Ismael Serrano:

La Habana se ha nombrado con tu voz

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba
Fotos: R. A. Hdez
Imagen: La Jiribilla

 

El futuro me ha nombrado con tu voz.
En ti todo encuentra una razón.
Ismael Serrano, “Todo empieza y todo acaba en ti”

 

Esta vez no tomé apuntes. Nunca lo había visto en vivo, así que quise disfrutar plenamente y guardé —al menos en ese momento— toda pretensión periodística: vivir el concierto de Ismael Serrano, apresar los detalles de su arte y la interacción con el público ya era tamaña misión. Las condiciones en que se daba el concierto no eran las mejores. Promoción hiperdeficiente, nadie sabía que ese gran cantor estaba en Cuba, y para colmo con una obra casi desconocida en nuestros medios masivos, a pesar de ser —según mis conocimientos trovadícticos— el más importante cantautor español en los últimos años (por la obra creada, por la manera en que aborda en ella la problemática contemporánea, por enfrentar con su poética las tentaciones del mercado, y además lograr, pese a ello, notable popularidad). Pero así como me apenaba la falta de visión a la hora de abordar la visita de tan importante creador, sabía que bastaba lanzar al espacio un correo anunciando su presentación en La Habana para que el público desbordara cualquier teatro. Y así fue: días de lluvia y otro rosario de agravantes no impidieron que se repletara la sala del Teatro de Bellas Artes y que muchos tuvieran que regresar a casa con el desaliento de no poder disfrutar el concierto.

Como suele pasar ante sucesos como este, la bola se regó como pólvora y cuando llegué a Bellas Artes, casi tres horas antes, ya estaba la cola de amigos, con la incertidumbre pues hasta la venta de las entradas fue un misterio (media hora antes abrieron la taquilla). Abrazos de troveros, Anita llega con muletas, Ale y Maylén con Albita (estrenándose en paseos con sus seis meses de vida) todos comentando, preguntando por los discos que le falta cómo pasárselos, indagando si habrá otro encuentro, y la tensión creciente, ¿alcanzaré entrada?... Llegando y llegando….  se llenaron hasta los pasillos (yo me “acomodé” en un pedazo de peldaño de escalerita gracias a la gestión de Frank Delgado y Mildrey, quienes obtuvieron para mí una invitación —argumentando la promoción que había hecho).

Para empezar por el final, la magia fue absoluta durante todo el concierto. Ismael habrá comenzado sobre las 7 y 15 minutos, y yo miré el reloj al salir, y eran las 9 y 52 pm. Quitando el tiempo que quedamos como flotando tras el final, debe haber cantando al menos dos horas y media.

Imagen: La Jiribilla

Ocho cálidas lámparas como única escenografía le daban un toque de sala hogareña al escenario, lo que se ajusta exactamente a la idea de presentación del cantautor español. Desde que salió a escena, Ismael Serrano fue el viejo amigo que llega a casa y con acumulada ternura y toques de humor te cuenta cómo le ha ido, cómo va el mundo, los romances y decepciones que ha vivido, los sueños que quiere abrazar ante un sistema en crisis que no deja vivir, ni abrazar, ni amar. Canciones y charla hicieron pasar el tiempo en complicidad plena; uno sentía lágrimas ante un verso, sonrisas ante otros, cantos susurrados en muchas de las canciones, palmas cuando el momento lo pedía, un silencio religioso ante cada expresión del cantor. Me asombró que en el público fueran tan conocidas no solo las canciones del disco Atrapados en azul, sino también las de su disco más reciente Todo empieza y todo acaba en ti. Si tenemos en cuenta que en los medios masivos nuestros es bien baja la cuota de cantautores que se difunden (increíble, pero especialmente en Latinoamérica se vive un momento de revolución musical en la canción poética al que vivimos casi de espaldas), no puedo menos que aplaudir con toda la admiración y optimismo del alma, lo que ocurrió anoche entre el cantautor español y el público tan joven que desbordó la sala.  

Ismael Serrano: íntimo, sin artificios, hurgando en el acontecer social, en los días que vivimos desde pasajes cotidianos, desde un momento de soledad, desde una duda o desaliento, desde esa mujer que soñamos o que perdemos en la angustia cotidiana de un paro laboral.

Imagen: La Jiribilla

No se puede dejar de subrayar la labor de Jacob Sureda, tecladista que con su máquina de sonido, es una sutil orquesta; sostiene de canción a canción una atmósfera de encantamiento que envuelve el canto tierno, melodioso, sentido, de Ismael.

El hilo que se fue tejiendo llegó a tales niveles que uno sentía realmente a Ismael Serrano como el gran amigo que te está hablando a ti solamente; creo que todos tuvimos la sensación de estar en esa sala sentados charlando sobre nuestros días y la necesidad de palparnos, abrazarnos, combatir poéticamente para que la especie humana se salve, del egoísmo, de la avaricia, del individualismo, de la soledad, de la destrucción del medio ambiente, del desamor.

La espesura espiritual fue creciendo y qué decir de ese momento en que cantamos todos “Papá cuéntame otra vez” y el estremecimiento colectivo (gran ovación que sacudió visiblemente a nuestro amigo cantor) cuando dijo “Papá cuéntame otra vez de ese guerrillero loco que mataron en Bolivia”.

Tras su despedida, el público estuvo minutos pidiendo su regreso y claro que retornó para hacer otras canciones, entre ellas “Y sin embargo”, de Joaquín Sabina, que fue cantada por todos (confieso que descubrí en la pieza —gracias a la honda ternura de Serrano—, nuevos embrujos más allá de los que afloran en la entrañable voz de borracho acodado a la barra, del gran Sabina). 

Imagen: La Jiribilla

Parecía que no quedaba altura espiritual por escalar cuando Ismael Serrano interpretó (más bien interpretamos): “Vine del Norte”. Tuvo que reírse cuando se vino el teatro abajo al nombrar a nuestro trovador en los versos “Déjate de historias, súbete ahí, y cántame una de Silvio”. El sorprendido fui yo cuando en la estrofa siguiente, en el momento exacto que lo pedía la canción, todos exclamaron en coro afinado: Tú les gritaste “¡Asesinos!”, y los dos echamos a correr. 

Nada más emotivo que el último instante del concierto; versos en que el canto de todos, desde Ismael Serrano, rindió homenaje al amor, a la historia de nuestros pueblos, al cantor chileno asesinado Víctor Jara, y con él a la victoria de la poesía. Cerramos la noche diciendo para todos los tiempos: “Te recuerdo, Amanda”.


Vine del norte  Escuchar música...
Ismael Serrano

Vine del norte buscando una canción y una cruz,
y allí se cruzó un cometa, y en su estela estabas tú.
En Madrid seguiría lloviendo, triste como lo dejé,
y en Santiago con tus luces y su noviembre me quemé.

Y fue después de un concierto, una noche en tu universidad,
allí te encontré de nuevo, “Hoy te invito a carretear”.
“Acepto gustoso tu oferta, solo con una condición:
que no se acabe esta noche y que no me enamore yo”.

Andando por La Alameda, tú me empezaste a contar
causas, azares y luchas, en estos días y al pasar
por delante de La Moneda, tú tarareaste a Jara.
Me miraste, “Así tan duro, tienes un aire a Guevara”.

Y entramos en un bareto, y allí alguien cantaba a Fito.
“A este paso me enamoro, sólo me falta otro pisco”.
“Déjate de historias, súbete ahí, y cántame una de Silvio”.
“Solo si me das un beso”, y todos cantaron conmigo.

Salimos del bar borrachos, agarrados de la mano,
y en la calle como siempre jodiendo andaban los pacos.
Tú les gritaste “¡Asesinos!”, y los dos echamos a correr.
Tú reías, y en tu risa yo me veía caer.

Pero, “¿Dónde has estado este tiempo? Se hace tarde, vete a casa”,
y en tu abrazo a lo lejos, creí oír a los Parra,
cantando para nosotros. Será mejor que me vaya.
Ahí quedé, solo, gritando, sin ti, “Te recuerdo, Amanda”.

“Te recuerdo, Amanda”.

Al tiempo llegué a mi norte, con una canción y una cruz,
con la estela de un cometa, con tu mentira y con tu luz.
En Madrid seguía lloviendo, tal como lo dejé,
y en Santiago tantas cosas, hoy me muero por volver.

Comentarios

Excepcional. Quién lo llevo a Cuba que hizo de la visita un tema de elite. Ismael debe cantar en la Plaza, a la sombra de Marti y entre Che y Camilo

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato