Cuando Cuba toca el piano

Alejandro Ruiz Chang • La Habana, Cuba

Hablar de Cuba sin mencionar la música sería dejar una idea inconclusa. La historia musical del país es un dinámico, sugestivo y fascinante fresco. Desde sus umbrales hasta el inmenso reconocimiento universal que goza hoy, esta manifestación ha crecido, y sus modos de hacer, clásicos, folclóricos y populares, son inspiración constante para otras culturas.

Mestiza como esta Isla, la música evidencia una amplísima gama de géneros, estilos y variantes. Su origen es muy diverso, debido a la mezcla de culturas europeas y africanas, ejerciendo estas últimas una mayor influencia como producto del poblamiento necesario para el desarrollo político, económico y social durante la colonización. Así comenzó a fraguarse nuestra herencia cultural, cargada de un híbrido de razas, religiones, idiomas y tendencias musicales.

A pesar de esas tendencias, modos de hacer, postulados estéticos y actitudes histórico-políticas, la música cubana permanece vigorosa, activa e influyente. Es realmente notable el número de artistas de este ámbito que ha producido el país. La intensidad y la expresividad de esta manifestación en el archipiélago, así como su prestigio, continúa creciendo con los años. Hoy, es una poderosa revelación de la originalidad de nuestra cultura.

Imagen: La Jiribilla

Desde los primeros acercamientos a la tradición musical de la Isla, el piano ha devenido instrumento fundamental e imprescindible, constituyendo uno de los pilares de nuestro patrimonio cultural. En palabras de Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, “el piano ha sido en Cuba uno de los instrumentos que más ha legado obras de valor patrimonial”. Por tanto, no podía faltar en el escenario actual un evento que aunara a jóvenes virtuosos de la pianística cubana y extranjera. Es por ello que este 2013 la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, el Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas y la Dirección de Gestión Cultural de esa Oficina han organizado y desarrollado el I Encuentro de Jóvenes Pianistas.

Dieciséis conciertos únicos conforman el programa en el que participarán igual número de intérpretes de China, Rusia, España, Corea del Sur, Bielorrusia, Egipto, EE.UU. y Cuba. La cita fue orquestada por el reconocido pianista y profesor de la Manhattan School of Music, el cubano Salomón Gadles Mikowsky quien encabeza la delegación de músicos extranjeros, todos pertenecientes a su cátedra de estudios: “Durante todos estos años mis alumnos han tocado en muchos festivales que yo he dirigido en varias partes del mundo, pero nunca en Cuba. A medida que envejezco me doy cuenta que no me queda mucho tiempo para regresar aquí, a mi Patria, y compartir con la escuela pianística cubana al cabo de tantos años de pedagogía. Este tenía que ser el momento”.

Pianistas jóvenes del escenario nacional muestran una interpretación que valida, cada vez más, la Escuela Cubana de Piano, y hacen de este encuentro un reto en su carrera. Daniel Rodríguez Hart, Liana Fernández Neira, Fidel Leal Camacho, Víctor Díaz Hurtado, Harold López-Nussa, Aldo López-Gavilán y Willanny Darias Martínez, esta última actual estudiante de la Manhattan School of Music, son los nombres de los representantes cubanos que se sientan al piano por estos días en los espacios consagrados a la música en el Centro Histórico habanero.

La presencia nacional se muestra muy enriquecida con el evento. Uno de los nombres jóvenes más escuchados es, sin duda, el de Harold López-Nussa, quien pone de relieve, una vez más, no solo su virtuosismo y versatilidad como intérprete sino su dimensión como compositor. Para López-Nussa uno de los aspectos más destacables de la cita es tener piezas de los clásicos en las salas de La Habana (Chopin, Rachmaninov, Mozart, Beethoven, Liszt, Prokófiev, Lecuona, entre otros). “El encuentro es una oportunidad única que tenemos y espero que eso se repita muchos años. Hay que cuidarlo, poner todo el empeño que podamos cada cual desde su lugar, nuestro granito de arena para que eventos como este sigan sucediendo cada vez con más frecuencia”.

Liana Fernández Neira, multipremiada nacionalmente, graduada y actual profesora del Instituto Superior de Arte (ISA), considera que “el I Encuentro de Jóvenes Pianistas es muy importante porque es un tope con diferentes escuelas, diferentes modos de interpretar, altos niveles de consagración y capacidades artísticas. Para nosotros es bien importante, como lo es para los deportistas, por ejemplo, intercambiar con personas de nuestra misma formación que son, a la vez, multilaureados internacionalmente”.

Imagen: La Jiribilla

En concordancia con lo anterior se muestra Fidel Leal Camacho, también graduado del ISA y quien ostenta, entre otros galardones, el Primer Premio en el Concurso Musicalia Internacional de Piano en 2011. Leal Camacho se incluyó en el evento luego de iniciado el programa, lo que a su decir representa una oportunidad muy particular: “Esta participación para mí es primordial porque, además de insertarme en el encuentro, que para todo joven pianista es una experiencia increíble, tuve antes la posibilidad de sentarme en el público y ver a quienes iban a ser mis colegas en la cita, sin saber que lo serían. Compartir y tocar luego con ellos ha sido una oportunidad única”.

Agrega el joven pianista matancero que para todo artista es importante conocer qué sucede a su alrededor, tanto en Cuba como en el exterior: “La retroalimentación es imprescindible para la creación pues uno se nutre de lo que recibe, y este es otro de los aciertos del proyecto”.

A su vez, Liana Fernández reconoce que los invitados interpretan un repertorio universal que se hace muy interesante debido a la especialización de muchos de ellos en determinados compositores. Sin embargo, considera que “para el aprovechamiento de esa riqueza musical que llega desde fuera, resultaría oportuno escucharnos unos a otros más de una vez. Es la primera edición de este evento y puede mejorarse para su próxima edición. No obstante, creo que el solo hecho de que estas personas asistan y toquen con tanta calidad es para todos los músicos, no solo los pianistas, un privilegio inmenso”.

Imagen: La Jiribilla

El I Encuentro de Jóvenes Pianistas nace en la plataforma musical cubana como una oportunidad para retomar un ambiente de conciertos, concursos y festivales de música clásica que ha disminuido mucho en la Isla. Las presentaciones de estos noveles intérpretes vienen a inundar las salas de La Habana con obras de impactante belleza, algunas no muy comunes en los conciertos de piano. La presencia de reconocidos compositores nacionales también es notable en la cita.

Liana Fernández propone obras de tres destacados maestros cubanos: Ernán López-Nussa, José María Vitier y Frank Fernández, un justo homenaje a estos contemporáneos del siglo XX, nutridos también de la obra de Ignacio Cervantes y Manuel Saumell, artistas presentes aún en el escenario musical actual. Comenta la pianista que “estas piezas me resultan muy afines, y además es un gran logro haber llegado a ellas para que todos los estudiantes puedan renovar repertorios. Incluyo también dos grandes clásicos latinoamericanos que no se han tocado en conciertos anteriores en el encuentro, el argentino Alberto Ginastera y el colombiano Luis A. Calvo, este último no muy conocido pero con obras de gran belleza”.

Harold López-Nussa retoma la Sonata No. 1 de Alberto Ginastera y confiesa que es un compositor al cual realmente se siente muy ligado ya que es una obra que empezó a estudiar en la escuela con su maestra Teresita Junco, una de las grandes pedagogas de la academia cubana de piano. “Además, comparto el concierto con Aldo López-Gavilán, de quien también interpreto una composición. Es un día muy bonito para nosotros dos ya que, además, vamos a hacer la Sonata a cuatro manos de Francis Poulenc, y tocar junto con Aldo siempre es un lujo para mí.”

La obra de Leo Brouwer también está incluida en el encuentro. Fidel Leal interpretará los Diez Bocetos para piano del maestro. “Para mí es todo un reto acceder a estas piezas, pero ahora se hace doble porque además tengo la oportunidad de confrontar mi interpretación y mis ideas sobre ellas con el criterio del propio Brouwer. Ese diálogo es muy enriquecedor y representa una oportunidad excepcional que me ha dado este festival.”, argumentó.

López-Nussa, más cercano al jazz, halla en este escenario una manera de encontrarse con los clásicos, una experiencia otra que le permite volver sobre un camino que, a veces, no transita: “Cada vez estoy un poco más lejos de la música de concierto, de la música clásica, pero mi corazón siempre está ahí. Este I Encuentro es una de las oportunidades que me da la vida de volverme a acercar a ella desde mi punto de vista porque yo no soy un practicante todos los días de la música clásica, pero sí es algo que quiero mucho y que trato de hacer con mucho empeño y con la mejor calidad posible”.

Desde su experiencia en estos días, Liana Fernández ofrece algunas consideraciones para una segunda cita en la cual deposita expectativas: “Si me dijeran pide un deseo, como dice la canción de Silvio Rodríguez, sería que se incluyeran algunos talleres donde los músicos especializados en un autor determinado compartan ese conocimiento. Acciones como estas creo que serían la maravilla. Incluso, sería muy enriquecedor escuchar al maestro Salomón hablar de su labor pedagógica y que topara con los grandes pedagogos que ejercen aquí en nuestro país. Son ideas que creo serían fantásticas”.

El piano llega como un medio al alcance de todos los estilos y de todas las obras. Escuchar las melodías salidas de las cuerdas percutidas de este instrumento hace vivir momentos únicos para la música en nuestro país, más aún cuando los sonidos nacen del talento de los jóvenes. Las salas colmadas por el público y los artistas así lo demuestran. A decir del Dr. Eusebio Leal, “aquí lo importante es la música, la música que levanta el espíritu, congrega a las naciones por la paz y permite asociarnos a lo que un sabio llamó la sublime armonía”.

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