Isabel Bustos:
“Olvidarse del cuerpo e ir a la expresión”

Nadia Herrada • La Habana, Cuba

Isabel Bustos es una mujer inquieta; siempre necesita estar creando. Por ello, en pocas ocasiones la he visto sentada en la silla de su oficina. Prefiere hablar poco; sin embargo, su mirada de mujer apasionada expresa mucho. Se resiste a las entrevistas, mucho más si le roban un minuto de creación en la compañía que dirige: Danza Teatro Retazos. Si hay que entrevistarla, prefiere hacerlo en su tiempo de descanso. Por eso nos recibió un domingo en su casa. Pero tampoco allí estaba ociosa. Cuando llegamos pintaba unos platos de barro: “De todas maneras nos vamos a desgastar y moriremos, mejor que llegue ese momento haciendo algo útil. El arte también purifica y fortalece. En cualquiera de sus formas, la creatividad mejora al ser humano”.

Imagen: La Jiribilla

Una taza de café y un cigarrillo sirvieron como preámbulo. Iniciar el diálogo en aquel estudio improvisado, bajo la sombra de un árbol de aguacate, no resultó difícil. Solo bastó una pregunta a la Premio Nacional de Danza 2012 para que dejara a un lado la pintura, uno de sus hobbys preferidos: ¿Cómo conceptualizaría Ud. su visión sobre la coreografía y su metodología para enfrentarse a ella?

“Cuando fundé la compañía pensé que había que hacer las cosas de manera diferente a como las había hecho hasta el momento, ya fuera como bailarina o coreógrafa. Entendí que había que buscar otra forma de realizar el trabajo coreográfico y que esta debía partir de las sensaciones y emociones, algo que he enfatizado desde la fundación de Retazos. Sentí que debía trabajar intelectualmente a través del gesto, ir de lo cotidiano a lo universal y viceversa, hablar de cada individuo y de pronto pasar a una escena que no tiene nada que ver con la anterior, sino con una razón colectiva. Yo debía buscar mediante la plástica y, sobre todo, de la poesía, una síntesis de cómo decir algo a través del movimiento; por ejemplo, las debilidades de los seres humanos.

“Me detenía mucho más en la gestualidad que en el virtuosismo mismo. O sea, para mí, la técnica está al servicio del mensaje que voy a trasmitir. En muchas coreografías ocurre al revés, o sea, lo primordial es la técnica y el virtuosismo del movimiento. Me parece que a menudo esta postura, esencia de muchos creadores, raya en el narcisismo al cultivar el cuerpo ante todo y demostrar lo hábil que se es con él. La técnica es una forma de disciplinar el cuerpo para hablar del espíritu de la gente. Eso es algo que inicié y continúo impulsando hasta hoy y que ha llegado a convertirse en el sello de Retazos: a partir del lirismo de una emoción permanente lograr que los espectadores interioricen y de alguna manera se vean reflejados en lo que observan.

“La técnica sirve para que el bailarín o intérprete pueda desarrollar sus capacidades, y de pronto, olvidarse del cuerpo e ir a la expresión. Cuando la gente puede dominar el cuerpo va a otra parte, a buscar en el interior de sí mismo para poder comunicar ideas a los demás. Y esa búsqueda a partir de la técnica es la que nosotros fomentamos.

“Cuando los bailarines ingresan nuevos