Selección de poemas

Se anuncian balazos

En la orilla del mundo estoy esperando

a los-viajeros-que-nunca-llegarán

denme la leche del infante el pan de lluvia las

harinas de la medianoche el baobab

mis manos se espinaron entre matorrales de astros

pero fueron curadas por la espuma

y desatadas por el tiempo

la imagen de la prisión y

la fulminante geometría trigonométrica

para mi sueño con manecillas de reloj retrasado

para mi rencor hundido por la carga

para mis gigantescos árboles de Tasmania

para mi fortaleza de Papúa

para mis auroras boreales mis hermanas

amantes

mi amiga mi mujer mi foca

oh todas mis maravillosas amistades

mi amiga mi amor

mi muerte mi reposo mis furias

mis jaurías

mis malditas sienes

y las minas de uranio soterradas en la profundidad

de mis inocencias

se desgranarán

en comederos de pájaros

(y las estrellas estéreas serán el nombre común

de los leños recolectados en los aluviones de

las venas cantantes nocturnas)

en el minuto 61 de la última hora

la bailarina invisible disparará

a nuestro corazón

con infernales balas rojas y flores

por vez primera

a la derecha de los días descarnados sin ojos

sin desconfianza sin lagos

a la izquierda los fuegos que se ubican en días

cortos y avalanchas

en el pabellón negro de dientes blancos con

Vómito-Negro

será levantado y sostenido durante tiempo

ilimitado

por el fuego salvaje de la fraternidad

 

Entre otras matanzas

Con todas sus fuerzas el sol y la luna se estrellan

los luceros caen como testigos demasiado maduros

y como una lechigada de ratones grises

no temas nada prevé tus crecidas aguas

que si bien se llevan la ribera de los espejos

 

han salpicado lodo en mis ojos

y veo veo terriblemente yo veo

que de todas las montañas de todas las islas

solo restan los pocos dientes cariados

de la impenitente saliva de la mar

 

Lejos de los días pasados

pueblo mío
 

cuando

lejos de los días pasados

renazca una cabeza bien puesta sobre

tus hombros

reanuda

la palabra

despide a los traidores

y a los amos

recobrarás el pan y la tierra bendita

tierra restituida

cuando

cuando dejes de ser un juguete sombrío

en el carnaval de los otros

o en los campos ajenos

el espantapájaros desechado

mañana

cuando mañana pueblo mío

la derrota del mercenario

termine en fiesta

la vergüenza de occidente se quedará

en el corazón de la caña

pueblo despierta del mal sueño

pueblo de abismos remotos

pueblo de pesadillas dominantes

pueblo noctámbulo amante del trueno furioso

mañana estarás muy alto muy dulce muy

crecido

y a la marejada tormentosa de las tierras

sucederá el arado saludable con otra tempestad

 

Sol serpiente

Sol serpiente ojo fascinando a mi ojo

y la mar piojenta de islas chascando los dedos de rosas

lanzallamas y mi cuerpo intacto de fulminado

el agua exalta los cascos de buques de luz perdidos 

en la garganta sin gloria

de los torbellinos de témpanos que aureolan el corazón 

humeante de los cuervos

nuestros corazones

es la voz de los rayos amansados girando en sus goznes 

de hendijas

transmisión de anolis al paisaje de vidrios quebrados 

son las flores vampiros en relevo de orquídeas

elíxir del fuego central

fuego justo fuego mango de noche henchido de abejas 

mi deseo un azar de tigres sorprendidos en los azufres 

pero el despertar estañoso se dora con los infantiles 

yacimientos

y mi cuerpo de guijarro comiendo pescado comiendo

palomas y sueños

el azúcar de la palabra Brasil en el fondo de la ciénaga.

 

Las armas milagrosas

El violento machetazo del placer rojo en plena frente había 

sangre y ese árbol llamando flamboyán flamígero y al que 

nunca le queda tan bien ese nombre como en vísperas de 

ciclón y de ciudades saqueadas la nueva sangre la razón 

roja todas las palabras que en todas las lenguas significan 

morir de sed y solo cuando el morir tenía el sabor del pan 

y de la tierra y la mar un sabor de antepasado y ese pájaro 

que me grita que no me rinda y la paciencia de los alaridos 

en cada recodo de mi lengua

(la arcada más bella y que es un chorro de sangre

la arcada más bella y que es una ojera lila

la arcada más bella y que se llama noche

y la belleza anarquista de tus brazos en cruz

y la belleza eucarística que llamea de tu sexo en cuyo nombre 

saludaba yo el embalse de mis labios violentos)

había la belleza de los minutos que son joyas con rebaja del 

bazar de la crueldad el sol de los minutos y su lindo hocico 

de lobo que el hambre saca del bosque la cruz roja de los 

minutos que son las murenas camino de los viveros y las 

estaciones y las fragilidades inmensas de la mar que es un 

pájaro loco clavado muerto sobre el portón de las tierras 

cocheras y había hasta el pavor tales como el relato de julio 

de los sapos de la esperanza y de la desesperanza limpios de 

astros por encima de las aguas allá donde la fusión de los 

días que garantiza el bórax justifica las veladoras gestantes 

las fornicaciones de la hierba que no hay que contemplar 

sin cautela las cópulas del agua reflejadas por el espejo de 

los magos los animales marinos para atrapar en la cuenca 

del placer de los asaltos de vocablos con todas las cañoneras    

humeantes para festejar el nacimiento del heredero 

varón en instancia paralela con la aparición de las praderas 

siderales en la vertiente de la bolsa de los volcanes 

escolopendra escolopendra

hasta el párpado de las dunas sobre las ciudades prohibidas 

azotadas por la cólera de Dios

escolopendra escolopendra

hasta el desastre crepitante y grave que arroja las ciudades 

enanas contra la cabeza de los caballos más fogosos cuando 

en plena arena levantan

su tenebrario sobre las fuerzas desconocidas del diluvio

escolopendra escolopendra

cresta cresta cimacio revienta olas en sable en caleta 

en aldea

dormido sobre sus piernas de pilotes y de safenas de agua 

cansada

en un momento se producirá la derrota de los silos olfateados 

de cerca

el azar rostro de pozo de condotiero ecuestre con charcos 

artesianos y las cucharillas de los senderos libertinos a 

modo de armadura

rostro de viento

rostro uterino y lémur con dedos ahuecados en las monedas 

y la nomenclatura química

y la carne invertirá sus grandes hojas de plátano que el viento 

de los tugurios fuera de las estrellas que señalan la marcha 

hacia atrás de las heridas de la noche hacia los desiertos de 

la infancia hará como si leyera

en un momento habrá sangre vertida donde las luciérnagas 

tiran de las cadenillas de las lámparas eléctricas para la 

celebración de las compitales

y las chiquilladas del alfabeto de los espasmos que traza las 

grandes cornamentas de la herejía o de la connivencia

habrá el desprendimiento de los trasatlánticos del silencio 

que surcan 

día y noche las cataratas de la catástrofe en torno a las sienes 

duchas en trashumaciones

y la mar retraerá sus minúsculos párpados de halcón y tú 

tratarás de asir el instante el gran feudatario recorrerá su 

feudo a la velocidad del oro fino del deseo por las rutas 

de neuronas observa bien si el pajarillo no ha tragado la 

estola de gran rey atónito en la sala pletórica de historias 

adorará sus manos pulquérrimas sus manos levantadas 

en el rincón del desastre entonces la mar calzará otra vez 

sus zapatillas acuérdate de cantar para no apagar la moral 

que es la moneda obsidional de las ciudades privadas de 

agua y de sueño entonces la mar se sentará a la mesa muy 

suavemente y los pájaros cantarán muy suavemente en las 

básculas de la sal la canción de cuna congoleña que la 

soldadesca me ha hecho olvidar pero que la mar muy piadosa 

de las cajas craneanas conserva en sus folios rituales

escolopendra escolopendra

hasta que las correrías a caballo anden de juerga por los 

prados salinos de abismos con el murmullo humano rico 

de prehistoria en los oídos

escolopendra escolopendra

mientras no alcancemos la piedra sin dialecto la hoja sin 

torreón el agua frágil sin fémur el peritoneo seroso de las 

noches del manantial

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