LITERATURA

Literatura versus violencia

Laidi Fernández de Juan • La Habana, Cuba

En medio del arduo trabajo que significa acometer la tarea de una antología cubana acerca del tema Violencia de género, (específicamente, la violencia machista vista por mujeres) en la que estamos enfrascadas Marilyn Bobes y yo; llegan a mis manos tres selecciones de cuentos, realizadas en Chile.

Imagen: La Jiribilla

Bajo los títulos de ¡Basta!, estos libros, editados bajo el cuidado y la profesionalidad de la escritora Pía Barros, para Ediciones Asterion, reúnen a 142 mujeres en el cuaderno subtitulado + de 100 mujeres contra la violencia de género; 105 hombres en + de 100 hombres contra la violencia de género; y 151 escritores de ambos sexos para la antología dedicada al abuso infantil (+ de cien cuentos contra el abuso infantil). Todos los autores y las autoras enfrentaron el desafío de utilizar 150 palabras como máximo para contar sus historias, de manera que se trata de las mejores narraciones que, aplicando la técnica minimalista, encierran, con mayor o menor sutileza pero siempre con alto grado de elaboración literaria, la violencia, que en cualquiera de sus pavorosas variantes, prevalece en nuestra época.

Resulta tristemente aleccionador comprobar que el tema, como fenómeno social y cultural, no es exclusivo de ninguna geografía, estatus económico, nivel intelectual o ideología: se trata de una verdadera pandemia de carácter ancestral que golpea a la humanidad, y en el que tomamos parte, de una forma u otra —como víctimas, victimarios, denunciantes o acallados, todos(as) nosotros (as).

Son varios los nombres de escritores (as) conocidos(as) en nuestro medio que contribuyeron con su arte para los tres ejemplares de ¡Basta!, que estarán disponibles en la Biblioteca de la Casa de las Américas: Carmen Berenguer, Jorge Volpi, Ariel Dorfman, Antonio Skármeta. La editora, Pía Barros, en lo que llama “Breves agradecimientos”, introduce pequeños ensayos que brillan por sí solos, en los cuales expresa de forma nítida la gravedad de la temática: “La violencia de género es un flagelo mundial que requiere medidas urgentes, puesto que no es solo una problemática de mujeres (desde ya, más de la mitad de la población del mundo), sino también un asunto de los Estados que afecta desde la economía hasta la salud pública. […] La violencia de género cruza el cotidiano desde la reconocible violencia física, hasta la violencia simbólica que el sistema entero perpetra en mujeres y hombres inermes ante su flagelo. Pasa inadvertida, pero deja cicatrices invisibles. Confiamos en el poder de las palabras para cambiar esto, para conocer y reconocernos en los textos. […]. La literatura cambia el entorno que toca, ya sea por reflexión, efecto espejo, o simplemente por la belleza. Somos construcciones culturales y esa construcción se hace con lenguaje. Verbalizar, nombrar, es una nueva creación del mundo, de ese mundo al que aspiramos, un universo no sexista”.

Imagen: La Jiribilla
 

El hecho de clamar ¡Basta! ya es de por sí una lección de ética, un impulso moral que debe conducir a la movilización de todas las sociedades. Resulta sorprendente —lo confieso con humildad—, la pasividad de muchos y de muchas intelectuales de Cuba que permiten la prevalencia de actos violentos con absoluta apatía. Si tenemos en cuenta que los artistas debemos contribuir al reflejo de nuestro tiempo, que llevamos sobre nuestros hombros la responsabilidad de ser cronistas, de ser más que portavoces, gargantas que se alzan en nombre del resto, no hay cabida para el silencio, y nos planteamos la necesidad de enfrentar la violencia desde la creatividad. Un sabio antiguo sentenció que la indiferencia es la filosofía de los hartos; y según cita Atilio Borón, en la Divina Comedia, Dante tuvo bien claro que “el círculo más horrendo del infierno está reservado para quienes en tiempos de crisis moral optan por la neutralidad”. No seamos pues, ni neutros ni indiferentes desde la cultura, nuestra herramienta fundamental.

Sin pretender la promoción del libro cubano equivalente a las antologías chilenas, puesto que seremos parcialmente responsables de sus resultados, estamos en condiciones de anunciar que muchas narradoras cubanas integrarán la selección, y por solo citar a las más conocidas, aunque todas tienen igual valía, mencionaremos a: Ena Lucía Portela, Karla Suárez, Mariela Varona, Olga Martha Pérez, Wendy Guerra, Anna Lidia Vega, Aida Bahr, Rebeca Murga, Mirta Yáñez, María Liliana Celorrio, Diana Fernández, Marvelis Marrero, y Dazra Novac. La antología, que tiene el provisional título de Vindictas, contará con el privilegio de un prologuista de la estatura de Víctor Fowler, bajo el auspicio entusiasta y solidario de Ediciones UNION.

A todas las participantes; a quienes aún no se deciden por cuál texto enviarnos, pero que han expresado su deseo de ser incluidas; a todos los hombres y a todas las mujeres que nos apoyan en la batalla por salir del silencio cómplice bajo el cual se abriga la repugnante violencia de género, y también a la valentía de Pía Barros, vaya nuestra más conmovida gratitud.

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