“Elocuente testimonio de nuestra decisión de defender y preservar nuestra identidad y desarrollar nuestra cultura”

Fidel Castro Ruz • La Habana, Cuba

Siempre estuvimos conscientes de la importancia para el país de contar con el Museo Nacional de Bellas Artes. Sin embargo, a mediados de la década de 1990, las obras para su restauración, con muy escasos recursos a su alcance, se eternizaban; las valiosas colecciones, ascendentes a más de seiscientos millones de dólares, a las que se añadían constantemente las obras de prestigiosos artistas cubanos, corrían creciente peligro. La antigua y única instalación del Museo no contaba con una adecuada protección contra incendios, contra el deterioro de las obras de arte, e incluso contra sustracciones de las mismas. Fue por ello que, en pleno periodo especial, cuando mayor era nuestra escasez de recursos, a partir de una clara conciencia de que en el mundo actual lo primero que un país tiene que salvar es su cultura, el Consejo de Estado tomó la decisión de abordar a fondo el problema y adoptar las medidas pertinentes para salvarlas. Y no solo por su enorme valor cultural, sino también por su valor económico intrínseco.

La decisión tomada no implicaba simplemente restaurar el viejo museo, ni siquiera restituirlo al estado de los mejores momentos de su larga y no pocas veces fructífera historia anterior, sino crear una institución completamente nueva, a tono con los requerimientos de la sociedad cubana y su futuro desarrollo social y económico, e incluso el de la floreciente industria turística, que atrae ya cada año a millones de visitantes, los que podrán apreciar no solo nuestras playas y nuestros corales, sino también nuestros paisajes, nuestra flora, nuestra fauna marítima y terrestre, la restauración de nuestras edificaciones históricas y, de modo especial, nuestra rica y creadora obra cultural que hoy se extiende por todo el país.

Teniendo bien trazada la estrategia y bien definidas las ideas esenciales, un equipo de museólogos, arquitectos, ingenieros y proyectistas, trabajó con rigor y pasión en la concepción de la obra, que fue materializada con calidad y entusiasmo por inversionistas y constructores cubanos, con la participación de un grupo de empresas nacionales y extranjeras suministradoras de equipos y servicios.

Como resultado final de este esfuerzo, la antigua sede del museo se transformó radicalmente y se multiplicó en tres espléndidos edificios, en los cuales, tras las transformaciones realizadas, el nuevo museo no solo podrá exponer muchas más obras que antes en condiciones muy superiores de montaje, conservación y protección, sino que la institución estará en condiciones de desempeñar su verdadero papel de promoción cultural en la hermosa batalla en que ahora está empeñado el pueblo cubano por elevar sus niveles de conocimiento, en marcha hacia una cultura general integral que lo convertirá en uno de los más preparados y cultos del mundo.

Hay que reconocer el esfuerzo, la dedicación y la competencia de todos los que han hecho posible que Cuba cuente a partir de este momento con un excelente museo nacional de bellas artes. Pero lo hecho no es más que el comienzo. Corresponde ahora al colectivo de técnicos y trabajadores del museo mantener ese mismo nivel de excelencia en la actividad de la nueva institución y el servicio que brinde. Confiamos en que sabrán estar a la altura de lo que el pueblo espera de su museo.

No tengo la menor duda de que el nuevo Museo Nacional de Bellas Artes es un elocuente testimonio de nuestra decisión de defender y preservar nuestra identidad y desarrollar nuestra cultura.

La Habana, junio de 2001

Comentarios

Tengo un agradecimiento sincero a las autoridades de la Republica de Cuba que en momentos de fragilida y urgencia en la economia de la nacion optaron por atender la recuperacion del Museo Nacional de Bellas Artes, este hecho testimonia la atencion y cuidado a los valores sociales, educativos, culturales que se le ofrece al ciudadano de Cuba y del mundo. Gracias a todoas aquellas personas que de una forma u otra en diferentes momentos de la trayectoria del MNBA han contribuido a su existencia. Tengo fe que en el porvenir y desarrollo de este centro de ideas sea para bien y prosperida de Cuba. Felicidades ! Un abrazo fraterno

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