Entrevista con Rey Pantoja integrante del dúo Lien y Rey

Por sobre barreras lingüísticas: música, poesía

Analía Casado Medina • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

A Lien Rodríguez y Rey Pantoja el intercambio musical y cultural los mantiene vivos. De ahí la peña que defiende el dúo en Matanzas, donde confluyen múltiples manifestaciones artísticas, donde dialogan diferentes generaciones de creadores. De ahí que el encuentro con públicos foráneos, lejos de representar motivo de ansiedades, deviniera oportunidad de aprendizaje y crecimiento: nerviosos por la comunicación durante el comienzo de su gira por Suiza, porque ni el francés ni el alemán son idiomas que dominan, Lien y Rey, como son conocidos en los escenarios trovadorescos del país, lograron conectar con una audiencia que, a pesar de las barreras lingüísticas, no dudó en reclamar, concluidos los conciertos, una y otra vez, la presencia de los cantautores. Infinitas son las historias de estas jornadas en geografías europeas, advierte Rey antes de comenzar esta entrevista, pero no nos damos por satisfechos, así que, por teléfono, atrapado entre un destino y otro, sorprendido acaso por la premura de esta conversación, el trovador comienza el relato de una aventura…

“Fue una experiencia muy bonita. Al principio estábamos un poco preocupados con el tema de la comunicación, porque no hablamos francés ni alemán, pero el público se conectó siempre, tuvimos que salir en algunas presentaciones dos y tres veces al escenario por los aplausos. Quiere decir que al menos entendieron gran parte de lo que hacíamos”.

Sin embargo, los temas de ustedes apuestan por los significados que contienen los textos.

“El trabajo nuestro tiene un doble discurso: no solo nos centramos en el texto de las canciones sino que procuramos que la música no sea solo acompañante, sino que tenga también su protagonismo. Eso fue fundamental para que se entendieran nuestros textos, y el trabajo que hacemos en general. El resultado se vio en la reacción del público, en su interacción: muchas veces nos ayudaban con palmadas, siguiendo el ritmo… hubo conciertos en que algunos de los presentes se levantaron a bailar y eso habla de la conexión con la música”.

¿A esta singular interacción contribuyeron las características de algunos de los espacios donde se presentaron?

“Seguramente. Estuvimos en muchas ciudades: en Berna, Vevey, Romot, Berna, Genève, Neuchâtel, Lausana… y por lo general tocamos en espacios pequeños, muy íntimos, que transformaban mucho el concierto y que se prestaban muy bien para una propuesta trovadoresca o alternativa. En esos lugares tratamos de hacer canciones más cercanas”.   

Imagen: La Jiribilla                        

Según los reportes de sus conciertos, en ocasiones echaron mano de la tradición trovadoresca nacional para complementar algún concierto.

“Sí, sí. Realmente no estamos acostumbrados a hacer este tipo de cosas en público. Casi siempre cantamos esas composiciones en reuniones íntimas, en nuestra casa, con amigos. Lien y yo estamos familiarizados con la Trova Tradicional desde muy pequeños, de esos temas aprendimos. De manera que lo que hicimos en algunos de los conciertos, cuando nos pedían otra, era salir e interpretar alguna de esas canciones que son cumbre de la Trova Tradicional, como “La bayamesa” o “Juramento”, para dar un colorido distinto a la presentación”.

En más de una oportunidad se han referido al intercambio como elemento imprescindible de su creación conjunta, conversando, por ejemplo, sobre su peña en Matanzas, sobre el diálogo con artistas de otras manifestaciones, sobre la retroalimentación que mantienen con el Centro Pablo. En este caso, en un país diferente, expuestos a otra cultura, ¿cómo funcionó para ustedes este intercambio?

“Es una oportunidad fundamental para el crecimiento creativo de cualquier músico, trovador o cantautor: en un país como Suiza confluyen muchas músicas del mundo, se revoluciona la música del mundo. Uno llega allí y se da cuenta de la buena música que se hace y no tiene más que beber de eso, informarse y asimilarla. Y también alimentarse desde el punto de vista personal.

“Por otro lado, este es un escenario muy importante de crecimiento e interacción con otras artes que están evolucionando a nivel internacional. En este sentido, por ejemplo, el investigador Jorge R. Bermúdez, quien fue parte de esta gira del Centro Pablo y Silvia Mancini, tuvo gran acogida con sus conferencias: fue un éxito total, asistieron críticos, coleccionistas… Me parece que debiera fortalecerse esta relación intercultural entre nuestras naciones”.

Regresando a Cuba, cuéntame de la peña que organizan…

“Es en el Patio Colonial, en el epicentro de la expresión artística de vanguardia de la juventud matancera, y hemos logrado reunir a mucho público de todas las edades. Tratamos de que confluyan en el espacio diversas expresiones de la cultura, como la pintura, la dramaturgia, la literatura, y de exponer parte de la vanguardia artística, no solo matancera o cubana, pues hemos tenido con nosotros a Liliana Herrero, Rafa Bocero o Roly Berrío. Procuramos brindar al pueblo de Matanzas lo que para nosotros es la vanguardia artística”.

Hablemos ahora de la creación propiamente de Lien y Rey, de lo que serían las principales inquietudes o preocupaciones artísticas del proyecto.

“Como todo trovador tratamos de plasmar en nuestras canciones lo que nos acontece, lo que nos inquieta, tanto en el amor como en la vida social que llevamos: reflejamos todo lo que nos toca. Creo que en ese sentido no nos diferenciamos de otros trovadores. Quizá nos caractericemos en el tratamiento que le damos a la orquestación y al acompañamiento de los textos. Por otro lado, somos gente con mucho hábito de lectura, nos gusta mucho la poesía, y tratamos de que nuestras letras muestren este lenguaje”.

¿Cómo dialogan con la canción trovadoresca que les precede?

“Siempre hemos estado conectados a la Trova Tradicional: el abuelo de Lien era cantante de tríos y los míos cantaban en la radio de Bayamo esas composiciones. Nuestra infancia transcurrió entre esas canciones. Luego vinieron otras cosas, por ejemplo, Lien dice que cuando escuchó a Silvio por primera vez le cambió para siempre la vida, se la contaminó. Por mi parte, cuando estudiaba en el conservatorio Rafael Cabrera de Bayamo, me rodeé de trovadores; luego toqué con Frank Delgado, con Liuba María Hevia… creo que no pudimos hacer otra cosa que lo que pensábamos hacíamos bien: trova”.

Imagen: La Jiribilla

Una institución se ha mencionado más de una vez a lo largo de esta entrevista: el Centro Pablo

“Hace muchos años estamos vinculados al Centro. El primer concierto que hicimos en el espacio A guitarra limpia se llamó Fuego abierto y resultó premio Cubadisco a mejor álbum vocal instrumental, lo cual fue muy importante para nosotros. Hemos mantenido una relación muy bonita: desde el Centro nos han apoyado siempre y nosotros tratamos de reciprocar ese gesto”.

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