Estreno francés en cines cubanos

Jappeloup: una historia de emoción

Paula Companioni • La Habana, Cuba

En la pasada década de los 80 un caballo francés, pequeño para las lides que frecuentaba, hizo saltar más de un corazón junto con él. “Japp”, la pequeña bola negra de 1,58 metros fue la contrapartida de un dúo excepcional para la historia del salto hípico galo: Pierre Durand y Jappeloup fue la pareja medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988 que logró este triunfo basándose en un elemento que, a veces, los entrenadores olvidan, una relación única de pareja con su montura.  

Imagen: La Jiribilla

La 16 edición del Festival de Cine Francés de La Habana trae, entre los 15 filmes a proyectar, un estreno que hizo saltar a los espectadores con cada valla superada: Jappeloup (2012), un filme del realizador canadiense Christian Duguay (también autor de Juana de Arco, 1999; Acción extrema, 2002; y Hitler: el reinado del mal, 2003) que cuenta la relación entre el campeón francés Pierre Durand y su caballo, cuando, a principios de los 80, dejó su prometedora carrera como abogado para dedicarse en cuerpo y alma a su pasión, el salto de obstáculos.

Estrenada el pasado 13 de marzo, la película ha dejado más de un millón de espectadores en las pantallas galas, convirtiéndose así en un éxito taquillero. Esta cinta de 130 minutos —rodada en el hipódromo de Son Pardo, en Mallorca— se proyecta en Cuba como parte de su primer viaje fuera de Francia.

“La historia de este caballo es como la del Patico Feo: era chiquito, negro, inquieto; pero fue un caballo con las mismas cualidades de un Zidane o de Maradona en su deporte”, comentó su productor, Pascal Judelewicz, en conferencia de prensa en La Habana.

“Hace mucho tiempo —contó— me encontré en una librería la foto de un gran caballo blanco y de un caballito negro. Mirando esa foto me di cuenta de que ahí había una historia que contar. La película quizá no sea gran cosa, pero es una experiencia única en lo que concierne al cine francés, porque aunque en Francia se haga a menudo el género de aventuras, este se trata desde un punto de vista cómico. Aquí la aventura está basada en la emoción”.

Demasiado pequeño e imprevisible, pero con extraordinarias aptitudes, la historia del caballo Jappeloup es un drama biográfico contado a través de las actuaciones de un reconocido reparto, compuesto por Guillaume Canet (quien interpreta a Pierre Durand), Marina Hands (Nadia, esposa de Pierre), Lou de Laâge (Raphaëlle, moza de Jappeloup), Daniel Auteuil (Serge Durand, padre de Pierre), Tcheky Karyo (Marcel Rozier, campeón y entrenador de equitación olímpico), Jacques Higelin (Dalio, dueño de la finca en que nace Jappeloup), Marie Bunel (Arlette Durand, madre de Pierre),Fred Epaud (Patrick Caron),  y con actuación especial de Donald Sutherland.

Imagen: La Jiribilla

El dúo progresa de una prueba a otra durante la película. Los casi 20 años contados en el filme —desde que Jappeloup nace hasta que la pareja logra coronarse como campeona olímpica en 1988— lo hacen, a ratos, demasiado largo. Pero en este tiempo se demuestra cómo con cada intento y cada fracaso, tanto el jinete como el caballo logran compenetrarse y convertirse en uno.

“Fue una producción muy grande —comenta Judelewicz— porque recreó el escenario de dos Juegos Olímpicos, Los Ángeles 1984 y los de Seúl 1988. Esto requirió mucho esfuerzo y, sobre todo, rodearse de personas de mucha confianza.

“Es más complicado hacer un filme con caballos que con Catherine Deneuve, porque los caballos de competencia son como los deportistas de alto rendimiento. Trabajar con animales es complicado, si a esto le añadimos que se trata de competencias, es más complicado. A los caballos hay que entrenarlos, prepararlos. En determinado momento los entrenadores te dicen ‘el caballo está listo para saltar ahora, ahora es que tiene que saltar’, pero si en ese momento la cámara no funciona, hay que esperar o cambiar de caballo.”

La mezcla de emociones que trasmite el filme está basada en la singularidad de la historia pero también en la entrega que sus creadores pusieron en ella. Pascal Judelewicz cuenta que “muchas veces sucedió que había una estrecha vinculación entre la vida personal de cada uno de los que estamos relacionados con la película y la historia de la película.

“Por ejemplo, Guillaume Canet cuando era más joven fue campeón de equitación —carrera que tuvo que descontinuar porque sufrió un accidente muy grave, después comenzó a trabajar con su padre en las escuadras para luego convertirse en el actor y director de cine que es hoy—. Después de haber hecho la película, Canet va todos los fines de semana a montar caballo. En la película se cuenta la historia de este caballo, pero también vemos una mezcla de la vida de Guillaume Canet.”

Comentarios

Definitivamente me encantó esta película sencilla pero con alto contenido emocional.....La simbiosis entre el caballo y su dueño es algo demasiado hermoso.

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