El precio de un seguidor en Twitter

Miguel Ernesto Gómez Masjuan • La Habana, Cuba

Abrir un perfil en Twitter quizá no demore mucho. Escribir los 140 caracteres que componen un tuit también parece fácil; pero obtener un gran número de seguidores en la principal red de microblogging que existe en Internet luce como un proceso mucho más complicado.

Imagen: La Jiribilla

En una era donde tendemos a cuantificarlo todo, políticos, marcas comerciales, celebridades y deportistas tratan de aumentar, a cualquier precio, el total de sus seguidores, porque esa cifra indicaría, supuestamente, su “popularidad” en la red. El problema radica en que no siempre el crecimiento numérico se produce por un interés real de los internautas hacia los contenidos publicados.

A esa conclusión llegaron los investigadores italianos Andrea Stroppa y Carlo De Micheli quienes descubrieron, de acuerdo con un artículo de The New York Times [http://bits.blogs.nytimes.com/2013/04/05/fake-twitter-followers-becomes-multimillion-dollar-business/], un millonario negocio clandestino de venta de falsos seguidores en Twitter. Los datos del estudio son alarmantes: las cuentas falsas en la popular red podrían superar los 20 millones.

Stroppa y De Micheli son expertos en seguridad informática y encontraron que existen más de 20 empresas ilegales que venden seguidores en Twitter. Por cada mil seguidores exigen cerca de 30 euros, afirmaron los italianos. “Actualmente existe un software que permite crear cuentas falsas, teniendo en cuenta todos los detalles, por lo que algunas páginas falsas parecen incluso mejores que las reales”, explicó De Micheli al diario neoyorquino.

Una de las vías más comunes para detectar el engaño de los perfiles falsos —conocidos también como “huevos”— era la falta de una foto del usuario; pero el software identificado por los investigadores ya es capaz de colocar imágenes y hasta una pequeña biografía en el perfil, por lo que la diferencia con uno real es cada vez menor. Además, “los servicios también han empezado a vender retuits”, concluyeron Stroppa y De Micheli.

Imagen: La Jiribilla

Las empresas que se dedican a la venta de enormes lotes de falsos perfiles en Twitter han encontrado un “mercado” ávido que necesita aumentar, rápidamente, su número de seguidores. ¿Para qué gastar tanto dinero? Las respuestas a esa pregunta dependerán de quién sea el comprador.

Por ejemplo, un político, en campaña electoral, podría utilizar la cifra de seguidores como un elemento propagandístico que indique su “popularidad” entre los ciudadanos. Quizá el caso más polémico haya sido el del actual presidente mexicano Enrique Peña Nieto. En los comicios de 2012, el equipo del mandatario recibió fuertes críticas por la supuesta compra de seguidores. [http://touch.publimetro.com.mx/tecno/politicos-engordan-cuentas-de-twitter-con-followers-falsos/mmdh!8dkKVdYGaN4M/] 

Mientras, las celebridades podrían recurrir a la adquisición de falsos perfiles con un claro objetivo económico. Analicemos la situación: Twitter gana dinero con la venta de tuits y hashtags, es decir, las empresas pagan para que un mensaje suyo aparezca destacado en la “línea de tiempo” de los usuarios. Al menos esos contenidos son identificados como “promocionados” y los números indican que esta ha sido una estrategia exitosa de Twitter. En 2013 los ingresos por publicidad de esa red social se acercarán a los 600 millones de dólares y, para 2014, sobrepasarían los mil millones. 

En este caso, las marcas comerciales son las que pagan a Twitter, para que este muestre el contenido patrocinado; pero en los últimos tiempos ha aparecido una nueva modalidad publicitaria: ahora las empresas contratan a las celebridades para que estas inserten, en sus tuits diarios, referencias a determinados productos y servicios. Mientras más seguidores tenga esa persona, mayor será el contrato que le ofrezca la marca.

La “publicidad encubierta” resulta más atractiva para las empresas, porque consideran que puede impactar mejor en los potenciales clientes. Ante esta situación, resulta “comprensible” que las celebridades del cine, la televisión, la música y el deporte busquen multiplicar su número de seguidores; aunque, quizá, no todos apuesten por un crecimiento normal de su perfil y recurran a la compra de seguidores falsos.

La proliferación de la “publicidad encubierta” en Twitter ha generado tantas polémicas que la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. —que también regula el sector de la publicidad— decidió intervenir para tratar de poner fin a estas prácticas.

De acuerdo con la Comisión, aquellos mensajes de los usuarios que sean promocionados deberían estar encabezados —al igual que sucede con la publicidad pagada de las marcas— por una señal: “Ad”, para indicar que estamos en presencia de un advice (consejo) o un advertising (anuncio).

En el documento presentado por la Comisión no se menciona el número mínimo de seguidores de las cuentas personales que deberán cumplir con las medidas anteriores; pero sí se asegura que podrían imponerse fuertes multas a aquellos que no cumplan con la nueva reglamentación. 

La principal red de microblogging en el mundo ha mantenido un crecimiento estable y cada vez resulta más atractiva para los internautas; pero, tal vez, deberíamos ser más cautelosos a la hora de valorar el real impacto de los llamados “tuitstars” —los más seguidos en Twitter—, porque ellos no siempre juegan limpio.   

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