Selección de poesía

Norge Espinosa • Villa Clara, Cuba

Diálogo de los Muertos

Contigo puedo hablar, sobrepasar la medianoche

unidos en el lazo flébil de la confianza.

En esa levedad para las madres erigida,

para el hogar o la pacífica costumbre de olvidarnos.

Por ti puedo tender mi oscura carpa de pobreza,

fingir que leo en tu mano mi propia buenaventura

mirando siempre al sur, señalando aquellos pájaros

que alzan un ala rubia, como todo lo perdido.

Salvando de la turba, tú me mostrarás los peces

que dispones en la mesa amargada del perdón.

 

Qué penuria de los muertos, que gran penuria es este diálogo

que a nadie importará, porque no quedarán cartas,

testimonios, pruebas de nuestro largo desafío

contra el que quisimos ser, aparentando una ganancia.

No digas tu confesión: tienes historias tan terribles

por contar que ahora ya sé lo imposible de rescatarte,

lo imposible de abrazarnos, aliviarnos con el cielo

que me ha concedido amantes, cuerpos, lechos, certidumbres

del perfil más animal, pero no fidelidades.

 

Jamás una defensa, un portón recio en las tardes

que escojo para llorar, derrochando estas mis gemas.

No me pidas hablar: tengo heridas tan recientes

como rostros el Dolor.

 

En verdad, qué compartimos sino ausencias: una casa,

una aseveración, o la premura del desprecio.

Cierto es: nos coronamos, nos decimos meretrices,

trocaríamos un nombre por el de la Emperatriz

dispuesta a entregarse a los vengativos perros

que nos devorarán, sin piedad para el armiño

que es este melodrama que a duras penas nos levanta

sobre la perversidad; esta canción inconcebible

con que entramos al Teatro, temblorosos por si aplauden.

Cuando en las escaleras, en la prisa de las fugas,

oímos que nos llaman y nuestra espalda se hace etérea,

¿No podemos olvidar la Palabra que ahora somos,

la promesa que insiste en enfrentarnos al papel?

No debemos, quedaría

cerrada la última puerta,

la salida majestuosa de nuestra inseguridad.

Siempre a la página, es lo exacto, la ocasión más preterida

donde aprendemos que vivir es algo más que esta nostalgia.

 

Diálogo de los Muertos, medianoche de los cuerpos

que comparten un aroma cuando afuera muere el mar;

estas horas que ganamos en los años de la ruina.

 

Cepa de un cuerpo

 

Que toda plenitud sea ese torso, y que los pájaros

nacidos de su piel tu compañía:

un día del verano será finalmente eterno

si yace junto a ti aquel a quien amábamos.

 

Piel, eternidad, plenitud, irisdicencia;

cifras de ese cuerpo que solo tú describirás

oscuro y entrevisto, en el mar, cuando la tarde

y el tedio y el amor abren una misma copa.

 

Copa levantada en el hervor. Las despedidas

serán el rito amargo demorado de cada página.

Que tanta soledad pueda de pronto quebrantarse;

 

te salvará ese cuerpo. Cuando te roce, vivirás.

Pétalo en el aire. Abrazo apenas sostenido.

Si la belleza es cosa cierta, sé que terminará cegándonos.

 

 

Norge Espinosa Mendoza: Santa Clara, Villa Clara, 1971. Poeta, dramaturgo y crítico. Graduado con Título de Oro en Teatro por la Escuela Nacional de Arte, 1992. Sus obras teatrales han sido puestas en escena por los grupos teatrales Pálpito y Teatro El Público. Entre otros, ha publicado los libros La virgencita de bronce, Ediciones Alarcos, 2004; La mágica y probable historia del cuento que se durmió, Ediciones Vigía, 2006 y Cintas de seda, Premio José Jacinto Milanés, Ediciones Matanzas, 2007. Obtuvo el premio de dramaturgia para niños y títeres Dora Alonso 2010.   

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