La costumbre del cronista

Amado del Pino • La Habana, Cuba

No traté mucho a Enrique Núñez Rodríguez pero me une a su nombre una suerte de simpatía prenatal. Me explico. Mis padres se enamoraron y casaron, al centro del campo cubano, escuchando las Aventuras de Leonardo Moncada. Y el guionista de aquellos programas radiales era Enrique. Tal vez por esa pasión por su santo y seña, uno de los pocos recuerdos que tengo de asistir a un espectáculo llevado por mis viejos ocurrió en el legendario Teatro Martí, al centro de la década de los 60, y la obra que se presentaba era, también, de su autoría.

En buena parte de los muchos años durante los cuales Enrique public