El cartel (y la memoria) en el Centro

Víctor Casaus • La Habana, Cuba

De eso se trata: de recordar mirando, de mirar nuevamente alrededor y encontrarnos con esta maravilla que nos asalta desde las paredes incansables e interrogadoras del Centro Pablo. Son las imágenes de los carteles que han poblado la sala Majadahonda y otros espacios expositivos fraternos desde el año 2006. Juntas, conforman esta formidable antología visual que transita por temas y épocas y reúne los nombres de muchos de los más destacados representantes de esa incisiva forma de mirar y de mirarnos que es el cartel cubano.

Como muchas de las otras aventuras creativas que hemos emprendido desde la fundación del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en 1996, esta fue una apuesta a favor de la imaginación y la belleza. De su resultado dan fe (y memoria) las páginas que siguen.

Aquí se encuentran las obras ganadoras y algunas de las mencionadas en los concursos que convocamos en estos años y carteles incluidos en otras exposiciones en las que participaron diseñadores y diseñadoras de todas las generaciones activas en el panorama del diseño gráfico cubano contemporáneo.

Los temas propuestos (y resueltos con una alta calidad expresiva y artística) fueron diversos y nacieron de las inquietudes y certezas que animan el trabajo cultural del Centro desde su creación. Por eso, esta aventura cartelística nació justamente con el concurso Pablo de la Torriente Brau y la Guerra Civil Española, convocado en el año 2006. Allí se produjo un doble, inquietante descubrimiento: encontramos que existía una joven generación de diseñadores y diseñadoras, en creciente proceso de formación y despegue; y  esa generación (y otras en activo en el país) descubrieron que se estaba creando un espacio de difusión, reflexión y debate para el cartel cubano.

Las raíces temáticas de aquel acontecimiento encontraron nuevos cauces expresivos, esta vez unidos a las siempre misteriosas sugerencias de la poesía, en la exposición Viento del pueblo que recreó en su decena de carteles la figura y la memoria del gran poeta alicantino Miguel Hernández, compañero de Pablo de la Torriente Brau en la defensa de la agredida República Española y en la temprana lucha contra el naciente fascismo.

Imagen: La Jiribilla

Esta vocación recreadora de hechos y personalidades de la Historia alcanzó quizá su definición mayor poco después, en el año 2008, cuando 20 obras de diseñadores y diseñadoras de diversas generaciones se acercaron a la imagen de Ernesto Che Guevara para recordarnos los perfiles de su múltiple rostro, apartándose de  la utilización —ya emblemática, pero muchas veces repetitiva— de la impresionante foto tomada por Alberto Korda. “No imagino un Che de 80 años”, decía (gritaba, desde el dramatismo de su grafiti sobre fondo negro) el cartel de uno de los jóvenes participantes en la exposición. Esa fue —esa es— la poética/política del Centro Pablo en su propuesta de acercamiento a la memoria, la historia, la cultura y la vida en general.

Imagen: La Jiribilla

De los programas quizá más abarcadores e intensos que hemos desarrollado —como el que ha reunido a todas las generaciones y tendencias de la nueva trova cubana y el que ha desarrollado, desde el año 1999, el Salón de Arte Digital— surgieron las temáticas para las exposiciones de carteles dedicadas al décimo aniversario del espacio A guitarra limpia, en el año 2008, y a la primera década del arte digital cubano en la exposición 10 x 10, inaugurada al año siguiente.

Imagen: La Jiribilla

La mirada crítica y participante del cartel cubano ha sido incentivada y difundida por varias exposiciones que también aparecen documentadas en las páginas que siguen.

Las 21 obras premiadas y seleccionadas para la muestra En defensa de los derechos de la infancia (2010 y 2012); los 12 carteles destacados en el concurso y la exposición Por la diversidad (2011) y las 17 obras seleccionadas e incluidas en la muestra NO a la violencia contra la mujer (2012) marcan momentos y temas significativos para el cartel cubano contemporáneo, que une las poéticas creadoras a la vocación de participación social, a favor de los valores que es preciso construir o rescatar en el tejido de las sociedades actuales —incluida la cubana.

Imagen: La Jiribilla

 

A este panorama dinámico y creativo que hemos mencionado, se une aquí una muestra representativa de los diseñadores y las diseñadoras de Cuba y EE.UU. que construyeron, durante cinco años (2004 -2008), el espacio Compartiendo  sueños / Sharing Dreams. Nacido de la vocación de intercambio y participación del Centro Pablo —al que se sumó desde el inicio el Comité Prográfica Cubana— el proyecto Compartiendo/Sharing fue realizado en colaboración con el Center for Cross Cultural Design del Instituto Americano de Artes Gráficas (AIGA / XCD). El espíritu de cooperación profesional, animado por la voluntad de conocerse mejor mutuamente, convirtió este espacio en un puente entre los diseñadores participantes y sus respectivas culturas y naciones.

Compartiendo sueños, Sueños por la paz, El amor lo conquista todo, El diseño en la cultura y El diseño y la música fueron los temas que animaron el trabajo de 70 diseñadores y diseñadoras de Cuba y EE.UU., mostrado en La Habana, en sucesivos salones de Arte Digital, y en galerías de Canadá, EE.UU. y Sudamérica.

El cartel en el Centro es, pues, también, una memoria de la presencia reverdecida de esta expresión cultural y comunicativa entre nosotros durante la última década. El Centro Pablo agradece la confianza y la participación de la comunidad de creadores de la gráfica cubana que están dando continuidad a esta expresión dinámica y sugerente que tuvo su momento iniciático y esplendoroso en la década del 60 del pasado siglo, cuando el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) —seguido después por otras instituciones— dio jerarquía artística e innovadora al cartel cubano.

Las obras que ahora se reúnen en esta exposición retrospectiva y abarcadora dan también fe (y memoria) del desarrollo individual de muchos de los creadores incluidos. Junto con indiscutibles maestros del diseño gráfico (como José Gómez Fresquet (Frémez), Héctor Villaverde, Rafael Morante, Francisco Masvidal) aparecen aquí diseñadoras y diseñadores que lograron sus primeros éxitos profesionales en estos concursos y exposiciones y hoy son nombres imprescindibles en este momento de la historia del cartel cubano. El lector podrá rastrear el fulgor de sus imágenes a través de las páginas que siguen. Nuestra alegría y nuestro reconocimiento para ellas y para ellos.

Y, para todas y para todos, nuestra confianza renovada en los riesgos de las apuestas que apuntan a la imaginación y a la belleza como reafirman, desde las páginas que siguen, el cartel (y la memoria) en el centro.                                                                                                  

Palabras incluidas en el catálogo de la exposición El cartel en el Centro, que se inaugurará el próximo 25 de abril.

 

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