Cartas de aquí y de allá. 1905-1921, de la Editorial Oriente

Una dinámica relación
con la cultura cubana

Regino G. Rodríguez Boti • La Habana, Cuba

—Y ahora, señores —dijo D’Artagnan sin tomarse el trabajo de explicar
su conducta a Porthos—, todos para uno y uno para todos,
esa es nuestra divisa, ¿no es así?

Los tres mosqueteros, Alexandre Dumas (padre)

El secreto, a mi ver, está en que cada quien diga lo que quiera y lo diga
en verdad. En medio de la disimilitud de voces que dan la expresión total
de la voz de un momento solo son oídos aquellos que traen algo propio
que decir y lo dicen con sinceridad.

Regino E. Boti

 

Cintio Vitier, en sus Cincuenta años de poesía cubana (1902-1952) (Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, La Habana, 1952, p. 61.) decía: “La importancia histórica de la obra de Boti [...] es decisiva, porque en su centro mejor, significa una voluntad extraordinariamente lúcida de concentración y selección, que logra ponernos al día dentro de la línea poética más viva y fecunda de su momento”. Y Octavio de la Suarée, Jr., escribió en la introducción de La obra literaria de Regino E. Boti (Senda Nueva de Ediciones, Nueva York, 1977): “La obra de Boti tiene una importancia capital en el desarrollo de la literatura cubana. Fue la publicación de su primer libro Arabescos mentales, en 1913, el factor que renovó la lírica del momento y la extrajo del nivel estacionario en que desde años atrás se encontraba. Recordemos que al comenzar la última guerra de independencia en 1895, la evolución de la poesía en la isla quedó detenida por los más apremiantes intereses de entonces, y es así como la innovadora labor de José Martí y de Julián del Casal a finales del siglo xix fue relegada por conocerse sólo de un modo fragmentario [...] Varios lustros pasarán hasta que Cuba se incorpore con el mencionado libro [Arabescos mentales] en las modalidades de la época que para esa fecha habían dado sus mejores frutos en el resto de la América hispana. [...] Esto no significa, que tengamos presente, que no existiese actividad poética en Cuba en el primer decenio del siglo. Por lo contrario, sí la hubo, pero sin que llegase a alcanzar el nivel estético ni el sentido renovador que supuso la publicación de Arabescos mentales en 1913”.

Imagen: La Jiribilla

La obra literaria de Regino E. Boti (Guantánamo, 18 de febrero de 1878- 5 de agosto de 1958) resulta atrayente, entre otras consideraciones, porque el periodo que abarca —del modernismo a la vanguardia— representa para la literatura cubana uno de los de mayores cambios y dinamismo. Y, por otra parte, por las innovadoras y meritorias contribuciones que hizo el guanta­namero, sobre todo en las tres primeras décadas de la pasada centuria.

Esta nueva compilación de la correspondencia de Boti es la continuidad lógica y ya anunciada por José M. Fernández Pequeño en el prólogo de Cartas a los orientales, en el cual expresa:  “[...] para dar a conocer completamente la correspondencia literaria de Regino E. Boti sólo restaría la edición del epistolario sostenido por el guantanamero con los intelectuales del resto del país y extranjeros, muy importante por las firmas que lo calzan y porque a partir de 1925 aproximadamente, se hace más copioso y gana relevancia en la misma proporción que disminuye el intercambio epistolar de Boti con los intelectuales de la provincia de Oriente”. Además, junto con los epistolarios Boti-Poveda (Ed. Arte y Literatura, 1977); Boti-Marinello, Boti-Guillén (Ed. Oriente, 1985), y Regino E. Boti: cartas a los orientales (Ed. Letras Cubanas, 1990), las Cartas de aquí y de allá cerrarían el todo unitario por dos razones fundamentales: el periodo que abarca (primera mitad del siglo xx), y el tema (la literatura y, por extensión, la cultura).

El presente epistolario es el resultado de una cuidadosa selección que se realizó entre miles de cartas durante varios años. El trabajo que inició Florentina Regis Boti León abarca más de 50 años de la intensa actividad intelectual de su padre, quien se presenta, en una dinámica relación con la cultura cubana y su literatura, como un D’Artagnan guantanamero y tropical que retoma la divisa “todos para uno y uno para todos”.

El autor de El mar y la montaña continúa siendo el escritor de primera línea menos conocido y estudiado de la literatura contemporánea cubana, razón por la cual pretendemos aportar el material vivo de las cartas que pudiera contribuir en mucho a la futura y necesaria —hasta ahora postergada— edición crítica de su obra.

En Cartas de aquí y de allá aparecen, como todo un latir o sonar de la referida época, epístolas de Agustín Acosta, Alfonso Camín, Arístides Sócrates Nolasco, Arturo R. de Carricarte, Bonifacio Byrne, Conrado W. Massaguer, Domingo Figarola-Caneda, Eduardo de Ory, Emeterio S. Santovenia, Emilio Roig, Enrique Serpa, Enrique Gay Calbó, Enrique José Varona, Félix Lizaso, Fernando Ortiz, Francisco de Paula Coronado, Gonzalo Aróstegui, Higinio J. Medrano, Hilarión Cabrisas, Joaquín García Monge, Jorge Mañach, José María Chacón y Calvo, José Santos Chocano, Max Henríquez Ureña, Pedro Henríquez Ureña, Raimundo Cabrera, Ramón Vasconcelos, Sergio Cuevas Zequeira, entre muchos otros.

En julio de 2007 se inauguró, en el patio de la Casa Natal del Poeta, el Centro de Arte y Literatura Regino E. Boti (CAL), y, como es de suponer, mejoraron notablemente las condiciones de trabajo para la promoción cultural, conservación y restauración de documentos, así como la digitalización del Archivo Boti. Uno de los resultados del trabajo de este Centro es la presente compilación.

Guantánamo, junio de 2010

 

 Introducción al epistolario Cartas de aquí y de allá. 1905-1921, Editorial Oriente.
 
 

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