Mediateca de la Mujer Realizadora y su Diáspora “Sara Gómez”

Un espacio para la acción de género

Helen Hernández Hormilla • La Habana, Cuba

Entre las películas De cierta manera (1973), de Sara Gómez y Ciudad en Rojo (2009), de Rebeca Chávez, median 26 años. Durante ese tiempo, no se produjo en Cuba otro largometraje de ficción realizado por una mujer dentro de la industria del cine, liderada en la Isla por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Sin embargo, ello no ha implicado una ausencia de mujeres realizadoras en el audiovisual cubano. Pese al machismo de la mayoría de los espacios cinematográficos, poco a poco se ha robustecido un quehacer femenino desde el séptimo arte que marca vanguardias estéticas en distintos periodos del cine cubano.

Otorgar protagonismo a esa presencia sistemáticamente ocultada ha sido el propósito de la documentalista Marina Ochoa al crear la Mediateca de la Mujer Realizadora Cubana y su Diáspora “Sara Gómez”, un proyecto acariciado por años y que acaba de concretarse a inicios de este 2013.

“La idea surgió en el VIII Encuentro Internacional de las Mujeres en el Arte, y IV Encuentro Iberoamericano de las Mujeres en el Arte que se celebró en La Habana del 25 al 29 de febrero del 2004 e incluyó, por primera vez, al cine —recuerda la cineasta—. El departamento de Creación Artística del ICAIC me pidió hacer una muestra de mujeres realizadoras y, aunque querían algo pequeño, la volví grande cuando me di cuenta del talento desconocido que había entre las realizadoras en Cuba. Obras de mucha calidad se mantenían totalmente invisibles, sin espacio dentro de la crítica y de la programación. Desde entonces, me interesó conformar un proyecto para cambiar esta realidad.

“Se suma, además, mi experiencia como realizadora, común a otras colegas. A partir de nuestras frustraciones y necesidades, conformé la Mediateca y la presenté al ICAIC hace unos años, donde encontró interés; pero cuando comenzó a moverse en busca de apoyos no se entendía bien su alcance. Por ser de mujeres se consideraba algo menor, más vinculado con el ‘teque feminista’, incluyendo espacios internacionales. Cuando, el año pasado, Luis Notario y yo pudimos presentarla a Women In Films Internacional (WIFI) propusimos, además, la idea de realizar una muestra en EE.UU., que se convirtió en el lanzamiento internacional de la Mediateca ‘Sara Gómez’”.

Lo que inicialmente se manejó por WIFI como una proyección de un día fue convertida gracias al duro trabajo y creatividad desplegado por Luis Notario y Marina Ochoa desde La Habana en toda una gira por el país que concentra la mayor industria del cine mundial, a donde viajaron Ochoa, presidenta de la Mediateca; la joven cineasta Milena Almira; la actriz y realizadora Claudia Rojas y Luis Notario, director de la revista Cubanow y productor de la Muestra y de la Mediateca. En la delegación estaba incluida la realizadora Gloria Rolando, quien no recibió su visa a tiempo.

Entre el 6 y el 25 de marzo las ciudades de Los Ángeles, Nueva York y Miami fueron sedes para la Primera Muestra Internacional de Mujeres Cineastas Cubanas, que proyectó 13 programas con casi 30 obras de 25 realizadoras de varias generaciones; entre ellas Sara Gómez, Lourdes de los Santos, Gloria Rolando, Marina Ochoa, Adriana Fernández, Ana Rodríguez, Claudia Rojas, Heidi Hassan, Marisol Trujillo, Jessica Rodríguez, Marilyn Solaya, Gretel Medina, Hilda Elena Vega, Gloria Argüelles, Susana Barrigas, Maryulis Alfonso, Tamara Morales, Miriam Talavera, Milena Almira, Lisette Vila, Patricia Ramos e Irene López Kuchilán.

“Después de aquella primera selección para el evento en Cuba, me interesé por la producción audiovisual de mujeres, incluidas las vinculadas a la Muestra de Nuevos Realizadores. Ese contacto sistemático con la creación cinematográfica femenina me ayudó a conformar la curaduría que llevamos a EE.UU., en la que también participaron Milena Almira y Luis  Notario. Tratamos de no poner largometrajes en función de que se pudieran ver mayor cantidad de obras. Solo hicimos la excepción con De cierta manera, de Sara Gómez, quien nombra la Mediateca y es la primera mujer que en Cuba realiza una obra de ficción de esa envergadura”, explica.

La Muestra, sin precedente alguno fuera de Cuba, aunó el esfuerzo de WIFI, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), la Mediateca de la Mujer Realizadora CubanaSara Gómez” y la American Cinemateque, con la colaboración de la Academy of Motion Pictures Arts and Sciences, Newfilmmakers Los Angeles (NFMLA), New Yoork Women in Film y Television (NYWIFT),MNN El barrio Firehouse Community Media Center, Women Make Movies (WMM), National Black Programming Consortium(NBPC), Miami Beach Cinemateque and Coral Gables Art. Pero también motivó a estrellas del cine norteamericano como Annette Bening, Laura Bickford, Jackson Browne, Lisa Cholodenko, James Cromwell, Isabel Cueva, Benicio del Toro, Héctor Elizondo,Naomi Foner, Brad Horwitz, Penny Marshall, Mike and Irena Medavoy, Rick Nicita and oaula Wagner, Sean Penn, Shervin y Anahita Pishevar, Bonie Raitt y Susan Sarandon, Hilda Solís, Andy Soanh, Oliver Stone, Néstor Torres, Dionne Warwick, y Haskell Wexler, alguno de los cuales demandaron mayor exhibición de cine femenino cubano en ese país y ofrecieron públicamente su colaboración al proyecto.

Además de presentar las obras, las cineastas compartieron debates sobre el audiovisual cubano contemporáneo, las experiencias y avatares de las mujeres en la realización cinematográfica y se encontraron con colegas norteamericanas. El gobierno local de Los Ángeles y las autoridades culturales de la ciudad entregaron un diploma de reconocimiento a las realizadoras y al productor por el aporte cultural que constituyó la Muestra.

La riqueza temática, estética y formal de las obras exhibidas ganó el interés de auditorios diversos, en prueba de la favorable recepción que sobre la realidad cubana, su historia y su cultura, existe entre la comunidad artística y académica estadounidense. Más allá de las distancias políticas y contextuales, la experiencia de género acerca intereses y preocupaciones de las mujeres de ambas naciones.

Una vez en La Habana, el equipo gestor de la Mediateca se apresta a culminar el primer gran impulso para concretar la iniciativa, que tendrá su oficina en el ICAIC y contará con la colaboración de varias instituciones y organismos  internacionales.

El homenaje a Sara Gómez desde la Mediateca tiene razones obvias, teniendo en cuenta su condición de referencia para el cine femenino en Cuba. “Fue la primera mujer del Nuevo Cine Latinoamericano, y además negra, por lo que en sus películas habla desde esta doble condición de género y raza. Muchos de sus documentales influyen en obras posteriores porque es fuente de inspiración para los jóvenes”, considera Ochoa.

La Mediateca se concibió como una “acción de género”, pues aunque no excluye la teoría busca favorecer la realización de las mujeres en el cine desde hechos concretos. Partiendo de una mirada crítica a la obra de Vilma Espín en favor de las mujeres cubanas, Ochoa perfiló su proyecto. “Ella para mí no era una teórica, aunque poner el nombre de Ana Betancourt a una de sus acciones prueba que conocía sobre el feminismo anterior a la Revolución. El tema de la mujer le llegó sobre todo desde la sensibilidad y la cultura, trazando acciones de género, que sembraron en la conciencia de las mujeres cubanas una nueva mirada hacia sí mismas en relación con su entorno, desde una indiscutible  perspectiva de género, aunque no fuera llamada de esa manera en esos tiempos —explica—. Su discurso, basado en acciones proyectadas al futuro es lo que inspira el concepto aplicado en el diseño y creación de la Mediateca de la Mujer Realizadora CubanaSara Gómez’”.

No será este solo un “almacén de obras”, sino un espacio dinámico para trabajar en favor de la mujer realizadora, enfatiza. “Apoyaremos todas las acciones de género (muestras, coloquios talleres, etc.) que organicen otros espacios culturales y académicos dentro y fuera de la Isla”, enfatiza.

Entre los resultados inmediatos de las gestiones en EE.UU. se encuentra la donación de un banco de subtítulos para películas contenidas en la Mediateca, al que se supone se irán integrando otras a partir de la obtención de financiamiento con este fin. Lograr que la mayor parte de las obras puedan ser entendidas en otros idiomas, es un primer paso para colocarlas en los circuitos de distribución, festivales y dotarlas de resonancia internacional, considera Ochoa. 

Los largometrajes de ficción han sido el talón de Aquiles de las cineastas en Cuba. Actualmente, Marilyn Solaya filma Vestido de novia, que supondría el cuarto puesto en esta escueta lista, luego de varios años para que su multipremiado guion pudiera llegar a la pantalla grande.

Para contribuir a solucionar lo que Ochoa califica como “un problema para una cinematografía nacida desde premisas artísticas y políticas radicalmente revolucionarias”, la Mediateca tiene intención de convocar, próximamente, a un concurso de guiones para largometrajes de ficción entre las realizadoras cubanas. Desde las máximas de alta calidad, bajo costo y transparencia, se prepararán presupuestos de producción para las historias premiadas y, a partir de ellos, se gestionarán fondos internacionales.

“También haremos spots que divulguen la obra de las mujeres y convocaremos a un concurso de carteles para que cada una tenga su póster”, adelanta Ochoa.

Otras propuestas son la restauración de los fondos de la Mediateca, algunos muy deteriorados en cintas VHS, y el desarrollo en la Isla de una Muestra de cine femenino cubano, en los próximos meses, con la presencia de cineastas norteamericanas.

“No se trata de quejarnos, sino de accionar”, refiere. No obstante, la creadora reconoce la importancia de la crítica y la investigación con perspectiva de género en el cine, entre quienes reconoce el nombre de Danae Diéguez, profesora y estudiosa de la teoría fílmica feminista. Parte de este saber estará presente también en la muestra cubana donde, según Ochoa, se realizarán debates, talleres y encuentros teóricos desde una perspectiva novedosa.

Entre los cientos de obras que hoy integran los fondos de la Mediateca, se abarca un espectro nacional y se suman también producciones pensadas en otro formato como las pertenecientes a Televisión Serrana. Además de las realizadoras, están llamadas a participar exponentes de otras especialidades del cine con participación femenina como la fotografía, edición, sonido, producción, etc.

Tampoco se circunscribe a las obras producidas en Cuba, sino que suma las de aquellas cineastas radicadas en otras fronteras. Es el caso de Irene López Kuchilán, que reside en EE.UU. e integró el catálogo de exhibiciones en ese país; pero también de otras realizadoras más jóvenes que viajaron con sus familias con muy poca edad y que entregaron sus materiales a Ochoa durante su estancia en EE.UU.

Algunas de ellas podrían venir a Cuba a proyectar sus obras durante la Muestra nacional, para la cual también se negocia la participación de realizadoras y productoras norteamericanas con interés de compartir con sus colegas en la Isla.

Aunque las temáticas abordadas en el cine de mujeres no difieran en lo general de las propuestas masculinas, la realizadora advierte una distinción en el punto de vista. A su juicio, varios audiovisuales contemporáneos tienen un enfoque de género, aun de manera inconsciente. “Ser mujer realizadora no implica interesarse conscientemente por los problemas de género. Hay muchísimas obras en las que se percibe la particular mirada femenina por duro que sea el tema abordado, aún en su aspereza. Las mujeres están llevando la vanguardia en la generación joven. Lo que les falta a ellas y ellos es densidad conceptual, que van a adquirir en la medida que hagan y vivan”.

La subestimación de las mujeres realizadoras en el cine cubano ha sido denunciada en varias ocasiones, pero no han llegado a concretarse acciones  decisivas como la que significa esta Mediateca.

“Hubo un periodo en que si una mujer y un hombre presentaban un proyecto de similar calidad, aunque el de ella estuviera por encima, se privilegiaba al hombre porque existía suspicacia sobre la manera en que las mujeres utilizan los recursos en sus puestas en escena —opina Ochoa—. Este problema no era solo del ICAIC. La mentalidad no puede cambiarse por decreto y si el pensamiento predominante en el país es sexista, eso se refleja en la cultura y, por supuesto, en el cine más por su doble condición de arte e industria”.

 “Te llamarás Inocencia, de la realizadora Teresa Ordoqui, permanece ignorada por el propio medio desde donde hizo cine: la televisión, cuando deberían tenerla en un pedestal porque se trata de una obra precursora para su época en cuanto al lenguaje cinematográfico, especialmente el montaje y que tiene la particularidad de ser el primer largometraje de ficción que se hizo desde otro medio que no era el ICAIC”, opina.

“El panorama ha ido cambiando. Las nuevas generaciones de directoras  y directores graduados de las escuelas de cine como la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte o la de San Antonio de los Baños  tienen acceso a la información en la Red para la búsqueda de becas de creación donde aplicar con sus proyectos y otras convocatorias que no tuvimos nosotras, las nuevas tecnologías facilitan cada vez más la obra independiente. Ya pasó el tiempo en que un realizador mediocre desde su condición de burócrata de cuarta  podía decidir desde su mal digerido pensamiento gramsciano sobre quien sería director o directora”, acota la también periodista y socióloga.

“El ICAIC está siendo rediseñado para abandonar definitivamente una estructura que respondió a condiciones económicas ya obsoletas, para  poder asimilar la nueva explosión de talento que recuerda los 60, salvando lo valioso contenido en el pensamiento y actuar de sus fundadores. Es un gran reto pues la burocracia caracterizada por buscar un problema para cada solución, y que no acaba de entender las especificidades de la industria cinematográfica, se resiste, muta y levanta nuevas trincheras.

“La Mediateca podrá contribuir a abrir nuevos espacios en la medida que todas las realizadoras tengan conciencia de trabajar para un bien común: conquistar nuestro protagonismo en las pantallas. Cada una de las integrantes podrá ser una embajadora de nuestra cultura, de nuestro cine y de nuestra Mediateca”.

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