el ejemplo del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías nos alienta a redoblar nuestros esfuerzos a favor de la unidad, la cooperación, la solidaridad y la integración latinoamericana y caribeña, y ese será nuestro mejor tributo durante estas jornadas y en lo adelante.

Urge, más que nunca antes, significar las culturas que atesoramos y nuestra capacidad de enriquecerlas; el mundo global y homogenizador en que nos corresponde actuar nos sitúa ante una crisis civilizatoria que hoy llega a amenazar la existencia de la propia especie humana, hacedora de la cultura; desconocer el papel de los valores, aplazar nuestra contribución al sentido de responsabilidad que debemos formar en cada ciudadano, desde las edades más tempranas, son hoy posiciones incompatibles con un raigal compromiso con la vida; exigir relaciones más justas, actuaciones más responsables y una vida más digna para todos, son tareas esencialmente culturales en la hora actual.

Confiamos en que los intercambios y los resultados de esta Reunión enaltezcan la confianza en nosotros depositada y les agradezco a todos su fraterno y eficaz acompañamiento para el mejor desempeño de mi país en esta honrosa misión que se le ha confiado de conducir la CELAC en este relevante periodo.

Muchas gracias.
 

Intervención del Ministro de Cultura de la República de Cuba, en nombre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en el XIX Forum de Ministros de Cultura y Encargados de Políticas Culturales de América Latina y El Caribe y I Reunión de Ministros de Cultura de CELAC.

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