Entrevista con Miguel Azcue, director de la Compañía sueca Memory Wax

La danza no tiene fronteras

Helen Hernández Hormilla • La Habana, Cuba

Las frías tardes de Suecia no tienen nada que ver con el calor de La Habana. Pero las distancias geográficas y culturales pueden volverse incentivo para edificar puentes desde lenguajes universales como la danza. Así sucedió con la 2da. Jornada de Intercambio Cultural con Artistas Escandinavos que tuvo lugar en La Habana del 18 al 25 de mayo, desarrollada en la sede de la Compañía Danza Retazos como parte del proyecto “Retazos evoluciona, por la creación artística, el intercambio y la transformación sociocultural”.

Imagen: La Jiribilla

La idea parte de un intercambio entre esta compañía y la sueca Memory Wax, dirigida por el bailarín y coreógrafo de origen cubano Miguel Azcue. Talleres, presentaciones infantiles, exposiciones y espectáculos para adultos compusieron el nutrido programa, que siguió el concepto de danzar en paisajes urbanos defendido por Retazos en sus festivales anuales Habana Vieja: Ciudad en movimiento.

Azcue regresa con este proyecto a su escenario natural. Graduado de la Escuela Nacional de Arte, en Cuba, y de la Universidad de Utah, EE.UU., ha trabajado en compañías de Europa y América; la Compañía Nacional de Danza, de Ecuador; Ririewoodbury Dance Company, de EE.UU.; Carte Blanche, de Noruega, y Philippe Blanchard, de Suecia, hasta que fundó la propia. En ocasión de este encuentro, y a propósito de los posteriores proyectos que le siguen en materia de intercambio entre Suecia y Cuba, La Jiribilla compartió diálogo con el bailarín.

La cooperación entre las compañías Retazos y Memory Wax es anterior al evento Tránsitos Habana. ¿En qué se ha basado este intercambio y cuáles son los antecedentes que llevaron a esta jornada de colaboración entre profesionales de la danza de Cuba y Suecia?

En el 2006, Memory Wax participó en el festival callejero Habana Vieja: Ciudad en movimiento. Esta experiencia sirvió de inspiración para desarrollar un festival de danza en paisajes urbanos en la ciudad de Suecia llamado Tránsito: Ciudad en Movimiento. De esta forma, comenzamos  a promover en Suecia la danza contemporánea para un público más amplio y suscitar encuentros entre artistas de diferentes nacionalidades. Este trabajo se ha venido desarrollando a lo largo de estos siete años por medio de giras (tanto de Retazos, Memory Wax y otras compañías europeas, latinoamericanas y asiáticas), talleres, residencias y coproducciones. Como resultado de esta iniciativa, diseñamos un proyecto conjunto de intercambio cultural por tres años con el apoyo de la Unión Europea e instituciones cuecas y cubanas.

Este proyecto arrancó hace un año con las jornadas escandinavas Tránsitos Habana que acaban de celebrar su segunda edición. Quisimos impulsar, además, el trabajo social que viene desarrollando Retazos, así como fortalecer su  institucionalidad como centro cultural. Implementamos talleres de capacitación para los artistas y para el personal administrativo y técnico, con renovación del equipamiento, estudios de mercado, diseños de estrategias de promoción y visibilidad, etc.

Imagen: La Jiribilla

¿Cuáles son los presupuestos del proyecto y cuánto ha evolucionado desde la primera edición a la actual?

La idea es desarrollar un compromiso cada vez mayor y más profundo entre artistas e instituciones, a través de colaboraciones a corto, mediano y largo plazo. Algunas iniciativas son muy puntuales como los talleres, representaciones e intercambios artísticos que se desarrollan dentro y fuera del marco de las jornadas, y otras las debemos ir definiendo y trabajando en dependencia de las metas, necesidades y posibilidades que identifiquemos.

Existe un intercambio enriquecedor entre los bailarines de ambos países porque son diferentes, tienen maneras de ver el mundo y comportarse distintas. Es una confrontación positiva y nutritiva. Te pones a pensar sobre lo que haces y piensas, y el cuestionamiento es positivo.

¿Cuáles son las principales actividades desarrolladas?

En el marco de las jornadas escandinavas Tránsito Habana 2013 desarrollamos dos talleres del 13 al 17 de mayo. Uno con la bailarina, coreógrafa y cantante Alma Soderberg —una artista sueca que junta la danza con el canto y la actuación y se refirió a cómo ella utiliza sus códigos para crear su propio estilo— abierto a artistas de Retazos y Danza Abierta. Por otra parte, el Taller de diseño de luz, para personal de los teatros Raquel Revuelta, Fausto, La Casona de Línea, El Arca, Teatro Nacional de Cuba y Mella entre otros, además de Retazos, impartido por Johan Soderberg.

El programa infantil incluyó la obra de teatro MAX de la agrupación sueca Sagohuset y la obra de danza para niños ABC a cargo de Memory Wax. Este último espectáculo está basado en el abecedario y se dirige a quienes comienzan a leer.

En la programación para público adulto comenzamos con una función de inauguración el día 21 y 22 a cargo de Memory Wax y Danza Teatro Retazos con la posible participación de otros artistas invitados a las jornadas. Seguidamente, contamos con la participación de las bailarinas y coreógrafas Johanna Jonasson de Memory Wax, compañía independiente de danza de Suecia, Lidia Wos de Skanes Dansteater (agrupación danzaria independiente  más grande de Suecia) en un programa compartido los días 23, 24 y 25.  Contamos también con un concierto de clausura a cargo de la agrupación musical LUR, el artista plástico Danilo Stankovic, Memory Wax, Danza teatro Retazos y Alma Soderberg el día 25, donde quisimos recoger todo lo ocurrido en el taller.

Imagen: La Jiribilla

A su juicio, ¿qué reciben los visitantes de la experiencia de Retazos en este tipo de eventos?

Todo intercambio conlleva una confrontación de ideas, estéticas, formas de trabajo, idiosincrasias particulares a cada artista y cultura. Esto proporciona una oportunidad para valorar tanto el trabajo y la experiencia propia como la ajena, confirmar, desechar o incorporar nuevos valores. Retazos, y Cuba en general, tienen un espíritu muy creativo, espontáneo e imaginativo a la hora de crear, donde los recursos se aprovechan a fondo y se crea una conciencia profunda de todas sus posibilidades creativas, comunicativas. Los artistas de Retazos tienen una gran capacidad de incorporar estímulos, ideas, experiencias de manera abierta, crítica y concreta, al mismo tiempo que poseen una gran generosidad a la hora de compartir sus propios conocimientos y experiencias. Esta actitud fresca y libre ante la creación, sumada al alto grado de preparación y talento de los artistas locales, es una gran inspiración para cualquier visitante.

Los eventos Habana Vieja: Ciudad en Movimiento tienen una tradición en Cuba, pero también su compañía ha tenido experiencias similares en otras ciudades del mundo. ¿Cómo concibe este tipo de relación entre la danza y las ciudades?

La danza es un lenguaje universal que tiene la capacidad de sobrepasar muchas barreras. Esta virtud se pone de manifiesto más claramente en el encuentro sorpresivo con un público nuevo y fresco que se identifica con esta expresión artística de manera inesperada, muchas veces emotiva. Hacer de la danza un lenguaje común y más cercano a nuestra cotidianidad abre una nueva puerta a la comunicación entre las personas y su entorno, su ciudad. Este encuentro es una opción importante en un tiempo en que nos exigimos, o se nos exige, una manera más bien individualista y aislada de experimentar el mundo.

¿Qué retos se impone como coreógrafo, bailarín y director de una compañía?

Desarrollar una labor como coreógrafo y director de una compañía conlleva muchos retos. Automáticamente, se quiera o no, uno se convierte en un líder o guía para otros, lo cual conlleva una gran responsabilidad, además del compromiso con el público que espera de nosotros lo mejor de uno mismo. También, el llevar al mismo tiempo muchas responsabilidades diversas implica cierto grado de organización y planificación.

Coménteme sobre sus experiencias en la organización de esos festivales y sobre el desarrollo que han alcanzado. 

Los festivales son parte importante del trabajo que desarrolla nuestra compañía y que nos interesa mantener de manera balanceada con el resto de nuestras iniciativas (la creación de nuevas obras cada año, giras y talleres).

Su experiencia dentro de Danza Retazos, ¿qué le aportó?

Una gran escuela, que además no tiene una sola asignatura, sino que permite un desarrollo en diferentes campos. Esa colaboración no ha terminado, seguimos trabajando juntos. Este es un espacio de experimentación, de desarrollo de posibilidades. Damos mucha importancia al taller, pero también al trabajo social, para entregar a otros lo que recibimos.

Para Retazos, la danza sirve para despertar ideas, emociones; para incentivar a la gente a reflexionar, sembrar semillas para provocar la reflexión. Sobre todo, porque no tiene barreras de lenguaje.

¿Cuál es, a su juicio, el sello de esta compañía danzaria cubana y cuál su mayor aporte a la danza en Cuba?

La comunicación emotiva que establece con el público. Practican una danza que es íntima y reflexiva, que despierta la imaginación y la emoción del espectador y provoca reflexión.

Su compañía ha trabajado bastante con la danza para niños y niñas. ¿Qué peculiaridades tiene este tipo de coreografías? ¿Cómo concibe el trabajo para este público?

La manera espontánea en que percibe y manifiesta el público infantil sus emociones es de gran valor para nosotros y es una gran escuela. Es nuestro laboratorio y público más querido.

Este no es un tipo de trabajo usual, porque casi siempre se hace teatro infantil pero no danza infantil. Es un público muy especial por espontáneo. Manifiesta sus reacciones con honestidad. La comunicación es muy directa, ellos no tienen ideas preconcebidas de lo que van a ver. Solo se motivan o no. Por eso es un gran laboratorio.

Siempre buscamos emocionar, pero también divertir.

Imagen: La Jiribilla

Salió de Cuba muy joven y ha trabajado en mucho países. ¿Cómo ha influido esa experiencia multicultural en sus coreografías?

Me fui de Cuba desde pequeño, de manera que en mi cultura hay mucha influencia de otras partes, porque estuve en Ecuador, Noruega y ahora Suecia. Tengo una mezcla de muchos elementos, y puedo observar con más distancia las diferencias entre las culturas y tomar lo que es más valioso de todos.

Pero la danza no se puede explicar con palabras. Una meta importante como bailarín ha sido lograr una comunicación simple, honesta y viva con el público.

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