Art Deco Pobre en el Municipio 10 de Octubre

Variantes de un estilo

Daniel M. Taboada Espiniella • La Habana, Cuba

El nombre Art Deco Pobre se tomó prestado del Festival de Cine Pobre de Gibara, para señalar una arquitectura de limitados recursos económicos, que selecciona algunos elementos del diseño del Art Deco, corriente estilística de ruptura dentro del periodo del eclecticismo historicista de las primeras tres décadas del siglo XX en Cuba. El estilo Art Deco, en muchas de sus manifestaciones, usó materiales nobles y costosos como el mármol y  el granito naturales, el bronce y el acero níquel, todos ellos prohibidos para el presupuesto que sustenta el Art Deco Pobre.

Imagen: La Jiribilla

El Art Deco Pobre

En las terminaciones murales, específicamente en las fachadas, era frecuente el tratamiento de bandas rehundidas, planas o resaltadas, el uso de retropilastras y los bordes redondeados de las esquinas de muros de carga y de los pretiles de azotea, que delimitaban volúmenes geométricos sencillos, preferentemente el cubo en los portales.

También, se usó como el más pobre de los recursos el azulejo de color negro, azul prusia o verde oscuro en filetes, o simplemente usados como acentos puntuales en disposiciones sencillas y geométricas. Los puntales son generosos, de acuerdo con las normas de la época, y el uso de paneles de fundición en cemento es ya un motivo de lujo, donde los diseños se repiten por áreas urbanas o por barrios. También es frecuente la agrupación de varios exponentes, formando colonias de una misma factura y diseños decorativos semejantes. Las bandas planas generalmente están conformadas por azulejos de un solo color, aunque las rehundidas o resaltadas pueden ser del mismo material de terminación de la fachada.

Imagen: La Jiribilla

El Art Deco Pobre, a veces, cubría modestamente su desnudez con el enlucido conocido en Cuba por betún, que era la capa fina de repello que se aplicaba sobre el resano terminado y endurecido para quedar como terminación mural en vista, que nunca iba a recibir pintura, solo era necesaria su limpieza con agua y cepillo suave. El tradicional betún se preparaba con cemento blanco, arena y polvo de piedra como áridos, y un cinco porciento de cal hidratada, cuidando la uniformidad del color en los diferentes paños de ejecución. La consigna era: “Paño empezado, paño terminado”, no se podía cortar su ejecución hasta llegar a una moldura o arista que disimulara el corte. Por eso, el resultado era un diseño monocromático; todo dependía de la luz y la sombra. La incorporación de mica, colorantes o rasqueteados, eran excepcionales para este tipo de arquitectura.

Estos exponentes constructivos se encuentran, básicamente, en el programa de la arquitectura doméstica, y los cinematógrafos de barrio, intercalados aleatoriamente en un contexto ecléctico historicista, que es dominante en los antiguos repartos periféricos o suburbanos de La Habana, todos ubicados en el municipio 10 de Octubre, aunque existen otros en Marianao, en ciertas zonas de El Vedado, El Cerro y en Centro Habana. Sin embargo, en este estudio, incluimos una selección de exponentes constructivos de los barrios de Luyanó, Lawton, Santos Suárez y La Víbora.

En general, son exponentes constructivos aislados aunque pueden formar colonias o conjuntos, que sugieren la pertenencia de varias parcelas a un mismo dueño —a veces hasta un cuarto o media manzana—. También, hemos encontrado ciudadelas con pasajes interiores, un acceso desde la calle principal y varias accesorias como solían resolverse algunos de los llamados “solares” de principios del siglo XX. La característica invariable es que la decoración que permite calificarlos como ejemplo de Art Deco aparece solo en la fachada principal, estando las culatas y fondo libres de toda decoración estilística, aunque conserven el diseño de la carpintería y herrería, a veces simplificada para todo el exponente.

En las edificaciones más deterioradas por la falta de mantenimiento —más allá de los problemas estructurales—, se produce el desprendimiento de los elementos decorativos originales; luego, se sustituyen por recubrimientos lisos, aunque queda la huella del diseño primitivo, tanto en muros como en barandas y pretiles. Otras veces, se renueva todo el desprendimiento y se conservan en su sitio las ornamentaciones Art Deco.

Imagen: La Jiribilla

Un elemento usado con frecuencia en aquel momento era la ventana esquinera, en la mayoría de los casos constituida por dos unidades de carpintería con una columna intermedia en la esquina de las fachadas principales. La reja, en los mejores ejemplares, es continua y redondeada en el encuentro de los dos planos. Excepcionalmente, la carpintería es realmente una unidad desarrollada en dos planos perpendiculares en el extremo de las fachadas. En los casos más pobres, la ventana se desplaza hacia la arista del encuentro, aunque no exista otra similar de contrapartida dando a la culata o pasillo lateral; es una ventana esquinera virtual. Ocasionalmente, aparece la ventana circular en fachada y a veces como óculo, sin carpintería, en los muros del portal.

En viviendas poco conservadas se aprecia que la paleta de colores era sobria y apastelada, dejando que los relieves ornamentales se expresaran por el contraste de luz y sombra. Actualmente, se ha impuesto una pintura en una gama de colores densos y contrastantes, donde las molduraciones se destacan, además, por el cambio de color, logrando efectos espectaculares para el gusto personal de los usuarios. Un nuevo intento popular de identificar su propiedad —una intensión lamentable cuando ocurre en una fachada corrida, con o sin portal, perteneciente a varias viviendas, y cada vecino decide dejar su propia impronta—.

Es numerosa la existencia de modificaciones y añadidos recientes, que generalmente no siguen el diseño Art Deco, dando espacio a los inevitables balaustres historicistas y a versiones rebuscadas de los elementos característicos del eclecticismo, y con, cierta frecuencia, se encuentran códigos de Art Deco, diluidos dentro de soluciones eclécticas historicistas. De manera que existe un Art Deco Pobre Puro y un Art Deco Pobre Contaminado —o contaminante.

En general, se puede caracterizar el Art Deco Pobre, como una corriente estilística desprendida del tronco constructivo de lo mejor de su momento histórico, el gran Art Deco traído por los profesionales recién graduados en universidades norteamericanas, cuando aún no existían egresados de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de La Habana, creada en 1900. Las informaciones obtenidas de residentes de la tercera edad, ocupantes del inmueble por mucho tiempo, o nacidos y criados en el inmueble, coinciden en señalar la compra de varias parcelas por maestros constructores, que al fabricar viviendas de bajo costo y venderlas posteriormente, obtenían grandes beneficios. Nunca se refieren a la presencia de profesionales del ramo de la construcción, arquitectos o ingenieros. Sin embargo, es casi seguro que algunos exponentes de varios pisos, en esquinas, calzadas o lugares importantes, hayan sido legalizados por los arquitectos llamados popularmente “firmones”, porque a eso se dedicaban, a firmar los planos legalizando un proyecto diseñado y ejecutado por un maestro constructor, que en la mayoría de los casos tenía una gran experiencia constructiva y hasta una buena clientela, pero carecía de un título.

Este Art Deco Pobre ha adquirido otras connotaciones con el nuevo colorido imperante, que destaca la decoración generalmente lineal, obteniendo efectos no esperados por sus constructores. Los colores rojo, naranja, amarillo, violeta, verde y rosado de todas las intensidades se mezclan al gusto del pintor que, a veces, es el propietario. El colmo es que terminaciones murales  originales en betún con color integral, para ser expuestas sin pintura, lamentablemente ahora se recubren con el arcoíris de nuevos colores del mercado de la pintura. Habrá que esperar algunos años para dictaminar, con la perspectiva que da el tiempo, si estos nuevos cambios pueden considerarse una evolución positiva de esta corriente del estilo Art Deco.

Imagen: La Jiribilla

Algunos elementos compositivos característicos del diseño

Algunos elementos que distinguen esta variante Art Deco en el municipio 10 de Octubre son: Volumetría sencilla, cúbica y de aspecto sólido, generalmente muros de carga de esquinas redondeadas, a los cuales se les integra el pretil. Franjas o fajas lineales resaltadas, pilastras y retropilastras verticales, conformando elementos que sobresalen del pretil enfatizando la verticalidad  y modulando la silueta volumétrica. Ángulos superiores de los vanos libres, achaflanados, de cartelas escalonadas, mixtilíneas o molduradas, como expresión más simplificada de la transición entre el muro y el arquitrabe o dintel del vano. Franjas o fajas rehundidas, planas o resaltadas, paralelas y simétricas de discretas longitudes, horizontales, recorriendo toda la fachada o en tramos separados por espacios lisos. Son característicos los motivos esquineros de tres bandas, la central más larga. La decoración estilística solo aparece en las fachadas principales. Ocasionalmente, el diseño de los pisos también asume el estilo Art Deco en exteriores, y con menos frecuencia en interiores. Gusta mucho el ajedrezado conservando la vieja fórmula ecléctica historicista del diseño en alfombra dentro de cada local que, a su vez, es herencia del piso de mármol con franja perimetral de la época colonial. El espíritu del Art Deco Pobre no penetra en los interiores, salvo en los diseños de ménsulas  cornisas y florones de techo. Otros recursos de diseño se descubren en los baños, con el uso de azulejo de colores pasteles combinados con el negro en remates, cenefas y motivos geométricos. La carpintería preferida es la de persiana francesa con postigos, aunque también aparecen las hojas de madera y paneles de vidrio transparente. Ventanas esquineras enfatizadas por rejas continuas en ambos planos. Hay sustituciones por la persiana tipo Miami y carpintería de aluminio y cristal. Lucetas de diseños geométricos, de vidrios opalinos embellotados. Frecuente uso de líneas inclinadas, produciendo superficies romboidales y triangulares. El vidrio opalino es de un color (ámbar, verde, azul o violeta) con vetas blanquecinas, a veces  combinados con vidrio esmerilado o martillado. La puerta de entrada se aparta de los diseños tradicionales aunque se conservan carpinterías historicistas conviviendo con el diseño Art Deco. Por último, la herrería usa en rejas y barandas planchuelas de hierro forjado con diseños angulosos, los motivos curvos aparecen en disposición asimétrica. Surge la  baranda de tubo metálico recto o curvo que luego persistiría en la arquitectura moderna.

Comentarios

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