Selección de poemas

Olga Sánchez Guevara • Granma, Cuba

Tríptico para dos

1

A veces sueño despierta

un cielo multicolor

 

nubes que se vuelven alas

lluvia que se vuelve amor

 

a veces digo tu nombre

como quien besa una flor

 

2

Porque has crecido junto a mí

conmigo

porque he crecido junto a ti

como dos árboles que en un abrazo

inseparables

ya son uno

 

Los consuelos para la ausencia

aquello de que siempre estás aunque no estés:

vanas palabras

 

Nada como tu piel junto a la mía

 

Desnúdame de sombras

inúndame de aromas

desbórdame de luz

 

3

Cada mañana Penélope teje el regreso de Ulises

cada noche desteje la esperanza del día que termina

solo para recomenzarla al día siguiente con brío renovado

eterno mito de la espera por el amor que vuelve siempre

 

Transcurren los veranos, los inviernos

y nuestras idas y retornos refuerzan nuestros lazos

y nacen y pasan las flores, los sueños

 

Y el canto del sinsonte, la brisa al mediodía

los aromas del alba y las tardes de sol

todo lo que es efímero permanece en nosotros

y después de nosotros continúa

 

Cada mañana y cada noche tejemos tú y yo juntos

la urdimbre de un amor que es nuestra vida y más

 


Habaneras

1

Caminata

No hay una sombra, una; arden los flamboyanes contra el cielo que ya se agrisa esperando al noche

Una niña se mece, ladea la cabeza sobre la cuerda del columpio... Más allá, un hombre corta yerba que llena con su olor la tarde.

Junto al arroyo cantan grillos.

2

Balcón de Centro Habana                               

Detrás del mediopunto asoma el cielo, mudo testigo de estas y otras ruinas. Ha crecido una planta en la hendidura del balcón al que guarnece un herrumbroso encaje.

El mediopunto verde, azul y blanco es un milagro en la fachada sin puertas ni ventanas.

Y el sol alumbra igual que entonces, cuando todo estaba en su sitio, cuando la casa era un lugar para vivir.


3

Cinema

Soy esa mano que hace señas con un pañuelo en aquel viejo filme cuyo título no recuerdas, y la dama que desfallece junto a su ventana mirando hacia la calle, y tal vez Kate Winslet de mascarón de proa en el Titanic...

También soy esa niña que se abraza al perrito y juega con un niño en una aldea, y al final grita el nombre del amigo sin cesar, una y otra vez; y después una niña igual a la primera, preguntando llorosa si así termina el cuento, mientras el otro niño inventa para ella, en la página en blanco, otro final.


Visiones, huellas

Irisado de rosa y oro, el sol le baña el cuerpo mientras los pies se posan en la arena inundada

La luz está a su espalda, y la cara en la sombra

Hay como un desamparo en la figura que contempla el azul innumerable: ¿qué hace esta niña sola frente al mar, tan lejos de su isla?, ¿dónde los otros niños que juegan en el agua del verano?

Las olas de cristal verdeazulado y blanca espuma llegan a sus pies; ella mira al misterio, escucha su rumor

***

Te inventé duende a mi medida, espejo de mí misma, árbol a cuya sombra refugiarme, cálida mano para darme apoyo

Y alguna vez te hiciste real

Ahora, marcada a fuego por tu ausencia, por un silencio al que no alcanzan ni los ecos, llamo, y nadie me responde

Y no sé cómo regresar a mí

***

El sinsonte trinaba en lo más alto del árbol sin follaje

En el patio vecino se alzaban otros árboles, verdes y florecidos, pero el sinsonte vino siempre al naranjo sin hojas

Un manantial de música en lo alto del árbol deshojado
 

(para Karin)
 

***

La eternidad es ese espacio mínimo donde estamos ahora, en un beso, tú y yo

La eternidad —ah Goethe— será ese instante único que alguna vez quisimos arrebatarle al tiempo

(para Manolo)

***

Al lado hay una fuente y un jardín, y la luz dentro

La playa, los bañistas: la madre sostiene al pequeño que se tapa los ojos, tal vez tiene miedo del agua, y se acercan las niñas con sus ropas flotantes y las manos mojadas

Estuve allí en el primer instante; aún estoy, desde hace tanto tiempo, en esa playa valenciana, en el verano fresco y soleado de las olas azules

(para Rainer)

***

Detén, para este abrazo, los ríos de un tiempo hostil: respiren las estrellas junto a las ramas de la ceiba y la yagruma, tras el lento extinguirse de la tarde sin sombras

Detén, para este abrazo, el giro de los astros

 

Esta selección de poemas fue preparada por la autora, especialmente para La Jiribilla.

 
Olga Sánchez Guevara: Escritora y traductora. Graduada de Licenciatura en Lengua Alemana por la Universidad de La Habana. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Tiene publicados los libros Viamontes: el último vuelo, testimonio, Editorial Ácana, Camagüey, Cuba, 2003, reimpresión en 2004; Cartas de la nostalgia, prosa breve y relato, Ediciones Bayamo, Bayamo, Cuba, 2004; Conversación con ángeles, Editorial Ácana, Camagüey, Cuba, 2005; Ítaca, Fundación Sinsonte, Zamora, España, 2007; Óleo de mujer junto al mar, Ediciones Unión, La Habana, 2007. Ensayos y textos de su autoría han aparecido en Revista Mexicana de Cultura, Antenas, Revolución y Cultura, La Letra del Escriba y otras publicaciones periódicas, así como en los sitios web www.cubaliteraria.cu y www.cubarte.cu; “Cartas de la nostalgia” y otros dos textos suyos fueron traducidos al alemán e incluidos en la antología de narrativa femenina latinoamericana Mosaik aus dem Innersten, en Salzburgo, Austria. Los poemas incluidos en esta selección pertenecen a los libros Ítaca (Zamora, 2007), y Caminos de la memoria, inédito.

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