Bobby Carcassés pinta y dibuja con voz propia

Ante las acuarelas y dibujos de Bobby Carcassés, el espectador toma dos caminos: por uno de ellos es posible desandar por una de las vertientes del arte informal; por el otro, se concluye que estamos ante un creador con un perceptible poder asociativo. Todo ello a partir de que no se tenga por antecedente que el artista ejerce la pintura y el dibujo como una derivación colateral a su principal menester: la de músico total.

Esto último, desde luego, es prácticamente imposible. Prescindir del músico a la hora de observar su obra en las artes plásticas será siempre una operación inútil, no solo por el hecho de que su nombradía esté determinada por su condición inicial, sino por la manera en que el arte de los sonidos gravita sobre sus gestos pictóricos.

Imagen: La Jiribilla
"Cosmobajófono"

 

No obstante, recuerdo que la primera vez que me enfrenté a una serie completa de pinturas y dibujos de Carcassés —hace algunos años en la galería Servando Cabrera Moreno, del municipio Playa, en La Habana— traté de pulsar hasta qué punto podía considerarse al artista como alguien que elige la línea, la perspectiva y el color como modo de expresión con peso propio, y no como pasatiempo colateral.

Descubrí entonces que la pintura y el dibujo eran, en su caso, una legítima y autónoma necesidad expresiva, en cierto modo conectada con las motivaciones que suele atribuirse a los cultivadores del arte naïf, pero asumida desde una inteligencia desarrollada a base de información y sensibilidad.

Dicho sea esto porque, en todo momento, se hacía apreciable la voluntad del artista por demostrar oficio, sin que por ello mermara la frescura y la espontaneidad del trazo y, sobre todo, de la plasmación de cada tema.

Tanto en esas como en otras obras se advierte, además, una influencia del diseño gráfico y de la ilustración, lo cual redunda en la fácil comunicación con el espectador.

Desde el punto de vista temático, la música, obviamente, aparece una y otra vez, eso sí, como vivencia poética propia. Quizá sea este un buen pretexto para, en alguna ocasión, reunir los trabajos de Carcassés y confrontarlos con otros artistas cubanos que han tratado de plasmar en signos visuales el espíritu musical. Pienso —¿por qué no?— en ciertas pinturas de Salvador Corratgé y Sandú Darié y en la mas explícita línea desarrollada por Diana Balboa.    

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