En el Día Mundial de la Poesía…   

Desde el Sur, los editores. 20 años

Daniel García • La Habana, Cuba

La entrega del poeta a un proyecto que promocionaría un género comercialmente estigmatizado con el sambenito  del  “no se vende”,  y que además abriría a los lectores ventanas para asomarse a poéticas disímiles, tanto de Cuba, como del extranjero, llevan de inmediato a pensar en otros tantos esfuerzos que puntean la historia del libro y de la imprenta en Cuba y que uno puede considerar ascendientes de la Colección Sur/Editores.

Recorriendo un poco esa historia, en la bibliografía a mano, se encuentran  exponentes tales como Manigua, sello bajo el cual, entre 1953 y 1958, un grupo de autores santiagueros publicaron sus libros. El primero que vio la luz fue, en 1954, Aquelarre, de Ezequiel Vieta. O Páginas, la editorial que fundó el Partido Socialista Popular y que funcionó durante una década a partir de 1940. O La Verónica, imprenta-editorial creada por los poetas españoles Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, que funcionó en La Habana, precisamente en la Calle 17, e/ J e I, “detrás de la farmacia que todavía allí existe” —nos cuenta Lourdes Arencibia en La Imprenta La Verónica y sus traductores. Entre los años 1930 y 1943, por La Verónica  salieron más de 200 títulos, tanto de autores cubanos, como españoles, y traducciones de otras lenguas. U Orígenes, cuyo quehacer entre 1944 y 1954 no solo se concentró en la revista del mismo nombre, sino que bajo el sello de Ediciones Orígenes logró publicar 23 títulos. Y, más recientemente, colecciones como La Tertulia, iniciada esta por Fayad Jamís, y cuyo primer título fue Canto de independencia, de Miguel Hernández, en 1962, según registra Víctor Casaus. Y La Torre de Letras, el cenáculo que Reina María Rodríguez viene animando desde hace años con renovada vitalidad y que ha creado una importante colección de títulos, semimanufacturados, que han dado a conocer relevantes poetas y narradores de la literatura universal, y de la cubana como parte de ella. Y Criterios, la revista a partir de la cual Desiderio Navarro ha irradiado lo más trascendente y actual del pensamiento culturológico contemporáneo, y que ha fomentado también la publicación de títulos con la rúbrica de Ediciones Criterios.

En fin, toda una tradición que se continúa y, a la vez,  se acredita con la aparición y el sostenimiento de una colección como Sur/Editores, que tiene ya una trayectoria de  20 años.

Fundada en 1993 por el poeta Alex Pausides, y al calor del Festival Internacional de Poesía de La Habana, ostenta en su catálogo 188 títulos (sin contar la proyección para el 2013, que elevaría esa cantidad a 203), correspondientes a una gran diversidad de autores de las más disímiles procedencias.  Resulta simbólico que el primer título que se relaciona en ese catálogo, del año 1993, sea Nuestra América, de José Martí. Se pudiera pensar que eso no ha sucedido de manera casual, sino que se ha hecho con la intencionalidad de llevar esa visión de soberanía, de exaltación continental y de vocación universalista, a manifiesto estético del perfil editorial de Sur/Editores.

Apreciamos en ese catálogo, por solo citar algunos nombres, al lado de los uruguayos Saúl Ibargoyen y Eduardo Galeano, los españoles Rafael Alberti y María Teresa León, el chileno Pablo Neruda, el húngaro Attila Jozsef, el francés Arthur Rimbaud, el senegalés Léopold Sedar Senghor, el griego Yannis Ritsos, el haitiano Jacques Roumain, los rusos Anna Ajmatova y Evgueni Evtuchenko, el angolano Agostinho Neto, el palestino Mahmud Darwish, el martiniqués Aimé Césaire, el persa Omar Khayyam, el vietnamita Ho Chi Minh, el turco Nazim Hikmet, y una pléyade de cubanos que van desde José Lezama Lima, Nicolás Guillén, Roberto Fernández Retamar, Carilda Oliver Labra, Nancy Morejón, Miguel  Barnet, hasta Guillermo Rodríguez Rivera, Roberto Manzano, Alpidio Alonso, Luis Marré, entre muchos otros. Clásicos y contemporáneos, de la Isla y fuera de la Isla, de Iberoamérica y de Europa, de Asia y de África. Un mosaico que estructura, fragmento a fragmento, la imagen de las poéticas del mundo, múltiple, y a la vez convergente en el punto insondable de la poesía. 

En esta casa tienen acogida también las voces más actuales, como los títulos que acaban de salir en lo que va de año: Del corazón de la col y otras mentiras, de Jamila Medina, joven poeta holguinera, nacida en 1981, y que tiene ya en su haber un Premio Alejo Carpentier de Ensayo, y Morir sin muerte, de Irasema Cruz, poeta y actriz guanabacoense, nacida en 1971 y miembro del Grupo de Creación Poética de la Fundación Nicolás Guillén.

Aun cuando la poesía es el género privilegiado dentro de la colección, no faltan también títulos en prosa. Además del ya citado Nuestra América, del Apóstol, aparecen en el catálogo otros, como Doce narradoras argentinas; Poesía y narrativa del expresionismo alemán, de Francisco Díaz Solar; la selección de textos Cuba, cultura y revolución; El lobo, el bosque y el hombre nuevo, de Senel Paz; El informe, de Eduardo Kovalivker,  etc.

La Colección hace honor así a la etimología de la palabra “poesía”; es decir, la poiesis griega, referida a la creación, a todo proceso creativo: lo bello, hermoso y emotivo de la creación, tanto en su forma de expresión, como por el uso del lenguaje. 

La colección, además, ha ido creciendo a lo largo de los años. De cuatro títulos que consigna en 1993, llega a 17 en 2006, 21 en 2009, y 41 títulos en 2012. Este último, al parecer, el año más fructífero. Para el 2013 que transcurre, la proyección es de 15, cifra ambiciosa si tenemos en cuenta los desabastecimientos y problemas internos de la poligrafía nacional.

Los signos distintivos del perfil de la colección, que le definen una forma exterior e interior y la hacen identificable; la variedad de los diseños de cubierta; la calidad de la impresión de cubierta y tripa —al menos los de las últimas hornadas—; el rigor en la edición de los textos, son aspectos editoriales indispensables que fijan su personalidad y establecen jerarquías,  creándole a Sur/Editores una presencia distinguible en el actual panorama de las ediciones cubanas.

La obra de un creador no está solo en la invención de un texto que devela sus fantasmas, auxiliándose  del manejo de la lengua y de las herramientas literarias, y tratar de trasmitirlos al inasible lector, sino también en la consagración a un proyecto cultural que tiene que ver con la obra de los otros, y con la apertura de ese diálogo hacia otras creaciones. Y entregarse a ese proyecto, a veces sacrificando la obra propia. Ese compromiso personal con la creación en su sentido más amplio —el mismo de  Altolaguirre con La Verónica, y José Lezama Lima con Orígenes, y Fayad Jamís con La Terturlia, y Reina con la Torre de Letras, entre otros más—, y que parte, no de un decreto vertical o de un voluntarismo administrativo, sino de convicciones culturales que definen una vida, es lo que identifica, no de manera abstracta, sino con resultados ostensibles, la construcción de Sur/Editores. Aun cuando tiene el eficaz respaldo institucional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la vocación de servicio de un esfuerzo como este, se debe a la consagración de un poeta,  la de Alex Pausides, en  estrecha alianza con Aitana Alberti, César López y Pablo Armando Fernández, portadores de sus respectivas poéticas, a lo que se suma la colaboración de numerosos poetas, y escritores en general, que no solo han ofrecido sus obras para nutrirla, sino que han ayudado a hacer realidad esta mirada hacia el Sur, que abarca también al Norte, pero desde el Sur.

La UNESCO decidió declarar el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía, con el objetivo de “sostener la diversidad de los idiomas a través de la expresión poética y dar a los que están amenazados la posibilidad de expresarse en sus comunidades respectivas. Por otra parte, este Día tiene por objeto apoyar la poesía, la vuelta a la tradición oral de los recitales de poesía, promover la enseñanza de la poesía, el restablecimiento del diálogo entre la poesía con las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música, la pintura y así sucesivamente, el apoyo a los pequeños editores y crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación […]”.

Ensalzar la labor de Sur/Editores, a sus promotores y a los creadores que la nutren, es un acto de poesía, una hermosa acción poética en este Día Mundial de la Poesía.  

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ESTOS EJEMPLOS RECONFORTAN EL ALMA! TODA UNA VIDA EN LA LUCHA POR LA CULTURA.ADELANTE SIEMPRE ADELANTE. AVANTI PIU AVANTI!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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