La caperucita roja*

• La Habana, Cuba

Muñecos

Caperucita

La Madre

El Lobo

El Cazador

La Paloma

La Mariposa

La Cabrita

CUADRO PRIMERO

Frente de la casa de Caperucita. La Madre, asomada a la ventana, llama.

MADRE. ¡Caperucita! ¡Caperucita! (Nadie le contesta) Caperucita hija, ¿dónde estás?

CAPERUCITA. (Desde lejos) Aquí estoy, mamá.

MADRE. Ven acá.

CAPERUCITA. Voy. (Viene Caperucita)

MADRE. ¿Dónde estabas, niña?

CAPERUCITA. Allí, debajo de aquel árbol, jugando con mi muñeca Rebeca y con mi gatico Cuquito.

MADRE. Caperucita, tu abuelita ha estado enferma y quiero que vayas a llevarle unas golosinas que le he preparado para que se reponga.

CAPERUCITA. ¡Pobrecita abuelita! Iré ahora mismo, mamá.

MADRE. Muy bien, hija, pero antes quiero hacerte una recomendación.

CAPERUCITA. ¿Cuál mamá?

MADRE. Haz de prometerme que irás directamente, sin hablar con nadie por el camino.

CAPERUCITA. Sí, mamá.

MADRE. Tienes que atravesar todo el bosque solita y podría ocurrirte algo malo.

CAPERUCITA. Sí, mamá.

MADRE. Si alguien viene hablarte, sea quien sea, no le hagas caso.

CAPERUCITA. ¿Sea quien sea, mamá?

MADRE. No te fíes de nadie. Ya sabes que los lobos son capaces de cualquier cosa.

CAPERUCITA. Bien, mamá, haré lo que tu quieras. ¿Puedo irme ya?

MADRE. Ve adentro y coge la cesta que está en la mesa. Dentro va el regalo para tu abuelita.

CAPERUCITA. Voy. (Entra Caperucita. Se asoma a la ventana) Mamá, ¿puedo ponerme la caperucita roja que me hiciste?

MADRE. Sí, hija, sí, póntela y anda pronto.

CAPERUCITA. Sí. (Sale Caperucita con una cestica en el brazo; trae puesta la caperucita) Ya estoy, mamá. Abuelita se pondrá muy contenta al verme.

MADRE. Regresa enseguida y recuerda lo que te dije de que no hables con nadie por el camino.

CAPERUCITA. Sí, mamá. Le daré la cestica a abuelita, la besaré y regresaré enseguida.

MADRE. Bien.

CAPERUCITA. Adiós, mamá. (Se besan. Caperucita se va cantando. Vuelve.)¡Mamá!

MADRE. ¿Qué?

CAPERUCITA. Cuídame bien la muñeca.

MADRE. Sí.

CAPERUCITA. Adiós, mamá. (Se besan de nuevo. Caperucita se va y regresa.) ¡Mamá!

MADRE. ¿Qué, Caperucita?

CAPERUCITA. Cuídame bien a Cuquito.

MADRE. Sí, también.

CAPERUCITA. Adiós, mamá. (Vuelven a besarse. Se va la niña y vuelve) ¡Mamá!

MADRE. ¿Otra vez, niña?

CAPERUCITA. ¿Cuando regrese de casa de abuelita me dejarás ir al arroyo a ver los pececitos y a recoger piedrecitas redondas de la orilla?

MADRE. Sí, hija, sí, te dejaré; pero acaba de irte, por favor.

CAPERUCITA. Adiós, mamá.

MADRE. ¡Adiós!

Tornan a besarse y Caperucita se va cantando. La Madre le dice adiós con la mano.

CUADRO SEGUNDO

En el bosque. Caperucita viene cantando. En la cesta trae flores.

CAPERUCITA. (Cantando)

                          Margaritas, margaritas,

                          doraditas como el sol,

                          estrellitas menuditas

                          hechas de luz y color.

                          Margaritas, margaritas,

                          florecitas sin olor,

                          lamparitas chiquiticas

                          que brillan en el verdor.

 

(Por entre los árboles aparece el Lobo. Vigila a la niña.)

                          Margaritas, margaritas,

                          Doraditas como el sol…

(La niña ve al Lobo y cesa de cantar.) Buenas.

LOBO. Buenas.

CAPERUCITA. ¿Quién eres?

LOBO. Pues yo soy… yo.

CAPERUCITA. ¿No sabes cómo te llamas? Yo me llamo Caperucita y estoy recogiendo flores para mi abuelita que está enferma. Ella vive a la entrada del bosque, y aquí en esta cestica le llevo una botella de vino y un pastel que le manda mi mamá para que se reponga. ¿Tú no tienes mamá?

LOBO. No.

CAPERUCITA. ¿Y abuelita?

LOBO. Tampoco.

CAPERUCITA. ¡Pobrecito! ¿Estás solito?

LOBO.  Sí.

CAPERUCITA. Yo no tengo miedo de andar sola por el bosque. ¿Verdad que no me ocurrirá nada malo?

LOBO. Claro que no.

CAPERUCITA. ¿Tú vas al colegio?

LOBO. No.

CAPERUCITA. ¿Por qué?

LOBO. Pues… porque no tengo tiempo.

CAPERUCITA. Yo sí voy y ya se leer y poner mi nombre. ¿Cuál es el tuyo?

LOBO.  Yo no tengo nombre.

CAPERUCITA. ¡No! Y cuando tu mamá te llama, ¿cómo te dice? ¡Ah, es verdad, me dijiste que no tienes mamá! ¡Pobrecito? Yo sí tengo mamá, y tengo una muñeca que se llama Rebeca que cierra los ojos y un gatico blanco que se llama Cuquito. Los domingos mamá se pone su vestido nuevo, que es muy bonito, y nos saca a pasear a los tres y vamos a ver a la abuelita.

LOBO. ¿Dónde vive tu abuelita?

CAPERUCITA. A la entrada del bosque está su casa. Es una que tiene el techo rojo y una enredadera de campanillas azules en el jardín.

LOBO. ¿Vive sola?

CAPERUCITA. Sí.

LOBO. ¿Y vas para allá ahora?

CAPERUCITA. Sí.

LOBO. (Aparte) ¡Esta es la ocasión! ¡Aprovéchate, lobito listo!

CAPERUCITA. ¿Qué dices?

LOBO. No he dicho nada.

CAPERUCITA. ¡Mira cuántas margaritas he recogido! ¿Verdad que son bonitas?

LOBO. (Aparte) Hoy almorzaré bien. ¡Que sabrosa debe saber esta niñita acompañada de papitas fritas!... (Ríe)

CAPERUCITA. ¿Qué dices?

LOBO. Nada.

CAPERUCITA. ¿De que te ríes?

LOBO. No me estoy riendo.

CAPERUCITA. Creí. ¿Sabes bailar?

LOBO. (Aparte) Esta niña es medio tonta. (Alto, a la niña) Caperucita, se te va a hacer tarde, querida.

CAPERUCITA. Es verdad. Y mamá me dijo que no me detuviera. Tengo que apurarme. Adiós.

LOBO. Adiós, nena. Recuerdos a tu abuelita y que se ponga pronto bien.

CAPERUCITA. Gracias. Adiós.

LOBO. Adiós mi vida, adiós. Cuidado con los lobos. (Para sí.) Amigo lobo, si no eres bobo, demuéstralo ahora (Ríe y se pone a bailar y a cantar, imitando a Caperucita)

                           Caperucita, Caperucita,

                           tiernecita y con sabor,

                           muchachita tan bonita

                           que me la comeré yo…

Se va riendo.

CUADRO TERCERO

En casa de la abuelita. Caperucita golpeando la puerta de entrada.

CAPERUCITA. ¡Abuelita! ¡Abuelita! Soy yo, tu nietecita Caperucita.

LOBO. (Desde dentro) Voy, mi vida, voy enseguida. (Sale el Lobo disfrazado con la ropa de la abuela) Voy, amorcito, voy (Abre la puerta a Caperucita)

CAPERUCITA. Buenas abuelita. (La besa.) ¿Cómo estás?

LOBO. Muy débil mi vida, muy débil. Tendré que alimentarme bien.

CAPERUCITA. Aquí te traigo un pastel doradito y redondo como una moneda, y una botella de vino rojo como amapolas. Te los manda mamá, y yo te traigo de mi parte este ramo de margaritas que recogí expresamente para ti en el bosque. ¿Te gusta abuelita?

LOBO. Sí mi vida, mucho.

CAPERUCITA. Acuéstate, abuelita, estás débil y el estar de pie puede hacerte daño.

LOBO. Sí, mi amor. Ayúdame tú…

Caperucita ayuda al Lobo a acostarse.

CAPERUCITA. Ahora estás cómoda, ¿verdad?

LOBO. Sí, cariño.

CAPERUCITA. Estaré un ratico contigo y después me iré. Mamá me recomendó que regresara temprano.

LOBO. Sí, Caperucita, debes volver temprano. Es peligroso andar sola por el bosque.

CAPERUCITA. ¿Por qué, abuelita?

LOBO. (Bajando la voz.) Los lobos, hijita, los lobos. Son muy peligrosos y traicioneros. Engañan a cualquiera  y cuando vengas a darte cuenta