Un reto que no se aparta de la esencia
de la Revolución

August Nimtz • Estados Unidos
Este mensaje fue enviado por el profesor y politólogo August Nimtz al editor del The New York Times, en respuesta al artículo For Blacks in Cuba, the Revolution Hasn’t Begun, de Roberto Zurbano, publicado el pasado 24 de marzo.

 

Al Editor:

La declaración de Roberto Zurbano de que el gobierno cubano “no ha permitido que el prejuicio racial sea debatido o confrontado política o culturalmente” (“Para los negros en Cuba, la Revolución no ha comenzado”, artículo del 24 de marzo) es desmentida por eventos de años recientes en la Isla, en los cuales él mismo ha sido envuelto; lo sé porque yo participé en uno con él. En febrero del 2011, la Feria Internacional del Libro de La Habana —principal evento cultural cubano, y bajo el auspicio del Ministerio de Cultura— incluyó un panel para el lanzamiento del libro de Esteban Morales La problemática racial en Cuba (publicado en inglés como Race in Cuba: Essays on the Revolution and Racial Inequality). Publicado por una de las más prestigiosas editoriales del país, el libro fue la continuación de uno con la misma temática publicado cuatro años antes y también por un importante medio de prensa con estrechos lazos con el gobierno cubano. Ambos libros documentan qué ha sido efectuado y qué no para la equidad racial en la Isla y, como el subtítulo del segundo libro sostiene, “algunos de sus desafíos”. Debido al impacto del primer libro y de la figura de Morales —negro, profesor emérito de la Universidad de La Habana, y miembro del Partido Comunista de Cuba— asistió al panel una audiencia que incluyó a las principales figuras de la Isla. Junto con Morales, entre los oradores se incluían a dos académicos cubanos y a mí porque había escrito el prólogo del libro; Zurbano coordinó el panel, e hizo amplios comentarios.

El panel, la subsiguiente discusión, los más de cien cubanos de todos los colores de piel atraídos, la prisa por comprar el libro de Morales al final (el cual se agotó como su primer libro), y el reportaje de una emisora de radio cubana registraron la creciente discusión en Cuba acerca del tema de la equidad racial. Fue Fidel Castro, en el principio de los 90, quien inició el debate debido a algunas de las razones que Zurbano menciona, específicamente, la disparidad racial agravada por la crisis económica. Desde el panel del 2011, se ha avanzado más que lo que enuncia Morales en el Prefacio de la edición en inglés de su libro. Sin ser el menos importante —el cual Zurbano solo menciona—, está el incremento significativo en el número de mujeres negras y mestizas elegidas para el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en abril del 2011. Eso no fue accidente; fue una decisión consciente que Raúl Castro ayudó a guiar. No hay dudas de que aún queda mucho por hacer para realizar una equidad racial en Cuba, un reto que no está separado ni apartado de la profundización en la esencia de la Revolución y sus desarrollos en un mundo más amplio. Pero clamar que el gobierno cubano es opuesto a esa discusión es deshonesto. Como Morales argumenta, “Cuba es el único país en el mundo en el cual negros y mestizos tienen al Estado y al gobierno como sus aliados”. Zurbano espera que un día Cuba pueda tener “un presidente negro”. Esperemos que él sepa que tener “un presidente negro” no significa ni garantiza la equidad racial.

August Nimtz: Profesor de Ciencia Política, Universidad de Minnesota y co-editor junto con Gary Prevost, profesor de Ciencia Política, de la Universidad de St. John y el Colegio de St. Benedict en Minnesota, del libro La Raza en Cuba: ensayos sobre la revolución y la igualdad racial, de Esteban Morales.

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To the Editor:

Roberto Zurbano’s charge that the Cuban “government hasn’t allowed racial prejudice to be debated or confronted politically or culturally” (“For Blacks in Cuba, the Revolution Hasn’t Begun” March 24) is belied by events in recent years on the island in which he himself has been involved; I know because I participated in one with him.  In February 2011, the Havana International Book Fair, Cuba’s premier cultural event, and under the auspices of the Ministry of Culture, featured a panel for the book launching of Esteban Morales’ La Problemátic Racial en Cuba (just published in English as Race in Cuba: Essays on the Revolution and Racial Inequality).  Published by one of the country’s most prestigious publishers, the book was a follow-up to one on the same subject published four years earlier and also by a leading press with close ties to the Cuban government.  Both books document what has and hasn’t been accomplished for racial equality on the island and, as the subtitle of the second book states, Algunos de Sus Desafíos (Some of Its Challenges).  Owing to the impact of the first book and Morales’ stature, black, professor emeritus of the University of Havana, and member of the Cuban Communist Party, a SRO audience, that included leading figures on the island, attended the panel.  Along with Morales, the speakers included two Cuban academics and me because I wrote the Foreword to the book; Zurbano chaired the panel and made extended remarks.

 The panel, the ensuing discussion, the more than one hundred Cubans of all skin colors it attracted, the rush to buy Morales’ book afterward (which sold out like his first book), and the report on Cuban radio—all registered the growing discussion in Cuba on the issue of racial equality.  It was Fidel Castro at the end of the 1990’s who initiated it owing to some of the reasons that Zurbano mentions, specifically, the racial disparities aggravated by the economic crisis.   Since the 2011 panel, there have been more advances that Morales lists in the Preface to the English edition of his book.  Not the least of them, which Zurbano only mentions, is the significant increase in the number of black and mestizo women elected to the Central Committee of the Cuban Communist Party in April 2011.   That was no accident; it was a conscious decision that Raul Castro helped lead.   There is no question that much remains to be done to realize racial and skin color equality in Cuba, a challenge that is not separate and apart from deepening the revolution itself and developments in the larger world.  But to claim that the Cuban government is opposed to that discussion is disingenuous.  As Morales argues, “Cuba is the only country in the world in which blacks and mestizos have the state and the government as their ally.”  Zurbano hopes one day Cuba will have “a black president.”  Let’s hope he knows that having “a black president” is no measure or guarantee of racial equality.
 

August Nimtz: Professor of Political Science, University of Minnesota, and co-editor along with Gary Prevost, Professor of Political Science, St. John’s University and the College of St. Benedict in Minnesota, of Esteban Morales’ Race in Cuba: Essays on the Revolution and Racial Inequality (Monthly Review Press, 2013)

Comentarios

Zurbano trata un tema necesario pero con un enfoque desacertado – y en verdad cuestionable-. La problemática racial en Cuba no proviene del descuido o desinterés del estado sobre este tema. Se trata de la superación de los ¨negrismos¨ en la conciencia individual y/o colectiva a los cuales no ayuda un artículo que le lanza la culpa al gobierno, el eterno culpable de nuestros infortunios. De todas maneras se podría sugerir hacer como hace Mariela Castro en cuanto a la defensa de los homosexuales. Bien podría darse un ciclo de películas sobre la racialidad, incluir la discriminación racial en las telenovelas y seguir este debate, más allá de los sectores intelectuales, más allá del mismo negro, que por cierto, también tiene que hacer su parte y superar -él también- sus ¨negrismos¨.

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