Abuela

Maité Hernández-Lorenzo • La Habana, Cuba

Mi abuela me decía, en un idioma que fundamos juntas, una tarde sin nada más que hacer, sentadas a la sombra del día y de la calle, “Niña, ni nazcas ni mueras”.

Con ese dilema casi trágico, mi abuela, sin quererlo, sembró mis pasos en la arena.

Yo me he seguido preguntando dónde quedaron aquellas tardes de sombra que nos protegían de la vida.

 

Cuento incluido en el texto inédito Las memorias vacías de Solange Bañuelos.
 
Maité Hernández-Lorenzo: Investigadora y crítica teatral. Directora de Comunicación de Casa de las Américas.

Comentarios

Fantásticas letras mi estimada colega (permítame por una vez al menos llamarla así), y es que la vida es solo un fragmento en el tiempo, y este, cual si fuese un dios, dispone de sus primeros pasos, nuestros momentos más tiernos y felices, para luego pintarnos en canas y adueñarse de nuestros cuerpos esmerados... No nazcas ni mueras, pero tampoco permitas que la vida te pase por delante sin haberle encontrado el verdadero propósito a la vida, solo asi encontrarás las tardes acompañadas de ese Sol resplandeciente de júbilo como el primero de los días... Mi más sincera felicitación.... V13

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