Conversatorio sobre Hugo Chávez Frías en la Casa del ALBA

El hombre se hizo leyenda

Rachel Domínguez • La Habana, Cuba

Ha pasado un mes tras el fallecimiento del Comandante Hugo Chávez Frías. Para conmemorar la fecha, y con el apoyo de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Cuba y otras instituciones, la Casa del ALBA Cultural acogió a Lionela Reyes, creadora del método de alfabetización Yo sí puedo; al Dr. Pedro Francisco Llerena, director del Centro de Salud La Pradera; al periodista Félix López y a Germán Sánchez Otero, ex embajador de nuestro país en la patria bolivariana, para rememorar sus vivencias con el líder.

Hablar de Chávez es sencillo a pesar del dolor; quizá haya sido el presidente más controvertido y espontáneo de este siglo. Hoy, cuando los venezolanos se aferran a su proyecto de país en una dura pelea por la justicia, en Cuba se le recuerda como el hombre visionario que cambió el destino de ese país durante su periodo de gobierno y, muy probablemente, el de toda Latinoamérica.

Para la profesora Reyes (de Camagüey, tierra ganadera) el Comandante fue siempre motivo de sorpresa, “hombre inmenso”, expresó. “¿Alguna vez has agarrado a un toro por los tachos1 y lo has llevado hasta el piso?, —le preguntó Chávez la primera vez que la tuvo delante, y continuó— porque eso es lo que vamos a hacer aquí con el analfabetismo”. A Lionela Reyes se le notaba el nerviosismo ese día, evoca ella, y Chávez le cantó una canción, “entonces, como acaba de pasar aquí, todos se echaron a reír, y Lionela se calmó los nervios”, dijo sonriente la camagüeyana.

“Recuerdo un 15 de septiembre en que dio una clase magistral para introducir el tema de la continuidad de estudios; para demostrar a los alfabetizados que había que seguir aprendiendo, y que no se podían conformar con el conocimiento elemental de la lectoescritura. Determinó que nosotros y el Ministro de Educación fuéramos los supervisores de su clase. Entonces, comete un pequeño error. Nosotros no creíamos que eso le restaba lucidez a su exposición, pero de todas formas le pasamos una nota señalándolo. ¿Qué hizo Chávez? Dijo: ‘Vamos a rectificar, porque los presidentes también nos equivocamos y tenemos que estudiar todos los días’”, contó Reyes.

Por su parte, el Dr. Llerena, quien dirige un centro en el que han sido atendidos más de 30 mil 150 pacientes venezolanos, compartió con el público algunas de las anécdotas que más le impresionaron de su trato con Chávez. Explicó que “con la llegada del presidente Hugo todo cambió en Venezuela, y el mayor ejemplo es la salud, sector en el que se ha trabajado incansablemente para lograr un servicio público al alcance de todos. Ahí están las misiones médicas, como exponentes. El presidente siempre estuvo preocupado por los resultados de nuestro programa, el cual demuestra lo que se puede hacer por el pueblo cuando hay decisión y voluntad política”.

De locos y cámaras fueron las experiencias que relató el periodista Félix López. En cierta ocasión, realizaba un documental sobre los 40 años de la caída en combate del Che Guevara en La Higuera, y tres días antes del ocho de octubre, fecha en que debía estar editado el audiovisual, el presidente le concedió la entrevista.

“Nos recibió en la montaña donde fue a servir como oficial de las Fuerzas Armadas al graduarse de la academia militar, vestido con su uniforme impecable. Allí nos explicó que ese lugar estaba lleno de referentes históricos para él. Antes de terminar nos preguntó si ya habíamos hablado con Evo [Morales], le dijimos que sí. ‘¿Y con [Rafael] Correa?’, insistió. No habíamos localizado al presidente de Ecuador porque en esos momentos se encontraba en campaña electoral. Enseguida tomó su teléfono y lo llamó. Luego, un avión nos esperaba para, después de sobrevolar Los Andes, conducirnos a nuestra cita en Quito, y de allí hacia La Habana, a concluir el proceso de edición”, narró con orgullo López, quien no olvidará al hombre que, de pie en la cima de una montaña, dijo sentirse un guerrillero de Fidel.

Esos gestos, señaló Germán Sánchez, son las causas por las cuales Chávez no cabía en ningún esquema. El ex embajador opinó que “era un hombre que hablaba de Bolívar [el Libertador], pero también de Ezequiel Zamora [militar y político venezolano], o de Simón Rodríguez [filósofo y educador de esa tierra]; era una mezcla racial y de nacionalidad. Representó el embrión de lo nuevo, de lo diferente. En el momento en que parecía haber triunfado la idea de que no era posible ir contra el Imperio, en que las izquierdas estaban en retroceso, en que se había desmoronado la Unión Soviética, y en que dejó de mencionarse la palabra socialismo […], Chávez se dio cuenta de que América Latina tenía nuevas posibilidades”.

Y lo hizo, le abrió las puertas al continente. Ahora depende de quienes quedan en pie que su asombrosa presencia y sus luchas justas no hayan sido en vano.
 

Nota:
 
1- Tarros, cuernos.

 

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