“Elocuente testimonio de nuestra decisión de defender y preservar nuestra identidad y desarrollar nuestra cultura”

Fidel Castro Ruz • La Habana, Cuba

Siempre estuvimos conscientes de la importancia para el país de contar con el Museo Nacional de Bellas Artes. Sin embargo, a mediados de la década de 1990, las obras para su restauración, con muy escasos recursos a su alcance, se eternizaban; las valiosas colecciones, ascendentes a más de seiscientos millones de dólares, a las que se añadían constantemente las obras de prestigiosos artistas cubanos, corrían creciente peligro. La antigua y única instalación del Museo no contaba con una adecuada protección contra incendios, contra el deterioro de las obras de arte, e incluso contra sustracciones de las mismas. Fue por ello que, en pleno periodo especial, cuando mayor era nuestra escasez de recursos, a partir de una clara conciencia de que en el mundo actual lo primero que un país tiene que salvar es