Selección de poesías

Odalys Leyva Rosabal • La Habana, Cuba

Juicios del Caballero

 

Ordeno a mis ejércitos condales acabar con la infamia del mundo

El Caballero de París

 

I

–Sí, acepte una moneda.

–Jamás la acepto, no.

Para dar, estoy yo.

Guarde cuanto le queda:

el dinero remeda

la elocuencia del vil.

Soy un pobre gentil,

caballero. La Habana,

para dar su manzana,

tiene un modo sutil.

 

II

(Este es el loco que grita:

“¡Que viva la muchedumbre!”

Su réquiem es la costumbre

de una embriaguez infinita.

El exilio se medita,

como un silente concierto.

¿Hay un testimonio cierto

en el polvo de la suela,

o en el dolor de la espuela?

“¡Abajo el pie del que ha muerto!”)

 

III

Nosotros cuatro estamos de moda, y hasta

nos han presentado por la televisión

en el Tribunal de los Locos. Pero yo soy un noble,

y no puedo dedicarme a otros menesteres.

 


 

El Caballero de París

 

–Vengan. Soy el universo:

Hansel, Gretel, la ordalía

que describe una ironía

bruja, en un bosque disperso.

Cavilo: soy el converso

prendado de la ciudad.

¿La cruz es mi trinidad?

¿Y Dios, es Cristo o es otro?

(No sé si es hombre o es potro,

no lo sé, por qué será.)

 

IV

... pues, el mago Merlín, quién me seduce,

dijo que tiene cuervos y gaviotas,

calabozos donde hay celdas remotas,

y que el Rey le ha ordenado; ¡Qué no cruce

el Pegaso! (Mi loco, a veces, luce

diletante y feliz. Y lleva un saco

de discreta elegancia. Adora a Baco,

pero nadie pronuncie un acertijo:

el verdugo no tiene crucifijo.)

Mi demencia no es signo del atraco.
 


Es que no estás
 

Tu recuerdo lascivo no me ahuyenta.

No estás en el clamor de mi brebaje

ni busco en mi costado tu tatuaje.

Eres astro fugaz que en mí se ausenta.

 

Cuando salta entre muros la tormenta

se desagua mi espanto (felonía

es tu incierto mirar)  Oh satrapía

que en luctuoso aguacero se derrama.

 

La quimera no es sueño de mi cama

ni la vida resulta una utopía.
 


La carne y la vendimia

 

Como disparos las oscuridades

son golpes duros para la clemencia.

No hay consuelo que salve penitencia

ni licores que endulcen ebriedades.

 

Desde sus quejumbrosas tempestades

la soledad también es algo abstracto

(nos engaña mintiendo que en el acto

del suicidio se esconden cicatrices).

 

Qué pobres y qué sordas meretrices

ignoran que el amor es inexacto

 

* Selección de poemas exclusivos para La Jiribilla.
 
Odalys Leyva Rosabal: Poeta, narradora, investigadora y antóloga. Nació en Jobabo, Las Tunas, en 1969. Desarrolló su vida literaria en Guáimaro, Camagüey. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de la Unión Nacional de Historiadores e Investigadores de Cuba (UNIHC). Es la Presidenta del Grupo Internacional Décima al Filo. Participó en el Coloquio Internacional sobre Poesía Tanática, en Morelia, Michoacán,  México,  (2009), participó en un coloquio sobre poesía en Valle de Bravo, México (2011), Participó en un encuentro poético internacional en Valle de Bravo, mayo de (2012). Está invitada al Homenaje al Indio Naborí, Valle de Bravo, 2013.  Tiene varios libros inéditos en los géneros de poesía, cuento, crónica, ensayo y novela. 

Comentarios

No es una ciencia exacta el amor en sus raices se entregan las meretrices pero el pudor se retracta Cuanto a dineros se pacta desmerece en la virtud del sexo sin plenitud adornado de violencia por eso es que como ciencia carece de exactitud gracias por tus versos Odalys.

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