Alfredo Guevara

Gestor e impulsor de la nueva ola latinoamericana de cineastas

Lourdes de los Santos • La Habana, Cuba

La pérdida de Alfredo Guevara significa mucho para el cine cubano y latinoamericano. Primero, porque fue quien dio luz y vida al Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) en las fechas tempranas de la Revolución cubana. Su fundación fue la primera ley cultural en promulgarse y además porque Alfredo fue el gestor e impulsor de la nueva ola latinoamericana de cineastas que, con total urgencia, empezaban a mostrar una nueva cara de la realidad de este continente. Pero no solamente fundó el Nuevo Cine Latinoamericano sino que fue más allá, y Cuba acogía las copias de las incipientes producciones y las multiplicaba en los circuitos internacionales para dar a conocer ese Nuevo Cine y muchas veces se terminaban sus procesos post productivos en el ICAIC.

Mucho le debemos los cineastas a quien como él se ocupó de formarnos, de hacer traducciones de importantes libros de cinematografía mundial, de mostrarnos la mejor cinematografía del mundo, de mandarnos a escuelas de cine —en Cuba, en ese momento no existían—, de traer a la Isla reconocidos cineastas y técnicos que nos daban cursos y conferencias para formarnos. Nos enseñó a pensar y a defender nuestros criterios y él mismo fue un paladín de tal actitud en numerosas ocasiones. Ese es su principal legado.

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