¿Y si fuera una huella?

Frank Padrón • La Habana, Cuba

Aunque sabíamos de su enfermedad, de su estado frágil y delicado, creíamos que iba a vivir mucho más, que la muerte en personas como él, siempre activo y laborioso, nunca ocurre. Por ello la noticia sorprende tanto, parece imposible como siempre en estos casos.

Alfredo Guevara, el presidente del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y uno de los líderes indiscutibles de ese movimiento fílmico desde los años 60 ; el  fundador del ICAIC, del Grupo de Experimentación Sonora, el intelectual lúcido, el autor de tantos artículos y libros sanamente provocadores y enjundiosos, se nos acaba de ir.

No podría decirse que era un amigo personal, pero desde mis inicios hubo entre nosotros unas sólidas y crecientes relaciones profesionales, y una mutua corriente de simpatía, aunque alguna que otra vez polemizáramos incluso en público o en privado intercambiáramos puntos de vista no siempre coincidentes. 

Personalmente, me llamaba a casa cuando quería un artículo para las revistas Cine Cubano —durante los muchos años que la dirigió— o, más reciente, Nuevo Cine Latinoamericano, suerte de prolongación teórica del festival habanero. También para solicitarme la presentación especial de algún filme o que intregrara un panel o mesa redonda donde él mismo participaría, algo que para mí era un doble honor pues no era muy dado a tener semejantes gestos con colegas de la crítica aquí.

A veces, yo no tenía mucho tiempo o no me interesaba demasiado el tema propuesto, pero bastaba que me lo solicitara para que lo considerara un deber: “Que conste, Alfredo, lo hago solo por ti”, porque lo tuteaba, ya que nuestras conversaciones cuando coincidíamos en alguna recepción o acto público fluían de manera muy natural y espontánea, y me sentía como charlando con un contemporáneo.

Su pensamiento y personalidad son polémicos; pero yo prefiero recordarlo como el responsable de otras tantas iniciativas felices y constructivas. De cualquier manera, que tire la primera piedra el absolutamente limpio de pecado.

Alfredo Guevara pertenece a la estirpe de los fundadores, de los que apoyan la creación y el talento pues él mismo integró esas huestes, y eso en definitiva, como pregunta retóricamente uno de sus libros, cuyo título tomamos prestado para hacerlo a su vez de estas apresuradas líneas, es lo importante, porque, sí, es y será una huella.

19 de abril 2013  

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