Aventuras de ratones en la Habana Vieja

Lisandra de la Paz • La Habana, Cuba
Lunes, 6 de Mayo y 2013 (1:57 pm)

Una asociación de amistad con los ratones —de los cuentos—, se creó en la Calle de Madera de la Plaza de Armas de la Habana Vieja, sitio habitual del espacio Sábado del Libro, en el que se presentó esta vez, bajo el sello de la Editorial de la Mujer, Las aventuras del ratón Pérez, una selección de cuentos, versos y fábulas de ratones de los autores Nerys Pupo y Enrique Pérez Díaz, con ilustraciones de Vicente R. Bonachea.

No sorprendió entonces cuando Isabel Moya, directora de la Editorial de la Mujer, Nerys Pupo y Enrique Pérez Díaz, moderados por Magaly Sánchez, empezaron a hablar de ratones sin timidez alguna ante cámaras y grabadoras, porque eran los roedores el motivo del encuentro.

Magaly Sánchez apuntó que “las relaciones afectivas de los humanos con las guayabitas y los guayabitos, así como con sus cercanos parientes las inquietantes ratas, van desde el aullido de terror de la fémina que se sube a una silla cuando divisa a alguno de ellos, hasta el cariño y la simpatía que sienten los niños al son de historias y leyendas que protagonizan estos personajes, donde son casi siempre héroes o víctimas”.

Pero en este libro, el papel que asumen está bien claro, no importa qué forma literaria tomen en manos de grandes de la literatura, ya sean León Tolstoi, Lope de Vega o Julio Verne, así como escritores cubanos como Dora Alonso, Herminio Almendros o Ivette Vian, los ratones serán siempre protagonistas.

Incluso en el libro se versiona el final de un cuento muy popular como el de la Cucarachita Martina, que se casó al fin con Ratoncito Pérez y no con el chivo, el gallo o el perro, y en esta obra hasta tienen hijos, fenómeno que Nerys Pupo observa de manera interesante.

“Una singularidad del origen de esta familia de ratones, cucarachas y cucarratón se asemeja a la de los cubanos de hoy y es que esta refleja de alguna manera esa transculturación que muy bien nos explicó Fernando Ortiz y que se ha venido produciendo históricamente en nuestra cultura, lo cual ha influido en la formación de nuestra nacionalidad”, aseveró.

Por su parte, Enrique Pérez Díaz, declarado “gatero” luego de haber escrito varios relatos de gatos, afirmó que “en cuentos de gatos tiene que haber ratones”, por eso escribió en este volumen la historia para enamorados Luna y sombra, resaltando el poder reivindicativo del amor.

“Estamos poniendo en sus manos un tesoro”, agregó después de confesar haber disfrutado la confección de este libro como si fuera la primera vez.

Para que los que temen a los ratones dejen de lado el miedo y aprendan a amarlos —al menos en los cuentos—, se confeccionó este libro con el que, a decir de Magaly Sánchez, se anota otro triunfo la Editorial de la Mujer, “al recoger estas historias para el disfrute, en primer lugar, de los niños de la Enseñanza Primaria, lo que le asegura al título lectores rápidamente renovados y éxito de librerías”.

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