Guillermo Castro Herrera:
entre el legado martiano y la historia ambiental

María Carla Gárciga • La Habana, Cuba

El investigador y catedrático panameño Guillermo Castro Herrera ha dedicado gran parte de su vida intelectual a la historia ambiental. Consecuente con ello, participa en el I Coloquio Internacional en homenaje a Eric Hobsbawm Cambiar la historia, transformar el mundo —celebrado en el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello entre el 20 y el 21 de marzo— con una ponencia que llamó la atención de muchos y promovió un interesante debate entre oradores y participantes en el evento; su título: “La Historia como historia natural”.

Además del recorrido por la evolución de este campo en el mundo y América Latina, el ensayista panameño expone en su discurso los aportes de Eric Hobsbawm como historiador al desarrollo de la historia ambiental.

Sin embargo, más allá de Hobsbawm, de la historia natural y de cualquier otra figura o línea temática que pueda trabajar en sus estudios, Guillermo me sorprende al confesar que su mayor deuda de trabajo es con José Martí. “Eso no va a cambiar nunca; mi autor de batalla ha sido y siempre será José Martí”.

Pero ese amor compartido entre la obra martiana y la historia ambiental tiene, como todo árbol fecundo, sus fundamentos bien enraizados.

“Yo conté con dos privilegios en mi formación: uno fue poder hacer mis estudios de secundaria y preuniversitario en Chile, donde me impartió clases una extraordinaria profesora de Historia; y el segundo privilegio fue cursar como becario en Cuba, en la Universidad de Oriente, mi carrera de Licenciado en Letras entre 1968 y 1973. Fueron años en que había una extraordinaria riqueza de pensamiento, lectura y discusión.

“Allí entré en contacto con la obra de Martí, pues me correspondió participar en el Primer Encuentro Juvenil de Investigadores Martianos en 1971, donde Juan Marinello ofreció una conferencia inaugural, y eso marcó para siempre mi relación con Martí.

“En correspondencia, puedo decirle que mi texto favorito es Nuestra América; mi poema favorito es el que dedica Martí a los jóvenes estudiantes de medicina asesinados por el colonialismo español; mi intérprete favorita de textos martianos musicalizados ha sido, es y será Sara González. Asimismo, mi exégeta favorito de la obra martiana ha sido, es y será Cintio Vitier”.

Con respecto a sus investigaciones sobre el Apóstol, Guillermo confiesa haber dedicado particular atención a tres aspectos fundamentales: “Sus  aportes a la comprensión del problema de la unidad nacional en nuestra América; sus aportes a la construcción de una cultura de la naturaleza en nuestra América, y sus aportes a la creación de una práctica y una teoría política centrada en los valores morales, tan característica de nuestra América”.

“Quisiera también llegar a ser capaz de escribir un texto sobre Martí y las mujeres. La lectura que usualmente se hace de este aspecto de su obra sigue siendo esencialmente patriarcal, enfatiza lo erótico-amoroso, y se centra en el vínculo entre el enamorador y las enamoradas. No dudo que haya elementos de verdad en ese acercamiento, pero lo falso, como usted sabe, es el resultado de la exageración unilateral de uno de los aspectos de la verdad”.

La historia ambiental, que constituye la otra línea investigativa en la trayectoria del estudioso panameño, llegó a su vida por influencia de su madre, geógrafa consagrada que lo educó desde pequeño en el cuidado de la acción humana sobre la naturaleza.

A su vez, las circunstancias lo favorecieron al brindarle la oportunidad de realizar su maestría y doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue el punto donde ingresó a trabajar la historia ambiental con una tesis que proponía marcos de referencia para el estudio de este campo. El resultado de la obra fue reconocido en 1994 al obtener el Premio Casa de las Américas en la categoría de Ensayo.

“El texto se llama Los trabajos de ajuste y combate. El título está tomado de una cita de Martí; él se refiere en esta frase a que todo en el mundo, en la realidad, es un producto de los trabajos de ajuste y combate entre la naturaleza humana y la extrahumana. El recuerdo más grato que me dejó la tesis, haberla elaborado y convertido en libro para mandarla al concurso Casa, fue haberla hecho en un diálogo con José Martí. No hay un solo tema de la historia ambiental que no tenga en Martí un referente; cada capítulo inicia con un pensamiento de Martí y se desarrolla con una reflexión a partir del Apóstol. El capítulo central tiene que ver fundamentalmente con la cultura de la naturaleza en José Martí y me parece que eso es lo más valioso y rescatable del trabajo”.

Este reconocimiento dio impulso a una vasta labor dedicada a la historia natural que ha enriquecido el intelectual panameño con la publicación de varias obras como El desarrollo del Atlántico panameño: elementos para una estrategia; Política y Cultura en nuestra América; Panamá: recuento y perspectiva, y Para una historia ambiental latinoamericana, entre otras. Igualmente, ha presidido la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental y ha sido miembro del Comité Consultivo del Centro Internacional de Desarrollo Sostenible. Su quehacer intelectual lo ha desempeñado como investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena, de Panamá, y de los grupos de Trabajo en Ecología Política y en Hegemonía y Emancipaciones, del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

El vínculo de Guillermo con la historia ambiental tiene en su base la preocupación por la naturaleza y el hombre como parte intrínseca de ella:

“He hecho lo posible por aprovechar mi formación de literatura y lingüística y después lo que llamaríamos estudios culturales. He procurado sobre todo trabajar, dentro del gran campo de la historia ambiental, lo que podemos llamar cultura de la naturaleza, que tiene que ver con la forma en que la naturaleza es percibida y valorada, y se definen nuestras maneras de relacionarnos con ella, no solo en términos de la producción, también de la literatura.

“Existe un verso, creo que de Heredia, en el que se refiere a Cuba como un lugar donde convergen las bellezas del físico mundo con las miserias del mundo moral, hablando de una naturaleza con la que se relacionaba esta sociedad fundamentalmente a través de la esclavitud africana. Pero usted encuentra ese mismo tipo de reflexión en la cultura popular, sobre todo en la primera etapa, por ejemplo, de la obra de Juan Luis Guerra y la 440; el tema de la devoción por la naturaleza es muy frecuente en canciones como ‘Reforéstame’, ‘Ojalá que llueva café’, y otras. Ahora, más allá de eso, me interesa cómo la cultura de la naturaleza toma forma y se expresa en el pensamiento. En el caso cubano, por ejemplo, hemos tenido un apoyo enorme de la Fundación Antonio Núñez Jiménez para la Naturaleza y el Hombre, y en general en el legado de Núñez Jiménez como gran promotor de la cultura de la naturaleza en Cuba.

“En el centro de toda la preocupación siempre está el efecto que la acción humana le causa a los ecosistemas de los que depende nuestra existencia. La naturaleza sí, pero esos ecosistemas no son infinitos y, en efecto, nuestra especie está en peligro y este peligro está siendo creado por la forma en que nuestra especie está organizada en sus relaciones económicas”.

En cuanto al pensamiento del historiador británico Eric Hobsbawm, Guillermo confiesa haber realizado su mayor acercamiento a partir del año 2011, cuando fue publicado el libro Cómo cambiar el mundo. “Se trata de una lectura extraordinariamente fresca y refrescante del papel del marxismo en la historia, que nos ha permitido a muchos abrir a debate una visión, no reivindicativa, sino realmente constructiva del papel del marxismo, la filosofía, la praxis —como la llamaba Gramsci— en el desarrollo de la historia ambiental, de formas nuevas, más ricas, más productivas de construcción de nuestras relaciones con el mundo natural”.

“Hobsbawm ha cumplido un papel muy importante al recuperar, no la política de izquierda, que puede ser contingente y cambiar con las circunstancias, sino el valor de la filosofía y la praxis del pensamiento de Marx como herramienta para comprender el mundo y transformarlo. Este rescate que ha hecho Hobsbawm —sin ser el único, porque como él hay otros— ha garantizado que Marx regrese a escena en las ciencias sociales con una potencia enorme. Hay dos intelectuales en Europa Occidental que han cumplido ese papel, uno en la política y la filosofía, que es Antonio Gramsci en los años 30, y el otro en la historia y las humanidades que es Hobsbawm, a fines del siglo XX. De no haber sido porque ellos mantuvieron la actitud que mantuvieron e hicieron lo que hicieron, la recuperación del marxismo como herramienta para entender y transformar el mundo hubiera sido mucho más difícil”.

En relación al coloquio celebrado en Cuba, primer homenaje realizado al historiador marxista en Latinoamérica y el mundo después de su muerte, Guillermo expresa, con “una absoluta convicción”, que constituye “un encuentro ejemplar en su modestia material”.

“Hay un contraste enorme entre la sencillez de las condiciones materiales y la excelencia de las intervenciones intelectuales. Lo realmente importante, y que goza de la mejor salud, es la capacidad para el razonamiento que poseen las personas aquí presentes. Lo otro puede ser fácilmente modificado mediante una política económica adecuada y la ampliación del intercambio con otros pueblos; pero lo que es invaluable, y no es fácil, es lograr una colectividad intelectual como la que tiene este salón. Las intervenciones son de gente bien formada e informada y con un coraje intelectual intacto; eso es lo más valioso”.

Al indagar en los proyectos presentes en los que se encuentra enfrascado, Guillermo contesta entre risas que está desarrollado una estrategia para jubilarse, pero que si pudiera decidir en qué ocuparse en los próximos 20 años se dedicaría a estudiar dos grandes temas: la revolución cristiana ocurrida entre el siglo I y el IV, y las relaciones con la naturaleza en el pensamiento de Marx, no solo en El Capital, sino en el conjunto de su obra, donde esa referencia, según el investigador latinoamericano, resulta constante.

“Ese estudio sería muy importante como posibilidad de indagación de futuro, porque nos encontramos en una situación muy peligrosa y muy prometedora al mismo tiempo. Estamos en una circunstancia de crisis y transición. Y es en este marco donde adquiere tanta importancia contar con referentes de valores morales claros, de posturas éticas definidas y, a su vez, con un sostén teórico que permita una discusión organizada.

América Latina se ha constituido en la última gran reserva de recursos naturales en un mundo que está atravesando por una crisis terrible. Si nosotros aprovechamos eso como una oportunidad, podemos realmente lanzar desde América Latina un modo de desarrollo sostenible de la especie humana, pero si nos dejamos arrastrar por las llamadas fuerzas del mercado podemos despilfarrar esa oportunidad histórica”.

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