Por el azul

Pablo Armando Fernández • La Habana, Cuba
por su cuadro robado

 

“Es el azul”, dijeron. ¿El azul?

¿Cuál? ¿Celeste, turquí, marino? ¿El azul

de las aguas, de metales y pájaros?

¿El azul de las frutas y los granos?

¿Azul de las profundidades y las distancias?

 

Toda posible inmensidad, lo inalcanzable

hasta en los sueños de colores vivos,

tórnase azul. Azul es la memoria

y sus manos, lo transparente y sus opacidades.

 

Ya no veré el azul en las figuras de papel

que Adigio sobre la tela traza

para recordarnos que ambos, tela y papel,

antes de serlo, en la expansión

han participado del azul

y sus regios dominios.

 

La tela es el terreno para el juego

de las encarnaciones de papel

que las manos de Adigio resucitan.

 

5 de abril de 1998

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