MÚSICA

Arsenio, la leyenda continúa

Pedro de la Hoz • La Habana, Cuba
Fotos de Archivo

A la significativa, aunque no todavía suficientemente estudiada, documentalística cubana dedicada a la plasmación de los valores patrimoniales de nuestra música le llega un nuevo y sensible aporte, el filme La leyenda de Arsenio, producido por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) y dirigido por Rolando Almirante.

La idea original de Tony Pinelli, en quien reconocemos no solo al cantante y compositor sino también al acucioso e infatigable promotor, nació al calor de la conmemoración del centenario de Arsenio Rodríguez, con celebraciones compartidas entre Cuba, EE.UU. y Puerto Rico, y en el corazón de todos los que sabemos cómo el tresero, compositor y director de conjuntos ganó una plaza en el panteón de nuestros imprescindibles.

Imagen: La Jiribilla

Como hilo conductor visible de la trama fílmica veremos a la hija de Arsenio, Regla Travieso. Las imágenes repasan momentos claves de la agenda conmemorativa —el poblado natal matancero Güira de Macurijes, la velada extraordinaria en el teatro Mella, el conmovedor acto que tuvo lugar en Nueva York— y, al mismo tiempo, registra testimonios de la familia habanera, de los amigos y colaboradores en el Bronx y Puerto Rico y de músicos y expertos cubanos en la Isla.

Pero Almirante, que conjuga oficio y agudeza en la realización del filme, rebasa tanto los tópicos del ejercicio biográfico como de los pronunciamientos laudatorios, para penetrar en los territorios de la memoria y la actualidad.

Porque Arsenio es mucho más que una figura mítica o un ser legendario. Su obra como autor y líder musical es un acto de fundación. Así lo apreciaron sus contemporáneos —ya verán a los no menos míticos Chocolate Armenteros, Larry Harlow y el Cruzao Valiente expresarse como si Arsenio estuviera aún entre ellos, convocándolos a una función bailable o una sesión de estudio— y los que de un modo u otro han asimilado creadoramente su legado.

Quizá la impronta más notoria resida en la gestación del movimiento salsero pues, justamente, el estilo consolidado por Arsenio en su conjunto derivó en matriz constitutiva de la sonoridad y las soluciones estructurales y armónicas de la salsa. Pero también pesan los boleros del maestro, páginas en las que al decir de Frank Fernández se mostró tal como era sin necesidad de parecer; y su manera de entroncar en la música popular bailable los efluvios de las tradiciones litúrgicas de origen africano; y su singular articulación de los planos rítmicos y armónicos del piano, el tres, la guitarra rayada y los metales; y su repertorio diverso pera a la vez transido de signos de identidad, tal como desde hace un buen tiempo y ahora mismo, se renuevan en las contribuciones de Adalberto y Chucho, Pancho y Formell.

Ese Arsenio irreductible e incombustible se multiplica en el documental La leyenda de Arsenio, saga que continúa viva y bullente en el magma de nuestros cantos y bailes.

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