Tierras y aguas de nadie que se disputaron muchos*

Manuel Galich • La Habana, Cuba

Las llamadas Antillas Menores forman un arco que nace en el extremo oriental de Puerto Rico y muere frente a las costas de Venezuela. Una línea imaginaria las agrupa en las islas de Barlovento e islas de Sotavento.1 Ambas palabras —Barlovento y Sotavento— ya están de por sí llenas de evocaciones de épocas pretéritas; terminología de navegantes y piratas de los siglos tumultuosos del Caribe. Aunque bien visto, en este mar, todos los siglos hasta hoy lo han sido. Los nombres de algunas de las islas de esos archipiélagos, por otra parte, son también sugerentes, graciosos, bonitos, o, si se quiere, poéticos. Si la historia de ellas no fuera tan tenebrosa, tan cruenta, tan infame por la explotación y el exterminio, se las pensaría de juguete, en el gran contexto de nuestra América, la colonizada y neocolonizada. Por ejemplo: Anegada, Sombrero, Virgen Gorda, Anguila, Tórtola, Barbuda, Montserrate, La Deseada, María Galante, Granada, las Granadillas, las Vírgenes… En el mapa, muchas de ellas son solo manchitas, comparadas con sus hermanas mayores, especialmente Cuba y la antigua Española, y casi imperceptibles frente a la masa colosal del continente —o subcontinente— sudamericano.

En los siglos del tironeo colonialista, las Antillas Menores fueron escenario de luchas y asaltos, en los cuales piratas y corsarios jugaron papeles decisivos, con beneplácito de sus respectivos soberanos. Aunque, muy comúnmente, los europeos acostumbran omitirlas en sus historias, como si se avergonzaran de ellas, las Antillas Menores, como las Mayores, son parte de esas historias, como objetos de la codicia belicosa de las potencias colonialistas, sobre todo en los siglos XVII y XVIII. Un brevísimo recorrido por la historia de las principales de esas islas nos dará idea de cómo pasaron de mano en mano, durante los siglos en que nuestra América se conformaba políticamente.

 

Nota:
1. La determinación exacta del concepto geográfico de estas palabras no es fácil. Júzguese por esta nota que reproduzco: “Fueron los franceses de St. Christopher (San Cristóbal) los primeros en aplicar la denominación de barlovento (Isles au vent), incluyendo bajo este nombre las Antillas Menores, desde Nevis hasta Tobago, mientras que todas las otras partes de las Indias Occidentales eran para ellas las Isles sous le vent (sotavento). Pero según la posición del observador, estas denominaciones se usaron también, en el transcurso de los tiempos, en otro sentido. Nuestras denominaciones de islas de “Barlovento” y de “Sotavento” correspondían en un principio con las Windward Islands y Leeward Islands de los ingleses, pero ahora ellos designan con el primero de los nombres las Antillas Menores (desde la Dominica hasta Granada) y con el segundo, el grupo del estrecho de la Anegada hasta Montserrat. Coincide nuestra designación, en cambio, con la de los españoles con respecto a las Islas de Barlovento, mientras que diferimos, porque ellos designan a las Antillas Mayores como Islas de Sotavento. (Oscar Schmieder: Geografía de América Latina, La Habana, Instituto del Libro, 1969, p. 93). [Nota de Manuel Galich]).
 
 
* Del libro inédito Crónicas de nuestra América, t. 2, cap. III. [Nota de Manuel Galich].

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