Ser la magia misma

María Laura Germán • La Habana, Cuba

I

Un día de mucho viento me quedé dormido agarrado a un ciprés. Ese día fui árbol.

Eliseo Subiela

 

Ser niño puede ser también un poco angustioso. Recuerdo que, a pesar de que mi infancia haya sido un periodo sumamente feliz, no siempre era esa la sensación que me dominaba. Haciendo un repaso de esos instantes que te hacen sentir sumamente infeliz, recordé esos segundos entre el adorno roto y el conocimiento del castigo; o el paseo con la ropa que más odiabas; o el ejercicio de matemáticas sin solución que debías corregir a la maestra… y así recorrí con escepticismo detalles que ahora me resultan insignificantes, pero que definitivamente incidieron en la formación de mi carácter.

Fue así como llegué al recuerdo del teatro y de las calles de los títeres de las que siempre hablo, y a las que no pocas veces he añorado regresar sin esta conciencia de que, luego, lo visto se